lunes, 13 de abril de 2015

10 libros para recomendar a gente que no lee

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Como lo prometimos la semana pasada, y a riesgo de ser abucheado por mi poco criterio y peor gusto, estos son los 10 libros que recomendaría a personas que no les gusta leer (claro, las sugerencias dependen mucho también del gusto de la persona). Los criterios para elegirlos ya los dije antes: que sea bueno, breve, barato, sencillo y divertido.

Ojo, no son las obra que más me gustan o las que me parecen mejores (por ejemplo de Orwell o MVLL, prefiero 1984 o Conversación en La Catedral a los elegidos de la lista). Mis libros favoritos son otros (pueden ver mi Top 40 de novelas y mi Top 40 de libros de cuentos, cortesía de goodreads). Como dije, la idea es sugerir o animar a gente que no tiene la costumbre de estar frente a un libro más de 5 minutos.

Bueno, allá vamos: (sin orden en particular) (el número de páginas varía de acuerdo a las ediciones)

1. Cuentos - Julio Cortázar: Lo más fácil es empezar por
lo breve. Coloqué al argentino, pero podría haber sido Monterroso, Arreola, Iwasaki, etc. Borges puede ser más complicado y colocar a Poe, Chéjov o Maupassant es quizás demasiado obvio (además que mientras el autor sea más antiguo puede ser más difícil sentirse cercano a lo que escribe, si no tienes costumbre). Por eso, no es mala idea entrarle a los Greatest Hits del cronopio: relatos como "Casa tomada" o "La noche boca arriba" son algo que debería gozarse aunque sea una vez en la vida (lo mismo aplica para varios cuentos en realidad).  


2. Prosas apátridas - Julio Ramón Ribeyro (144 págs.):
Como dije al comienzo, lo clásico hubiera sido recomendar los cuentos del maestro, pero creo que este podría ser mejor aún. Un libro por el que puedes empezar por cualquier página, solo conformado por reflexiones que rara vez pasan de una cara de extensión pero que te pueden dejar pensando... A veces, en medio del mundo apurado en el que vivimos, creo que este es el libro más breve y a la vez más reflexivo escrito en el Perú que podemos leer. Lo único malo es que hay tener suerte para encontrarlo a un precio módico. 

3. Relato de un náufrago - Gabriel García Márquez
(115 págs.): Aunque es un libro "basado en hechos reales", lo que podría parecer no lo más adecuado para acercarse al estilo del realismo mágico del Premio Nobel 1982, es una historia tan emocionante, tan directa, tan extrema que puede ser más fácil que te deje pegado al asiento. Además, tenía un amigo en el cole que era bastante bestia y me acuerdo que este libro le gustó mucho y hasta terminó de leerlo. Otro cliente satisfecho.

4. Los cachorros - Mario Vargas Llosa (108 págs.): Una pregunta cuasi filosófica suele ser por cuál de los libros del Premio Nobel 2010 empezar. Yo empecé por este y para mí, el consejo aún funciona. Una historia breve que va desde la primaria hasta cuando los protagonistas ya peinan algunas canas, en alguna etapa te vas a sentir identificado y te divertirás (o apenarás) con las aventuras del grupo. Se la recomendé a un amigo del barrio, al que también le hacían corralito como al protagonista del relato, y aunque al comienzo no quería leerla, le hice creer que le podía servir. Su papá me agradeció porque fue la primera vez que lo vio con un libro en la mano. Satisfacción garantizada.

5. Siddhartha - Hermann Hesse (148 pags.): Más interesante que Demian y menos pesada que El lobo estepario, debe ser la forma más fácil de empezar por la obra del Premio Nobel 1946. La onda mística del protagonista que busca un sentido para su vida, puede llamar la atención. Además, ¿a quién no le gustaría la historia de un chico que lo tiene todo y huye de la casa de sus padres?  

6. La perla - John Steinbeck (144 págs.): ¿Qué pasa cuando una familia pobre encuentra una perla que vale miles? Esta fábula sobre la esperanza y la injusticia del Premio Nobel 1962 es tan perfecta, redonda y brillante como una perla. Se lo presté a una amiga de un antiguo trabajo y le encantó (incluso se lo compró). Como para recordar que en la literatura norteamericana se puede leer algo más que Los juegos del hambre y la Saga Divergente. Hay ediciones desde por 5 soles.
 
