domingo, 30 de junio de 2013

Viajar libros (7): la ruta de Borges

domingo, 30 de junio de 2013

Hasta que por fin llegué. El lugar donde comenzó todo: Avenida Tucumán 838, la casa donde nació Borges. O lo que era, porque ahora solo encuentro un amplio estacionamiento. Bueno, al menos conozcamos el final: a dos cuadras a la mano derecha se ubica Maipu 944, su último domicilio mientras vivió en su patria. Subir hasta el departamento del sexto piso me da un poco de flojera, así
que solo tomo la foto y cruzo la pista porque al frente (Maipu 971) se encuentra la librería "La ciudad", donde Borges solía curiosear (debe ser muy práctico tener una librería frente a casa) e incluso fue el lugar donde se realizaron sus Diálogos con Sábato.

Siguiendo, con la ruta borgiana, camino de vuelta por la Av. Florida, esa especie de Jirón de la Unión de Buenos Aires, donde hay locales de muchas cadenas de librerías como Distal, Libros Cúspide y El Ateneo. Es en esa misma avenida donde su madre y su hermana protestaron contra el gobierno (lo que haría que sean encarceladas) y un poco más allá llego al lugar donde empieza su cuento "La noche de los dones": la antigua Confitería del Águila. Sin embargo, ahora es un café vegetariano atendido por una guapa colombiana. Como no estaba muy seguro, entré y pregunté "¿este lugar se llamaba antes "Confitería del Águila?" Ella me respondió: "No lo sé, pero cada cierto tiempo alguien se acerca a preguntar lo mismo". 

 Lamentablemente no todo está tan cerca como para hacerlo siempre caminando, así que tomo el subte para ir a su barrio: Palermo. Si San Telmo es el Centro, Palermo es San Isidro (quizás Miraflores, pero más San Isidro). Pensé, quizás injustificadamente, que en un barrio con lugares denominados "Avenida Jorge Luis
Borges" o "Plazoleta Julio Cortázar", encontraría un montooon de librerías, pero lo que más había eran tiendas de ropa, cuadras y cuadras de tiendas de ropa. Más lejos hay una muy buena oferta bibliográfica: Libros del Pasaje, Eterna cadencia, Crack-up etc., solo que los libros eran un poquito más caros que en otros
sitios, pero yo tenía un plan. Proseguí por la Av. Thames (entre mis idas y vueltas debo haber pasado por la otra casa de Jorge Luis y por su colegio) hasta que llegué al lugar que estaba buscando: la feria de libros viejos, cerca del Jardín Botánico. Me hizo acordar a la Feria de Amazonas, pero en formato reducido y con más árboles. Era el momento de pulsear (y aplicar los consejos para comprar libros). Aquí un extracto de uno de los diálogos con uno de los libreros:


Vendedor: ¿Y, qué buscás? ¿Te puedo ayudar en algo? 
Yo: No nada, solo estoy chequeando. 
Vendedor: ¿Chequeando? ¿Qué es chequeando? 
Yo: (me quedé helado, era la primera vez en mi vida que me preguntaban eso) Este... o sea revisando, mirando. 

Sonrió, fue muy amable y me ofreció una bonita edición de
los diarios de Bioy Casares a 80 pesos. Estaba regalado. La compro y más adelante Diálogos últimos y La memoria de Shakespeare. Encuentro Memorial del convento de Saramago, un libro que vengo buscando hace tiempo. Lo pienso bastante, pero al final desisto.

Regreso a San Telmo, caminando por la calle Chile y en el cruce con Tacuarí encuentro una plaquita que me recuerda un sitio que aparece en un cuento de El Aleph, titulado "El zahir" .



Ahí es donde me doy cuenta que todo este tiempo he estado alojado en el cruce de dos calles que Borges recordaba bien pues les hizo un poema y es que también he pasado algunas veces por el cruce de las calles Piedras y Chile.
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