martes, 13 de agosto de 2019

FIL 2019: Este post no cumple con la paridad

martes, 13 de agosto de 2019

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Esta FIL no estuvo dedicada a un país. Estuvo dedicada a un hombre. Cualquiera que hubiera sido, a alguien no le iba a gustar.



Me pregunto si la FIL del 2049 se la dedicarán a una mujer (y si, para empezar, habrá feria o al menos un planeta habitable). O, si al menos, existirá una mayor igualdad entre géneros. Este debate también ha afectado la literatura, sobre todo desde hace unos meses en un manifiesto contra la Bienal del mismo homenajeado en esta FIL, la que se criticó por haber sido organizada sin perspectiva de género y con "machismo subyacente". Luego vino la respuesta, dimes y diretes y, como era fácil de prever, estalló en la misma feria, específicamente en la inauguración en la que solo había hombres. Y después las decisiones de no presentar libros, las peleas por redes, etc. Lo de siempre. Como el machismo. Es innegable que existe en la sociedad, aunque muchos no quieran reconocerlo, pero no es lo único que nos cuesta percibir.

Tal vez podríamos empezar por reconocer lo obvio: que la FIL es un evento privado organizado por un gremio de empresarios, la Cámara Peruana del Libro. Su principal objetivo siempre será mejorar su actividad económica. Por eso, parte importante de esta Feria son las "jornadas profesionales" que, básicamente, son una oportunidad de negocios.

Es cierto, que también es en parte, una actividad cultural, en que se ofrecen presentaciones y conversatorios (de lo contrario sería absurdo comprar una entrada solo para ingresar a stands, nadie paga para ver tiendas, ni siquiera para las librerías más hermosas). Pero festival cultural, con ese nombre, es el Hay Festival. Podría decirse que esa es la justificación para que se cobre derecho de ingreso. No recuerdan que hasta el 2005, la FIL era gratis. Es verdad que no tenía tantos invitados de renombre como ahora, pero también es cierto que solo en los últimos años han llegado un par de premios Nobel y autores novedosos (antes la situación era penosa). Y a los que pagan por tener un stand que son, finalmente, los que sostienen la FIL seguramente les importará más que su inversión sea rentable más allá de otra cosa. Créanme, si no les es rentable no lo van a hacer (acuérdense de la Feria del Libro de Lima Norte). Y están en todo su derecho.

Por eso, es ingenuo pretender adjudicarle a un evento privado la obligación de tener un número de mujeres determinado en una mesa de inauguración. A diferencia de un organismo estatal, que deben acatar directivas inspiradas en políticas públicas, los privados no pueden ser forzados a cumplir algo no previsto en la ley. Una cosa es una lista para el Congreso y otra un panel. Existe el derecho a la participación política, pero no a ser invitado a una presentación.

Distinto es cuando las empresas que decidan solidarizarse con algún movimiento u optar por alguna postura voluntariamente, como por ejemplo el apoyo a una mayor paridad o visibilización de las mujeres. Aunque, siendo realistas, es fácil concluir que, en muchos casos, colocarse la insignia pro-algo es más estrategia de imagen que compromiso sincero. 

La paridad y la igualdad son importantes, pero es algo que, como un abrazo, no se pueden forzar en ciertos ámbitos. En Como ser mujer de Caitlin Moran, con un feminismo tan lúcido como divertido y que nos convence lo necesario que es, la autora nos cuenta como, en sus inicios como periodista musical en los 90, veía con sorpresa como casi todos los rockstars eran hombres y, ahora, sucede todo lo contrario: las más vendedoras y reconocidas son mujeres. Y todo eso sucedió sin cuotas ni boicots sino naturalmente. Finalmente, los lectores son siempre los que deciden. Y nadie puede obligarlos a leer la misma cantidad de mujeres que de hombres, porque (¡oh, sorpresa!) hay cosas que no se pueden obligar, por más buenas que sean.



Quizás lo que necesitamos es más espacios para la visibilización de las mujeres en literatura, una feria sin fines de lucro como principal motivación. No solo la AntiFIL, sino tal vez un evento de carácter público, organizado por el Ministerio de Cultura y que no sea todos los años en la capital (de esa invisibilización pocos hablan). Podría ser en febrero o marzo, para aprovechar el impulso de las compras escolares. Librerías y editoriales estarían felices de tener otro espacio más, porque a muchas les importa más que compres libros aunque no los leas, lo que venimos diciendo hace años. Si un Ministerio gasta millones en un evento como PerúModa, no veo porque no puede hacerlo en "PerúLibros". Lo importante es encontrar soluciones.  No tiene sentido convertir esto en una guerra con bandos irreconciliables. Total, por el mismo tema Marisa Glave se abrazó con Luz Salgado ¿no?

Recuerdos de otras FIL:










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miércoles, 27 de marzo de 2019

Los tiempos del odio - Rosa Montero

miércoles, 27 de marzo de 2019

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Como diría Sprite, es temporada de haters. Vivimos los tiempos del odio. Pero hay que mantenerse fresco. Y este libro vaya que lo logra.