7. El extranjero - Albert Camus (125 págs.): Todos pasamos por una época en que las cosas nos llegan al pincho. Pero al protagonista de esta novela, a pesar de ya ser adulto, TODO lo llega al pincho, no le importa nada, ni él mismo, lo que puede producirnos una sensación de extrañeza, como la de algunos libros de Kafka y también nos puede llamar la atención. Probablemente, el libro más conocido del Premio Nobel 1957, con un intro muy particular: "Hoy murió mamá. O ayer. No lo sé".
8. El túnel - Ernesto Sábato (128 págs.): Una historia de amor trágica, suele ser una fórmula tan efectista como ganadora. Y en este caso también. Es bueno recordar a parejas como Pablo Castel con María Iribarne, la que quizás debió estar en el Top 5 de parejas literarias. Muy fácil de conseguir en diversas ediciones y a precio módico. Y he conocido a gente bien ociosa para leer que no solo lo ha terminado, sino que le ha gustado. De hecho, para leer los otros libros Sábato, es mejor empezar con éste. Del autor ya hablamos acá.

9. Rebelión en la granja - George Orwell (144 págs.): ¿Quién sería tan grinch de resistirse a una libro de animales que hablan? Descrita así, hasta podría parecer una novela simplona o "para niños". Pero tras lo que parece un relato divertido, se encuentra una historia de poder, traición y crueldad qué nos hace pensar como la política y la lucha por un ideal puede derivar en la peor de las pesadillas. El adjetivo "orwelliano" no es casualidad. Si eres animalista, te puede hacer dudar sobre algunas de tus convicciones.  

10. Seda - Alessandro Baricco (125 págs.): Una novela histórica, una historia de amor, un libro de viajes. De todas las recomendaciones, es quizás la menos económica, pero la he encontrado un par de veces a 20 soles, en buen estado, así que creo que en este caso puede hacerse una excepción. Porque es una novela excepcional. Delicada y acariciante como la fibra del título. Si te gusta la cultura japonesa, este es tu libro. Ahora que recuerdo, ya hablamos de ella acá.

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lunes, 6 de abril de 2015

¿Qué libro le recomendarías a alguien que no le gusta leer?

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A todos nos encanta criticar. Criticamos la Semana Santa porque nos llega al pincho la Iglesia Católica. Si no hubiera Semana Santa también criticaríamos porque, con la coherencia que nos caracteriza, nos gustan nuestros feriados. Criticamos al nuevo Gabinete. Criticamos también al anterior y criticaremos al que venga después. Ídem con la selección de fútbol.



Acá somos igualitos, por ejemplo, cuando hemos criticado el Plan Lector que se usa en muchos colegios de Lima. Aunque de vez en cuando nos dan ganas de no solo criticar, sino también de dar ideas, de aportar o sugerir alguna solución. Por ejemplo, dándoles una manito a los pulpines con los resúmenes para sus tareas de colegio de algunos clásicos que suelen mandarse a leer, por ejemplo: La serpiente de oro, Corazón, Conversación en La Catedral, La metamorfosis, Todas las Sangres y hasta Trece mentiras cortas.

Como comentamos antes, hay que ser bien necios para recomendar libros, sabiendo lo complicado que es. En realidad, ya muchísimas veces nos habían pedido recomendaciones, por ejemplo, en el trabajo, y habíamos logrado torear el problema. Pero como todo el mundo lo hace, nosotros también. Incluso hace poco Vargas Llosa recomendó 9 nueve libros que hay que leer, según algunas páginas web que no citan ninguna fuente (sospecho que se han inventado la noticia y han copiado partes random de La verdad de las mentiras).

Primero, lo que esta lista no es. No es una lista extensiva a todas las materias o géneros, sino básicamente narrativa (ni siquiera cómics). Tampoco es una lista de libros que "tienes" que leer antes de morir (teniendo en cuenta que tratar de hacerlo después, suele ser difícil).

Ahora lo que esta lista es o intentará ser: unas cuántas sugerencias de "por dónde empezar" si no tienes la costumbre de leer, pero quieres una recomendación concreta de un libro que quizás te haga entrar al vicio solitario. 

Disclaimer: No "tiene" que gustarte leer. Por más que Rosa Montero, en el prólogo de El amor de mi vida, diga que la gente que no lee vive muchísimo menos, no es cierto. Pregúntale a CR7 o Dan Bilzerian si piensan que viven menos por no leer y se van a cagar de risa en tu cara. 

Ahora algunos criterios para elegir esos libros:

Que sea breve: Si no tienes costumbre, creo es mejor empezar por algo corto, que no pase de 150 páginas aprox. Luego si gustas ya te destruyes con ladrillos de varios tomos.

