sábado, 31 de julio de 2010

5 razones por las que me gustó esta Feria del Libro

sábado, 31 de julio de 2010

2 floritos
1. Ubicación céntrica: Sin duda, hacerlo en Jesús María facilita mucho la llegada del público. A diferencia de años anteriores, cuando se encontraba en el Jockey Plaza o en la Explanada del Museo de la Nación, esta vez se eligió un lugar realmente céntrico. Incluso un poco más céntrico que cuando quedaba en la ex Feria del Hogar, allá por el 2004. No más viajes interminables por la Av. Javier Prado, respirando smog y aguantando el tráfico limeño. Ahora me voy lateando y rodeado de árboles.

2. Lugar agradable: Para mí el sitio, al margen de su ubicación, es más bonito que en otras ocasiones. La distribución en círculo es medio desordenada pero ¿no es agradable perderse entre libros? Es mejor que tener siempre la misma estructura con los mismos sitios que ya se conocen de memoria. Además que las estatuas se ven muy bien y solo faltaría un poco de agua para la pileta de los caballos, ahora que se hacen piletas hasta por gusto en este distrito. Por otro lado, la extensión de esta feria es mayor al año pasado (
12 000 m2 contra 10 000 m2). Así hay menos aglomeramientos o cuellos de botella y se puede caminar tranqui, sin empujar a nadie.



3. Stands nuevos: Esta mayor extensión me parece que trajo un mayor número de expositores que el año pasado, es decir, nuevos lugares que visitar. Aunque de esos stands nuevos que hacían su primera aparición en la feria recuerdo solo el de
"Librería Inestable", un puesto de libros de poesía, ediciones muy cuidadas y ejemplares difíciles de hallar. También hubieron algunos stands de países nuevos como Marruecos y Turquía.

4. Precios súper bajos: Esto es lo que más me ha sorprendido de esta feria. En ediciones anteriores, lo de "feria" era casi simbólico porque los precios estaban iguales que en cualquier librería, sobretodo en las tiendas grandes. Sin embargo, esta vez, además de los clasicas ofertas de 3, 5 y 7 soles que trae "El Aleph" o los remates de Importaciones Riguse hubieron muchas más. Santillana se rayó con un descuento del 50% de varios de los libros de Alfaguara de autores como Cortázar, Saramago, Rosa Montero, Iwasaki etc., además de muchos otros ejemplares con rebajas del 20%. Compré Neguijón a 19. 50. En Quilca está a 20. Aunque parezca increíble, hay libros más baratos que en el Centro de Lima. En el stand de Océano hubo ofertas en obras como El corrido de Dante de Eduardo Gonzáles Viaña (de 49 a 19 soles)y 2666 (que tenía un descuento del 30%). Por fin pude ir no solo a ver.



5. ¡Más Cómics!: Me parece ques esta feria ha tenido más comics que el año pasado. Por ejemplo Ediciones Trasandinas trajo varios de DC (Supermán, Batman, Flash), que no tenía el año pasado. Editora de Carbón y Contracultura hicieron lo propio. Además, como novedad, se inauguro el
I Salón del Cómic con exposiciones, regalos y la presencia de algunos autores como Hernán Migoya y Enrique Alcatena. Incluso Daniel Alarcón se portó con el comic de Ciudad de payasos. Porque no solo es bueno leer novelas, sino también novelas gráficas.

Y la principal razón son los libros que ví y que me compré, pero eso ya será motivo para otro post.
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domingo, 25 de julio de 2010

Como para calentar motores...

domingo, 25 de julio de 2010

2 floritos
Luego que acabó la gigantesca fiesta del Mundial, es hora de regresar a la modesta realidad local. Ya no más pesos pesados del fútbol, ahora toca concentrarnos en los ejemplares más sencillos y livianos. Y en libros, esa también ha sido mi consigna de estos últimos días. Luego de algunos ladrillos como Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, Historia del Rey transparente y la descomunal 2666, con sus más de 1100 páginas encima, estos días le he dado pie a libros más breves, como relatos, ensayos, nouvelles etc., como para ir calentando motores para el 01 de agosto.