Debo admitir que quizás me puse también un poco hater con Rosa Montero y ya le estaba perdiendo un poco la fe por sus dos últimas entregas. Su última novela, La carne, creo que no es tan buena como la mayoría de las que le hemos disfrutado. Y la anterior a ella, El peso del corazón, la segunda parte de la saga de Bruna Husky, no mantuvo el interés de la primera, Lágrimas en la lluvia.

Sin embargo, sin amor no vale la pena vivir. Y algunos personajes (y algunas autoras) nos son tan queridas que es difícil no volver a ellas. Sobre todo si vemos que en este tercer volumen, no solo hay la cuota necesaria de aventuras y acción de la saga – que pide a gritos una película – sino también una nueva evolución física y sicológica en la protagonista. Eso es probablemente lo más interesante de esta última historia: la transformación tanto del personaje de Bruna Husky como de la niña rusa e incluso, la contraparte masculina, Paul Lizard.

Como en toda buena trama con tintes policiales, nada es lo que parece y ahora el mundo de la protagonista se enfrenta a una triple amenaza: los Ins, la guerra con Cosmos y la misteriosa incursión en política del millonario Lago. Además vemos a la tecnohumana en varias situaciones inesperadas (una al estilo de la película Gravedad) y distintas a la de sus peripecias anteriores, incluida una en la que tiene que adaptarse a una época muy antigua para ella, un poco en la onda de la también tercera entrega de Volver al futuro.

Pero lo más interesante, es que por fin se descubre el origen de la replicante, con un guiño quijotesco, y las últimas páginas son las mas conmovedoras, que te dejan el corazón latiendo agitado. Definitivamente esta es la más trepidante y la mejor de la trilogía (y hemos reseñado todas).

Creo que, como en Toy Story o Indiana Jones, la franquicia debería acabar aquí, en su tercer episodio. Sin embargo, la escritora tiene entre sus planes, escribir una cuarta parte. Tal vez valdría la pena si matan brutalmente al bubi Bartolo, esa mala copia del mordelón de Futurama.
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lunes, 18 de marzo de 2019

Americanah - Chimamanda Ngozi Adichie

lunes, 18 de marzo de 2019

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¿Por qué la gente preguntaba "De qué trata" como si una novela tuviera que tratar de una sola cosa? (p. 255)

Hace casi diez años, cuando empecé con este blog, me preguntaba si era machista por haber leído tan pocas mujeres (y que no me haya gustado ninguna). Muchas cambios han sucedido desde entonces, personales y del rol de las mujeres en el mundo. Puede ser incómodo hablar de temas de género, como también lo puede ser de la raza o de la clase social. De esto y mucho más va esta novela.



Americanah es la visión del mundo principalmente a través de los ojos de dos grandes personajes como Ifemelu y Obinze, los dos pilares que sostienen la obra a través del relato de varias generaciones y tres continentes. Son más de 600 páginas, en tercera persona, en la que buena parte de la historia se narra en una peluquería, así como Conversación en La Catedral se relata en un bar.

"(...) leyó una novela tras otra y se sintió defraudado: nada era solemne, nada era serio, nada era perentorio, y casi todo se disolvía en la nada de la ironía" (p. 339)
La profundidad sicológica, las reflexiones atinadas, la filuda ironía y la desconcertante lucidez de la autora hacen de este libro uno destinado a cuestionar muchas de nuestras creencias y prejuicio y darnos cuenta lo parecidos que somos: no pensé que seríamos tan similares a Nigeria, tenemos los mismos desalojos violentos a ambulantes, la misma obsesión por el pollo con papas fritas, la costumbre de limpiar los cubiertos con servilletas, la huachafería.    

La novela incluye muchas reflexiones, algunas surgen del blog de la protagonista, que analiza el racismo de forma muy interesante (o al menos más que algunos que se dedican al tema como Marcos Avilés) A pesar de ello, no se pierde el interés por la historia, que empieza in media res: queremos saber como  Ifemelu llega a establecerse en Estados Unidos y si llegará o no a encontrarse con Obinze.
"Ni siquiera puedes leer narrativa estadounidense para formarte una idea de como es la vida real hoy en día. Lees narrativa estadounidense para enterarte de cosas que hacen los blancos disfuncionales y son extrañas para los blancos normales" (p. 439)
Aquí no sucede eso. Como pasa con Jonathan Franzen, el libro es una potente radiografía de nuestros tiempos. Al igual que en Libertad o Pureza, la narración en tercera persona tiene algunas "islas" en las que los personajes hablan sobre sí mismos en primera persona, en este caso, Ifemelu mediante sus blogs. Y me imagino la sonrisa burlona de la autora, al compararla con un hombre blanco norteamericano pero, por ahora, es el referente más cercano que tengo. ¿Ombliguismo machocéntrico? Tal vez lo sean también las precisas referencias que hace la autora de otra novela de un varón blanco anglosajón: El revés de la trama de Graham Greene

El revés de la trama puede parecer una Americanah, al revés. Es la historia de un hombre blanco anglosajón en África, sus dudas, su hastío, su sentido de lo que es correcto o no, de su vida vacía. Y sobre todo es un libro sobre lo difícil de la elección: elegir a una persona, elegir su amor; temas que también son importantes en la novela de Chimamanda. Escoger el amor puede ser tan difícil como escoger el país donde vivir o nuestra verdadera identidad. O el cabello ideal.