Que sea barato: La idea es facilitar el acceso a las personas interesadas, así que no vale la pena recomendar algo muy caro o complicado de conseguir en nuestro medio. 

Que sea sencillo: No muchos personajes, ni técnicas literarias complejas, ni juegos de tiempo ni muchas referencias. Una buena historia se puede contar de forma sencilla.

Que sea divertido: Que atrape al lector, que le den ganas de seguir leyendo porque tienes interés en saber qué pasará al final del relato.

Que sea bueno: Lo más importante. Y lo más díficil. Sería muy fácil recomendar cualquier best-seller o libro de saga con película hollywoodense. Pero la idea es recomendar libros por encima del promedio, originales, de los mejores autores posibles, en resumen: los que merecen llamarse literatura. 

¿Cuáles serían esos libros?

La respuesta, la próxima semana.
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lunes, 30 de marzo de 2015

Matar a un ruiseñor - Harper Lee

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Como es conocido, luego de 55 años, Harper Lee escribirá un segundo libro, que será la continuación de Matar a un ruiseñor, titulado (al menos, por ahora): Go set a wachtman, incluso ya tiene portada.

Así, que mientras Vila Matas quizás tenga que eliminarla de su lista en Bartleby y compañía, nosotros aprovechamos para leer el único libro de la afamada autora, el que es considerado el N.° 1, por encima de la Biblia, como libro que hay que leer



Nos habían dicho que el libro tenía un ritmo muy lento, como el que suele achacarse al escenario geográfico donde ocurren los hechos: el Deep South norteamericano. Un mundo, donde las cosas transcurren sin prisa porque "no hay nada qué hacer, ni nada que comprar" como se menciona al inicio de la versión fílmica con Gregory Peck.

Sin embargo, el ritmo no fue un problema para dejarse atrapar por la novela, que en tono sencillo y casi lineal nos narra la vida de Scout Finch: como vive con su hermano mayor Jem, la criada Calpurnia y su padre Atticus, sus juegos, sus días en el colegio, sus vecinos, etc. Creo que es la primera vez que leo un libro en que el narrador es una niña y es desde su particular perspectiva donde nos enteramos de los principales sucesos.

Debe haber algo similar a otros libros de esta región en las que los protagonistas son niños como en Las aventuras de Huckleberry Finn, Las aventuras de Tom Sawyer y las aventuras de otro chico sureño: Joel Knox de Otras voces, otros ámbitos, la primera novela de Truman Capote, que fue un gran amigo desde la infancia de la autora que venimos comentando.

Fue de hecho el autor de Desayuno en Tiffany's el que asocié con uno de los personajes de Matar a un ruiseñor: Dill, el amigo de los hermanos Finch, siempre fantaseando y jactándose.

Y aunque hay muchos personajes memorables, como Boo Radley, el que deja una impronta imborrable es sin duda Atticus Finch, que aunque en la película tiene un look a lo Clark Kent es un héroe del tamaño de Superman.

Aunque pareciera que no tiene mayores alusiones metaliterarias, me llamó la atención el capítulo 12, en el que Calpurnia comenta que aprendió a leer con los Comentarios de Blackstone. Aunque no cuente como escritor, ese señor fue un jurista inglés muy conocido no solo por su libro, sino también por su célebre frase "es mejor que diez personas culpables escapen a que un inocente sufra". Y vaya que la novela tiene que ver con ello.

A pesar de ello, no creo que pueda catalogarse a esta novela como una "novela judicial", así al estilo de Scott Turrow o John Grisham (otro autor sureño). Si habría que etiquetarla en algún genero, supongo que el nunca bien ponderado Bildungsroman sería la opción más adecuada. Y por partida doble: aunque más se aprecia el aprendizaje de Scout, la evolución de Jem es también muy interesante (y sin duda de mayor identificación para los chicos). En la obra, se puede sentir como ambos van cambiando y dándose cuenta que el mundo de los adultos no es como parece, que Maycomb no es el mejor condado del mundo, que su familia puede tener tantos defectos como la de los vecinos que siempre se critican, que no siempre un Ewell conocido puede ser mejor que un Boo Radley por conocer. Y, claro, lo más importante, que es pecado matar a un ruiseñor. Y que a veces una simple niña puede recordárselo a un ser cuasi mitológico como Atticus Finch.