Lo agradable de los libros de relatos o de ensayos es que se pueden ir leyendo en desorden y, cuando uno está echado en la cama no pesan tanto como cargar un librote de esos gordazos. Además tienen otra ventaja, son de "rotación rápida". Al menos a mí me cansa estar mucho tiempo con el mismo libro ¿No les pasa a ustedes? Si siento que algo no avanza, me da más flojera acabarlo con el tiempo. Ocupan sitio en la mesa de noche, se esconden detrás de la lámpara, se mezclan con otros objetos, se hacen amigos de la llave y el móvil y parece que nunca quieren regresar al estante o a la biblioteca de donde pertenecen, pensando que han adquirido una especie de derecho a reposar en el velador, como vigilando nuestro sueño.

Así que, por ahora, estamos con estos "libros rápidos". Algunas de estas obras ya las terminé, otras están en proceso y otras aún no las empiezo.


Otras tardes - Luis Loayza: Después de El avaro, El sol de Lima, Una piel de serpiente ya era hora de leer este hermoso libro de cuentos. Son historias melancólicas, evocativas, algo frías, que por momentos te dejan pensando o con la mente en blanco, como el cielo limeño que tenemos ahora y que es el fondo de todos sus relatos.

Dentro de esa atmósfera de indiferencia glacial de sus personajes, de la negación constante de sus sentimientos, de sus eternas ganas de escapar de esta ciudad grisácea existe una complicidad, una especie de calidez o guiño al lector que hace que reconozcamos en Loayza un extraordinario autor de esa maravillosa Generacion del 50 de Vargas Llosa y Ribeyro, entre muchos otros. Ideal para estos días de mal clima y patriotismo fingido.

El ídolo caído - Graham Greene: Bueno, primero debo decir que soy fan de Graham Greene. En ese sentido, este es -de alguna forma- un libro recomendable sobre todo para fans. El autor advierte "Tengo plena conciencia de los defectos de estos cuentos, escritos a largos intervalos entre 1929 y 1941. El cuento corto es una forma literaria exigente que no he practicado nunca en debida forma: presento estos cuentos como los productos subsidiarios de la carrera de un novelista".

Por ahora hay de todo un poco: Una especie de cover de Kafka ("Un día ganado"), la historia de un pata y su barriga que siempre hace ruidos raros ("¡Pobre Maling!"), pero también relatos como "Deberes especiales" (donde se burla de los creyentes) o "La sugerencia de una explicación" (donde se burla de los ateos). Y por supuesto, una historia para matarse de la risa como "La película verde", donde queda clara la moraleja del cuento: nunca vayas con tu esposa a ver una película porno, jajaa (¡qué sería de Graham Greene sin su humor!). Hasta el momento, el mejor cuento de este volumen es, para mí, "A través del puente", tiene todo lo que caracteriza a una buena novela de este autor: frases de antología, personajes solitarios, lugares "exóticos", persecuciones de la policía y situaciones graciosísimas. El relato que da título al libro no me gustó tanto, aunque tiene una película (y le van a hacer remake).

Escritos críticos - James Joyce: Personalmente, me encantan los ensayos. Mil veces mejor un ensayo literario de un buen escritor, que un aburridísimo libro de crítica de algún profesor desconocido. Y si los textos son de un grande entre los grandes como James Augustine Joyce Murray, mucho mejor. En esta compilación de su biógrafo Richard Ellmann, tenemos desde sus trabajos del colegio, artículos, conferencias, poemas recontra burlones y algunas de sus cartas a otros escritores como Svevo y Pound.