(A partir de aquí hay algún spoiler, pero muy suave)

En la primera parte del libro, cuando los dos miembros de la pareja son aún solo niños en la escuela, oímos la queja de Obinze a Ifemelu porque su mamá le obliga a que le guste la novela del británico, a pesar que él prefiere leer lo que viene de Estados Unidos aunque sea "ligero" (p. 104). 

En la mitad de la historia, luego que Obinze ya ha pasado por la "experiencia occidental", cambia de opinión y desdeña las obras que no pueden "abordar la complejidad real y profunda de la vida humana (...) Greene es el polo opuesto, demasiado taciturno" (p. 355).

En la parte final, Ifemelu confiesa que leyó el libro por la madre de Obinze, que le encanta y que es "(...) auténtica literatura, la clase de historia humana que leerá la gente dentro de doscientos años" (p. 565). Obinze se da cuenta que Ifemelu es como su madre, es como él, sienten lo mismo. El círculo parece cerrarse.       

Incluso, luego que la novela parece una sucesión de varios hechos, recién en las últimas 60 páginas se da un auténtico "revés de la trama" y la intensidad de lo que pasa conmueve y apesadumbra, aunque el final es algo apresurado.

Americanah es una obra que refleja la complejidad real y profunda de la vida humana y que espero que se lea en doscientos años. Y que puede ser un reto, si estamos acostumbrados a leer siempre lo mismo. Pero el libro se abre y te repite la misma palabra con la que termina: "Entra".  

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martes, 1 de enero de 2019

Recuento 2018

martes, 1 de enero de 2019

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Si el 2019 va a ser la secuela del 2018 (el año pasado nos malograron la Navidad, ahora el Año Nuevo) quizás no sean tan mala idea hacer un recuento del año para saber lo que nos deparará el futuro.

No hay que perder el optimismo. El 2018 tampoco se perdió. Parte de ello se debió, en los primeros meses, al espíritu mundialista. Buena cantidad de los libros más publicitados a inicios del 2018, fueron los relacionados al fútbol. Incluso los libros de Peredo, tuvieron un segundo debut, por el efecto Rusia y la temprana muerte del relator deportivo.


Incluso, se llego al caso, inédito, de llevar a un exmundialista a un evento como el Hay Festival (chúpate esa Salman Rushdie!): Julio César Uribe no lo pensó dos veces en Arequipa y dijo dijo "pa' bravo yo".

¡Ah, también vacaron a PPK! Pero, volviendo a lo importante, al final el campeón fue Francia y no importó que no tenga un juego agradable a la vista, lo esencial es invisible a los ojos. (además me agradan porque mi tío está en su escudo).


Terminado el sueño futbolístico, volvimos a nuestra pesadilla: algo peor incluso que cuando un amigo no te devuelve el libro que le prestaste hace meses:


La corrupción de un grupo de jueces y demás integrantes del sistema judicial dominó el escenario político y lo haría hasta ahora. Escucharíamos a estos personajes hablar de sus gustos "bibliográficos" y hasta quejarse del precio de las "obras".   



Mas allá de precios, la FIL de 2018, fue la mejor en años: tuvo momentos para recordar como la protesta durante la presentación del libro de Faverón, los aplausos a Gorriti y las quejas de Marco Avilés porque los sacaron a media presentación. Pero lo mejor fueron los invitados como Jonathan Franzen, Rosa Montero, Ray Loriga, o Santiago Posteguillo.

Y las denuncias ese año no serían solo contra el autor de El anticuario, sino también contra Rodolfo Ybarra, Reynaldo Naranjo, Domingo de Ramos. Ya parece que el acoso es un subgénero de la literatura nacional.

En setiembre se prorrogó por un año más la ley que exonera de impuestos al libro, gracias al Congreso. Y una integrante de esa banda tuvo una curiosa expresión respecto a una conductora de un programa de libros


Pareciera que para ella tener mucho tiempo para leer fuera malo XD. Uno siempre puede hacerse un espacio en la agenda, el problema es estar Chihuán.

Contrario a lo afirmado por Oswaldo Reynoso, en octubre sí hubo milagros, empezando y terminando ese mes con la prisión de dos personas, padre e hija, apellidadas Fujimori, a pesar de los esfuerzos de sus abogados.



Ese octubre, por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, no hubo Premio Nobel de Literatura, y el "Nobel alternativo" tampoco tuvo como ganador a Murakami, que se retiró de la nominación.

Finalmente, por más referéndums o finales de Copa Libertadores entre Boca y River, este año me vuelve a dejar la sensación de que no hay nada mejor que un buen libro.






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