¿Defectos? Creo que lo único malo es el final, luego de la parte del juicio se llega a un climax que es difícil de superar y de ahí el interés por los hechos decae un poco. El tema racial, aunque no sea el único central, tuvo bastante impacto en la época de su publicación,  (1960) por el movimiento de los derechos civiles. Cien años antes también se había iniciado una guerra por motivos raciales, en la que una novela también influyó en el público: La cabaña del tío Tom. Supongo que el nombre de Tom Robinson no es casualidad, uniéndose al personaje de Harriet Beecher Stowe y a otro Tom famoso que se me viene a la mente: Tom Joad, el protagonista de Las uvas de la ira. Otra cosa en común que tiene ambas novelas es que las dos están ubicadas en los duros años de la Gran Depresión. Y, bueno, que ambas fueron premios Pulitzer que tuvieron versiones fílmicas al años siguiente de su publicación, premiadas con sendos Oscares. 

Es poco esperanzador pensar que la creadora de Atticus Finch, un ejemplo de ética, haya ¿aprobado? la publicación de la secuela de esta novela, autorización que quizás fue conseguida con medios poco éticos (teniendo en cuenta que está casi sorda y ciega). Aunque se ha hecho una investigación en la que se afirma que no fue presionada para romper su silencio de medio siglo.

Pero es esperanzador que, a pesar de los años y los libros leídos, de los prejuicios o la versión fílmica, uno puede seguir encontrándose con libros como éste, que de forma sencilla y hermosa, te conmueven, te divierten, te intrigan y te recuerdan que no hay nada como la literatura.
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miércoles, 18 de marzo de 2015

Por qué no es malo que Movadef haya usado la tumba de Vallejo

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Hay veces que parece que la única forma de que le hagan caso a uno es llegar a los extremos, como las actuales protestas en Apurímac, similares a las de hace cuatro años. Para que Vallejo salga en las noticias, se ha necesitado que un grupo terrorista coloque símbolos en su tumba



Más allá de que el Movadef (o Sendero Luminoso, al final son lo mismo) haya logrado nuevamente publicidad gratuita, lo curioso es que muchas de las personas que se indignan por esto seguramente ni siquiera leen, ya no diré a Vallejo, sino cualquier cosa más o menos relacionada a la poesía o a la literatura. Seguramente, no tienen tiempo por estar tuiteando algo sobre #JeSuisCharlie y protestando por este atentado contra la libertad de expresión, casualmente también en el lejano París (¿colocar un símbolo encima de una tumba no es parte de esa libertad? #UyYaFui).  

Probablemente, su contacto más cercano con el poeta debe haber sido la universidad que lleva su nombre (y flaco favor le hace) o quizás  la Academia César Vallejo (a la que curiosamente se le acusa de ser una pantalla del Movadef para adoctrinar incautos).

Sin embargo, no hay que rasgarse las vestiduras ni horrorizarse tanto. Después de todo,  lo que paso es una buena noticia. A partir de ahora, me imagino, la embajada peruana en París, el Ministerio de Cultura o alguien se comprometerá a que el 16 de marzo de todos los años, se ponga por lo menos una velita en la tumba de nuestro máximo vate para evitar estas vergüenzas, ¿lo justo no?

Y, quien sabe (soñar no cuesta nada) quizás algún día se pueda hacer un evento bonito, con presencia de gente interesada, quien sabe por ahí Promperú pone su logo y le paga el pasaje a alguien para que recite algunos poemas (total si le pagaron a Mónica Cabrejos para viajar a la FIL Guadalajara). Se pueden hacer cosas más allá de un triste comunicado oficial de la Cancillería, rechazando este hecho. Y seguramente se harán, todo por los tíos del Movadef ¡Gracias dinosaurios, se hicieron una!

Tal vez, de acá a algunos siglos, asociaremos a Vallejo no con un equipo que pierde todos los años en la Sudamericana o con los billetes antiguos.

Hay hermanos muchísimo que hacer...
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lunes, 16 de marzo de 2015

¿Cuántos libros leeremos a lo largo de la vida?

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Vagabundeando por goodreads, entre las múltiples opciones que permite esta red social, uno puede encontrarse con diferentes rankings o categorías: usuarios más activos, con más libros, con más reseñas o mejores librarians, etc. Pero viendo los resultados de los "usuarios que más leen" (top readers) uno puede encontrarse con ejemplos que rebasan toda lógica.

Así, cuando vez usuarios que pasan los 70 mil libros leídos o que leen más de 1000 libros al año te deja pensando en que, a menos que no tengas vida ni amigos, y te hayas pasado tu infancia y juventud sin jugar o salir a la calle, debe ser algo bien difícil de lograr.