Es interesante comprobar como un escritor que revolucionó el uso del lenguaje, la forma de escribir y muchas de las convenciones literarias de su época puede también, incluso desde la escuela, escribir con un soberbio dominio del idioma y con la elegancia de un autor clásico, tratando de explicar poco a poco sus posturas hacia un tema y convenciendo. Este compilado también tiene la ventaja de permitirnos ir recorriendo a través de sus escritos la complicada vida de Joyce, su educación jesuita, sus viajes, sus problemas económicos, su posición ante la Primera Guerra Mundial, etc. Además que es más fácil que adquirir la portentosa biografía del mismo Richard Ellmann, considerada por muchos la mejor biografía escrita sobre un autor, y que cuesta un montón en la Feria del Libro.

El diario de Andrés Fava - Julio Cortázar: Esta aún no la leo (ni siquiera la he abierto). La compré hace un tiempo aprovechando que estaba en oferta (12 lucas) y creo que será un buen postre para estos días de descanso y de feriados. Así acabaría con el último de este autor que tengo sin leer en mi colección cortazariana (que tampoco es tan amplia, valgan verdades).

Al menos así será hasta el 01 de agosto, en el que en
abrete libro, iniciaremos la lectura de Las uvas de la ira. Y claro, antes habrá que volver a la Feria del Libro, pero eso ya será quizás para otro post.
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viernes, 9 de julio de 2010

Vila Matas en Lima

viernes, 9 de julio de 2010

12 floritos
07 de julio de 2010. Salí un poco tarde, llegué al Centro Cultural de España a eso de las 6 y 15 y había una colaza (como todo lo que hay en ese lugar). Me fui al final con el resto de los mortales mientras leía mi Perú21, que ese día había sacado una entrevista a Vila Matas, que pueden leer aquí.





Imagen cortesía del
http://hablandodelasunto.com.ar/?p=1278


Por fín pude entrar y sonaba Be my baby de The Ronettes, su canción favorita (cuando tenía 17 años, según su libro Dietario Voluble). Lo malo es que la pusieron como 15 veces. El lugar estaba llenecito. El entrevistador fue Gabriel Ruiz Ortega.



La "Conferencia Magistral" se titulaba "La teoría de Lyon" pero más que conferencia fue una conversa, se habló hasta de fútbol, de hecho, esas fueron las dos primeras preguntas, inspiradas por la histórica victoria española ante Alemania que la ponía en las finales. Ahí confirmé que Vila Matas era súperhincha del Barza y solo faltaba que aparezca el Cholo Sotil para que se tomen una foto.


Luego vinieron las anécdotas sobre su paso por la buhardilla de Marguerite Duras, plasmadas en su novela París no se acaba nunca. Después hablaría de autores peruanos, de su admiración por Ribeyro y sus ganas de conversar con Enrique Prochazka.


Para eso el cansancio del día ya me estaba pasando factura y bostezaba sin roche, pero me consoló el hecho que Vila Matas contara que, cuando conoció a Paul Auster en Nueva York, se la pasó bostezando; a pesar que había sido un momento que esperó mucho tiempo. Comentó que ha escrito un libro titulado No soy Paul Auster, aclaración muy necesaria, la verdad.





¡¡igualitos!! (imagen cortesía del blog El síndrome Chéjov)


Luego de muchísimos otros temas que se tocaron en esas casi 2 horas, llegó el momento de las preguntas. Lástima que solo fueron 3, y una de ellas fue la de un pata del público que le preguntó cual era su signo zodiacal (y su ascendente) ¿wtf?


Luego vino el momento de la firma de autógrafos. Fue un desorden total. Luego de recibir empujones, llegué hasta el autor, le dije mi nombre, le pasé el ejemplar y ¡tanán! Me imagino que ahí los organizadores se habrán dado cuenta que el lugar quedó chico. A pesar de los inconvenientes, creo que fue muy positivo todo esto, teniendo en cuenta que pocas veces llegan escritores de la talla de Vila Matas al Perú. Ojalá esto motive a que sigan viniendo más, aunque esto último suene al floro que se dice para que vengan grupos y cantantes foráneos.

Y un vídeo al respecto
aquí.

