miércoles, 2 de abril de 2014

Tarea de cole (5): Trece mentiras cortas - Gustavo Rodríguez

miércoles, 2 de abril de 2014

Habíamos comentado hace un tiempo de los raros (y a veces terroríficos) criterios de cada Plan Lector para elegir que cosa deben leerse en los colegios. Así que, para no comentar un libro que no es leído y equivocarnos, esta vez pensábamos comentar un libro que es mandado a leer en muchos centros escolares, como parte de la propuesta del proyecto Recreo, proyecto que también, hay que decirlo, ha sido cuestionado. Nos referimos a Los cuentos de la furia y otros relatos de Gustavo Rodríguez.

Lamentablemente la persona que nos lo iba a prestar arrugó y como no lo hemos encontrado y tampoco pensamos comprarlo (este blog es por amor al arte y encima de eso no vamos a gastar estando aguja), decidimos comentar uno muy similar del mismo autor: Trece mentiras cortas.

A pesar del infausto número que engalana su título, Trece mentiras cortas no es un mal libro. Se puede leer en un día sin problemas. Son cuentos muy entretenidos, bien escritos, con más de una frase divertida o ingeniosa. Algunos son muy sencillos ("El oso en la cama", "El profesor pajarito"), otros más complejos como "Mi papá es el Loco Cienfuegos" o "La noche en que su voz se quebró" donde mezcla tiempos y diálogos de los personajes con buen resultado.

Me gustó el detalle de "dejar sueltos" los epígrafes al inicio y el decirle al lector "ayúdalos a encontrar su lugar" en cada cuento . Qué molestos esos autores que le colocan epígrafe a cada cuento en otros libros.

"Ley de Newton", "La filmación" y "Junta de vecinos" están también entre los que más me gustaron. "Los santos óleos" está en algo pero como que ya es mucho final sorpresa y finalizada en pregunta para mi gusto.

Un punto en contra es que las influencias a veces son demasiado notorias. En "Encuentro en el bar" aunque el tema es entretenido, es muy parecido a "El doble" de Borges, sin contar que el tema del doble ya está un poco visto ¿no? (Saramago, Ribeyro, Cortázar, Dostoyevski). Donde si se excede es en "La piedra de los débiles" es casi una copia del ribeyriano "Ridder y el pisapapeles", aunque por lo menos reconoce que ese cuento "lo influyó ":

"Ahora, la única vez consciente en que recordé un relato de Ribeyro mientras escribía uno mío (quizá como un homenaje a él) es un relato que se llama “La piedra de los débiles”, que salió publicado en Trece mentiras cortas. Ridder y el pisapapeles está allí de manera consciente..."

Y "El choque posterior", aunque entretenido, tiene una historia muy parecida a una canción de Arjona y creo que eso le quita sorpresa al final sorpresa.

Al margen de eso, no quedad duda que su prosa es limpia, sencilla y bien elaborada. Yo si leería otro libro de él. En su ultimo cuento del libro, titulado "el ultimo cuento de este libro", el autor comenta que le tiene miedo a los finales y que piensa que un buen final salva al resto. No se si será cierto, pero el relato es muy agradable y el libro tiene nota aprobatoria, cumpliendo la teoría del autor, como dice la tía Martha Hitlerman en la contraportada del libro.
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