Claro que es fácil especular que muchos de esos rankings son puro humo. Muchos usuarios de goodreads colocan cualquier cosa y me quedan dudas de varias lecturas, sobre todo porque muchas no tienen ni calificación ni reseña. E incluso en las que sí tienen, las estadísticas no dejan de ser engañosas cuando ves que colocan desde el Baldor hasta cada número suelto de cómic que han hojeado, solo para que aumente la lista. Bueno, cada uno sabe como aumenta su autoestima.

En medio de estas meditaciones tan poco trascendentales, y de envidiar la buena suerte ajena, no pude dejar de interrogarme cuando alcanzaría esas cifras astronómicas. De ahí era sencillo desvariar hacia una pregunta mayor: ¿cuántos libros -realmente- se pueden leer en una vida?

Para la BBC, podrían ser hasta 25 mil, como es el caso de una señora que para fastidiando a la biblioteca local con sus pedidos. Pero, siendo más realistas, a 1 libro por semana durante 60 años, el resultado es mucho más modesto: solo 3120 libros en toda una vida. Y si a eso le descontamos los libros que ya hemos leído, el total es aún menor. Existen algunos cálculos, aún mas conservadores, que colocan esa cantidad en 2640 libros.

Es aquí donde entra en juego el clásico tópico calidad vs. cantidad. Y de saber que tenemos solo esta vida (descontando reencarnaciones) para leer una cantidad aparentemente exigua, de la que ya hemos "gastado" una parte, ser más cuidadoso con lo que elegimos como material de lectura parece una obligación. ¿Como elegir bien? Ese ya es otro problema y, como comenté una vez, es todo un arte recomendar libros. Por eso fíjense bien a quien le hacen caso para escoger su próxima obra. 

Así, que si goodreads te avisa que estás en tu libro N° 3120, disfrútalo como si fuera el último, porque probablemente lo sea (y trata de acabarlo para que no te quedes con la curiosidad del final por toda la eternidad).
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lunes, 9 de marzo de 2015

De vuelta... al colegio (parte 4: Luis Alberto Sánchez feat Martín Adán)

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Hace tiempo venimos comentando la historia de escritores peruanos que tuvieron como alumnos a otros escritores. Y algunos años después, vemos que El Comercio, también sacó una nota muy similar. Hay un caso más que podrían tomar en cuenta para su próxima "investigación": el de Martín Adán.



Aunque Rafael de la Fuente Benavides (a.k.a Martín Adán) inicios sus estudios en el Colegio San José de Cluny de su barrio (Barranco), el lugar que lo marcaría de por vida sería el Colegio Alemán donde ingresó a los 8 años y se quedaría hasta acabar la escuela.

Fue ahí donde conoció al que sería su profesor, pero sobre todo su amigo hasta mucho después de salir del colegio: Luis Alberto Sánchez. Aunque a veces, se olvida, LAS fue uno de los más grandes conocedores de literatura peruana, escribió algunas novelas y fácil pasa los cien libros de su autoría. Es cierto que se hizo más conocido por por su papel de político (fue diputado, senador, Ministro y hasta Vicepresidente) a diferencia de otros escritores peruanos de los que suele olvidarse su participación en cargos públicos. Pero es difícil dejar de considerarlo como un escritor o, por lo menos, en alguien muy interesado en la literatura.

Esta es su versión de su chamba como profe en ese cole: 

"Entre 1921 y 1931 tuve oportunidad de contar como alumnos a Martín Adán, Estuardo Núñez; Adolfo Westphalen; (...) Dicté clases de Historia Universal, Economía Política, Castellano, Preceptiva literaria (...)" 

Si, como profesor era un poco mil oficios. Además, de Martín, Adán y Westphalen, Xavier Abril también estuvo en ese cole. Curioso que salgan tantos poetas en una misma promo. Quien sabe, quizás tuvo algo que ver que fue uno de los primeros colegios mixtos de Lima. 

Lo cierto es que fue en esas aulas en las que empezó a componer sus primeros ejercicios poéticos, desde 1924, animado por las composiciones escolares que LAS mandaba de tareas. A la par que también solía participar de las reuniones en la casa de su vecino barranquino José María Eguren (ahora probablemente los llamarían hipster). En base a esos primeros poemas escolares publicaría posteriormente La casa de cartón (1928), un libro en el que reflejaría en parte esa adolescencia. Esa primera obra tuvo prólogo de LAS.

Pero el vínculo con su maestro de la secundaria  no acabaría ahí, pues el ahora llamado Martín Adán ingresaría a la Universidad de San Marcos y, oh sorpresa, nuevamente tendría como profesor de literatura a Luis Alberto Sánchez y también como compañero a Estuardo Núñez. 