Actualización 11 de julio: La conversa con Vila Matas completa en vídeo aquí:
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martes, 6 de julio de 2010

¡¡Fútbol!!

martes, 6 de julio de 2010

4 floritos
En este blog ya hemos hablado antes de fútbol (hasta existe un tag al respecto). Así que el post oportunista sobre el Mundial quizás no era necesario. Pero estaba leyendo Dietario Voluble de Enrique Vila-Matas y me sale con un texto donde comenta la final del Mundial del 2006 entre Francia e Italia.

Entonces pensé ¿Alemania otra vez en semifinales? Y recordé: en el Mundial del 66 quedaron segundos; en el siguiente, terceros y en el 74, campeones. En este siglo, en el 2002 quedaron segundos; en el 2006, terceros y en el 2010... ¿se repite la historia? ¿Qué diría el
pulpo?

Pero, también pensé en la relación entre literatura y balompié. Antes era más común que los escritores sean antipelota como Rudyard Kipling, Shakespeare ("Tú, vil footballer" exclama un personaje del Rey Lear) o Borges y su archiconocida anécdota. Aquí es cuando debería, mismo árbitro, aplicar compensación, decir que las cosas han cambiado y citar a todos los escritores hinchas del fútbol o simplemente hacer copy paste de este
artículo como lo hizo un seudo redactor para un texto de El Comercio.

A estas alturas ya son algo innecesarias estas explicaciones. Libros y fútbol se pueden llevar muy bien. Al menos así parece cuando camino por Quilca y veo a los libreros hipnotizados frente a la pantalla, ajenos a la ficción que los rodea.

Libros de fútbol o que tocan este tema hay por montones. Históricos, literarios, de opinión, humorísticos, ensayos, novela, cuentos, teatro, poesía etc. me hacen confirmar que a mi biblioteca futbolística aún le faltan varios.



El Perú no ha sido ajeno a esto: tenemos novelas de fútbol como "La tristeza de los burros" de Ernesto Ferrini, tenemos obras de teatro cómo "Historia de un gol peruano" de Alfredo Bushby, tenemos poemas como "Polirritmo dinámico a Gradin, jugador de fútbol" de Juan Parra del Riego) y hasta de memoria-autoayuda como "Sí se puede" de Freddy Ternero. Incluso una "selección peruana" cortesía de Estruendomudo.

Pero lo que más hay es cuentos. Cuando estaba en el cole, devoraba con ansiedad una revista futbolística llamada O11ce. Ahí publicaban algunos futbocuentos de Oswaldo Soriano (recuerdo uno del Míster Peregrino Fernández) y de Fontanorrosa, que me parecieron entretenidos. Muy recomendables son también "La pasión de multitudes" de Rodrigo Fresán, "Buba" de Roberto Bolaño y, de los peruanos, "Atiguibas" de Ribeyro y "Donde anidan las arañas" de Sergio Galarza . Pero, hasta donde sé, novelas de fútbol no hay ninguna que haya sido excepcional.

¿Por qué la literatura no ha dado a luz LA novela sobre el fútbol? ¿Por qué aún no logra aprehender el fenómeno más importante del siglo que pasó? Me animo a una teoría. El fútbol, digan lo que digan, es un fenómeno colectivo. Y la novela, que sigue siendo el género por excelencia en la actualidad, es en gran medida, un género que exalta lo individual. El libro del fútbol tiene que ser narrativa épica, donde prime lo grupal sobre lo personal, donde se exalte el sentimiento de pertenencia. El protagonista de una novela de fútbol debería ser un club, o un país, que son los que ganan campeonatos. Los jugadores pasan, los equipos quedan. Claro, existen las figuras, los protagonistas. pero están supeditados al conjunto. Una novela de fútbol debería inspirarse en la Ilíada y en ésta no se narra desde la perspectiva de Aquiles. No todo son las individualidades. Sino piensen en Argentina y Messi.

Aunque claro, Jorge Valdano, tiene su propia teoría.

Y para que vean que fútbol y literatura ya son patas, escuchen a Claudio Pizarro recitando un poema de Pablo Neruda. O a Daniel Alarcón o Iván Thays comentando sobre fútbol.
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