Según lo que cuenta LAS, "(...) en ese curso nos propusimos formar un libro sobre el romanticismo en el Perú" y sería esa clase en la que se iría formando la que sería luego la tesis de Martín, con la que obtuvo el grado de Doctor en Letras en 1938: De lo barroco en el Perú. Y adivinen quien fue su asesor de tesis. Si, otra vez LAS. 

Puede parecer que este tipo de cosas ya no pasen actualmente, pero no tiene que ser así. Después de todo el Colegio Alemán (actualmente es el colegio Alexander Von Humboldt) aun sigue sacando escritores. Por ejemplo, una de sus ex alumnas Silvia Nuñez de Larco (#IronicModeOn).

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lunes, 2 de marzo de 2015

Esa pesada mochila...

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Lo malo de tener un blog es que te quita tiempo para leer. Al igual que el colegio que, además, te puede quitar hasta las ganas. Todos hemos pasado por eso. La falta de comprensión lectora e interés en una forma clave de aprendizaje como la lectura es una carga pesada en la educación nacional, como esas mochilas gigantes que le malogran la postura a los chibolos.

Y aunque suele culparse a la escuela de ser una de las causantes del escaso interés en la literatura, no debe olvidarse que en muchas ocasiones, contadas sí, sucede todo lo contrario. De hecho, eso ocurrió en el caso de escritores canónicos para el Perú.

El primer caso es el de Ciro Alegría, que tuvo en César Vallejo un maestro de escuela que supo guiarlo por sus primeros recorridos en el mundo de las letras y que le dejó una huella imborrable, como desarrollamos largo y tendido en este post.

El segundo caso es el de Jorge Eduardo Eielson, que gozó de la suerte de contar como docente a José María Arguedas, uno de los narradores más renombrados en de la literatura peruana, como también les contamos en este post.

El tercer caso es el de Mario Vargas Llosa que en sus sórdidos años en el Leoncio Prado conoció, aunque no supo valorar hasta años más tarde, que su profesor de la secundaria era uno de los más grandes exponentes de la poesía peruana: César Moro, como relatamos en este post.

El cuarto caso lo comentaremos, tal vez, la próxima semana.

Debe ser por eso que, quizás, la escuela y la adolescencia tienen una presencia tan fuerte en la literatura peruana (como también lo comentábamos en este post). Sabiendo esto, lo que se lea en los colegios puede ser clave para el desarrollo, la curiosidad o el interés en los libros que puede tener cualquier persona. De hecho, puede ser la única vez que alguien lea literatura en su vida (aunque sea contra su voluntad).

Precisamente por eso, debe intentarse brindar la mayor cantidad de opciones a los critters (y no tan chicos) para que elijan algo que más o menos les motive. No está mal mandar leer "clásicos universales" como Corazón o La metamorfosis; o peruanos como La serpiente de oro, Conversación en La Catedral, Todas las sangres o incluso Trece mentiras cortas. Pero con límites porque, en medio de intereses comerciales de editoriales o simple improvisación de los responsables, hay Planes Lectores bien, pero bien maleados. Y esa es una mochila que no te deformará la columna, pero si la mente.
 
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lunes, 23 de febrero de 2015

De noche andamos en círculos - Daniel Alarcón

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Si en el 2013 Contarlo todo, fue la novela peruana más comentada, en el 2014, esa publicidad se la hubiera merecido De noche andamos en círculos de Daniel Alarcón.

De noche andamos en círculos es una mezcla de crónica y novela con tintes de road movie, lo que no nos debe sorprender, pues el mix de géneros es algo que le gusta al autor, como lo dijo en nuestra entrevista.

Al ser la crónica de una historia que llegó a las manos de alguien, así como Memorias de una dama de Roncagliolo, se lo podría colgar esa frase de algunos posters de películas: "Basada en hechos reales". Esa inspiración surgida de personas y sucesos verdaderos, puede ser tal vez algo que le ha dado a la novela ese carácter convincente, pues existe mucha verosimilitud en su ficción.

Alguien podría pensar "¿otra vez una historia sobre la violencia política?" No es así. En esta obra el tema del conflicto armado interno es solo tangencial, como un decorado, porque el principal conflicto es el interno de los personajes.

En Los provincianos, la novela anterior del autor, Nelson es un actor que trabaja sacando fotocopias, que espera viajar a Estados Unidos como su hermano Francisco. Inicia un viaje a provincias acompañando de su padre, un viaje en el que aprende cosas, surgen revelaciones y tiene que interpretar un papel.

En De noche andamos en círculos, es exactamente igual solo que esta vez irá de de viaje a provincias, acompañando de una figura paternal: Henry Núñez, el mítico fundador del grupo teatral Diciembre, y de su amigo Patalarga en el que interpretarán la obra titulada "El presidente idiota" (mismo título de uno de los cuentos del autor de su libro El rey está por encima del pueblo). Un viaje en el que también hay aprendizaje y revelaciones, pero tendrá que interpretar un papel más difícil. 

No es casualidad que ni a Henry, ni a Patalarga, ni a Nelson le va bien en su situación sentimental. Tampoco en sus carreras. Ese fracaso es quizás algo que los acerque y el largo recorrido los ayude a crear una especie de intimidad o complicidad, pero difusa, ambigua en constante cambio, como los continuos cambios de tiempo de la novela (tanto de la narración de los hechos, como del proceso de investigación de éstos pues el narrador nos cuenta también algunos detalles de su investigación).

En Los provincianos, en las primeras página presenciamos una pelea entre dos mototaxistas, que Nelson toma como un acto, como una escena y es así como Nelson entiende su vida y el mundo. Nelson nació para actor porque es la única forma que tiene de interpretar (y olvidarse) de la realidad, haciéndola apoyarse en la ficción mezclando ambos planos y actuando fuera de las tablas con los pies bien plantados en el suelo, como lo hizo en Los provincianos y también en De noche..., particularmente una escena que nos hizo acordar un poco a "La salud de los enfermos" de Cortázar.

Es una historia de pérdida, de destrucción, de descenso a un situación cada vez peor: como puede dañarse una familia, una relación, una vocación, un proyecto o una vida hasta hacerse totalmente irreconocible. Y le encuentro algo de parecido a Nelson con el Luder de Los geniecillos dominicales; un protagonista que puede estar en un cine porno, en una cantina, en su centro de estudios, en un trabajo alienante, en un pueblito de provincia o simplemente frente al mar, pero por más que cambie de locación la sensación es la misma: no tiene idea qué hacer con su vida.

Lo más importante es que es una novela que te deja enganchado, en la que uno sufre pero también se divierte con los personajes, a los que llega a sentir cercanos y casi de carne y hueso. En resumen, De noche andamos en círculos es, de lejos, lo mejor que ha escrito Alarcón.

Si quieren una reseña con haaaaartos spoilers, pueden leerla en La Mula.
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lunes, 16 de febrero de 2015

Alabardas - José Saramago

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Hay libros que compramos porque son bonitos. Claro, también para leerlos, pero como hemos mencionado varias veces, comprar un libro no necesariamente implica leerlo. Por ejemplo Finnegans Wake, que nunca sabré para que me la compré. De cierta forma, por su particular edición, Alabardas (2014) es casi un (libro) objeto, casi un recuerdo o un testamento para su autor. Pero también algo más.



Habíamos comentado que las últimas novelas que escribió Saramago, El viaje del elefante (2008) y Caín (2009), no fueron de sus mejores obras. Pero en el caso de Alabardas, creo que es (o hubiera sido) diferente. 

El portugués, como punto de partida de varias de sus obras, parece haberse hecho varias preguntas (y nosotros con él): ¿Qué pasaría si en una ciudad todos se vuelven ciegos? ¿O si todos votan en blanco? ¿O si desaparece la muerte? ¿O si aparece una persona idéntica a otra? Esta vez la pregunta es ¿Por qué nunca hay huelgas en las fábricas de armas? ¿Qué pasaría si un trabajador decide oponerse a este negocio de muerte? 

Y así, como Tertuliano Máximo Afonso en El hombre duplicado, que viendo la película "Quién no se amaña no se apaña" tiene una revelación o epifanía (la existencia de su doble idéntico), en Alabardas al protagonista Artur Paz Semedo le sucede algo similar mientras ve la película "Espoir" (o Sierra de Teruel en español) de André Malraux.

Lamentablemente, la novela solo tiene tres capítulos, pero en ellos ya se delinea con habilidad la estructura y los personajes. Además, se aprecian muchas de sus marcas registradas, las largas frases, la fina ironía, el cuidado del lenguaje, un protagonista solitario (se había separado de su mujer Felícita que, al igual que en otras novelas del portugués es la reserva moral en la historia).

Hay libros que nos apena que se acaben, este me apena que que no se acabe. Si bien hay muchos obras que quedaron incompletas, como El proceso de Kafka o Lamiel de Stendhal; esas novelas ya estaban bastante avanzadas hasta su interrupción. En el caso de Alabardas, es mucho más breve y debe ser por eso que nos deja con más ganas de saber que hubiera pasado.

Nos quedará la duda si el protagonista en un acto de rebeldía, renunciaría o se opondría a los designios de su centro de trabajo, un poco en la onda del personaje de Historia del Cerco de Lisboa o de Todos los nombres.

Es un libro sobre la muerte y escrito contra la muerte, en los últimos meses de vida del Premio Nobel 1998. La edición incluye un mini-diario de sus apuntes sobre la obra. Con los dibujos del Premio Nobel del año siguiente, Gunther Grass. Y sí, de haberse terminado hubiera sido mucho mejor que sus dos libros anteriores.

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jueves, 12 de febrero de 2015

Por el Día de San Valentín: Las 5 mejores parejas literarias

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Ya casi es 14 de febrero y te han choteado todas las personas a las que has invitado. Aquí hay algunas sugerencias para que lo superes. ¿Crees que tienes mala suerte? You have no idea. 

Pero al menos puedes tener una idea de que hay más parejas además de Ron y Hermione y que existen libros que no se vuelven películas. Para que seas un poco menos pulpín, traje este super especial con un ranking de cinco de las más memorables parejas de la literatura.



1. Claudia y Hans - La montaña mágica.

El amor en medio de una enfermedad incurable. ¿Bajo la misma estrella? Este tiene unas cuantas páginas más. Vivir encerrado en un sanatorio para enfermos de tuberculosis (en esa época no habían tratamientos efectivos) en lo alto de una desolada montaña no parece la mejor situación para que dos personas se enamoren. 

En la obra maestra de Thomas Mann, Hans Castorp luego 
de haber mirado de lejos durante meses a Claudia Chauchat se acerca con el viejo truco de pedirle prestado un lápiz (?), aprovecha para conversar con ella, entre tragos y música, y termina declarándose casi de rodillas y recibiendo una buena dosis de burlas de parte de su musa, en un diálogo muy gracioso. Aunque después, las cosas cambian. Y, claro, nada más romántico que leer como intercambian radiografías de su enfermedad como recuerdo.

"Oh, el amor no es nada si no es locura, una cosa insensata, prohibida y una aventura en el mal. Si no es así, es una banalidad agradable, buena para hacer cancioncitas tranquilas en las llanuras" (Capítulo Quinto, Noche de Walpurgis)

2. Julia y Winston - 1984

Si piensas que el amor prohibido e incomprendido es algo
como Crepúsculo, no has leído la novela de George Orwell. Este libro, normalmente recordado por el clima opresivo y cruel de una sociedad distópica (¿Los juegos del hambre? ¿Divergente? bitch, please) tiene cantidad de escenas y diálogos extraordinarios, pero la relación entre Winston Smith y Julia es una de los mejores partes de la novela. 

Qué genial es su primera cita. En un claro en el bosque, riéndose de los poderosos, de la policía y de sus micrófonos, compartiendo una simple tableta de chocolate que sabe a gloria y haciendo el amor entre pajaritos y flores.

Un romance muy difícil, en que las esperas se hacen eternas, en que hay que evitar a los miembros del Partido y a los esbirros del Gran Hermano, solo pudiendo verse en la calle, apurados, cambiando de lugar siempre. Y créeme, este libro tiene algunas escenas de tortura más hardcore que Cincuenta sombras de Grey. Tienes que leer el final...

- ¿Quieres creer - dijo - que hasta este momento no sabía de qué color tienes los ojos?- Eran castaños, bastante claros, con pestañas negras -. Ahora que me has visto a plenaluz y cara a cara, ¿puedes soportar mi presencia?
- Sí, bastante bien.
- Tengo treinta y nueve años. Estoy casado y no me puedo librar de mi mujer. Tengo várices y cinco dientes postizos.
- Todo eso no me importa en absoluto - dijo la muchacha. (Segunda parte, Capítulo II)

3. Alejandra y Martín - Sobre héroes y tumbas

El amor atormentado, versión Sábato y más extremo que en
El Túnel. Este debe ser uno de los casos más heavy de amigos cariñosos. La eterna inseguridad y los celos enfermizos de él (celoso de Marcos, de Juan Carlos, de Fernando, sí, Alejandra era medio candy), los demonios y el cinismo de ella, suicidios y amenazas de suicidio. Peleas en cada capítulo, y acordar "no verse más" (para volver a hacerlo al día siguiente).

Es desesperante como no pueden ser felices a pesar de sus esfuerzos y ver siempre a Martín con la esperanza de un encuentro, una llamada telefónica, para que luego termine llorando a cada rato. 

"¿Qué te sucede? —preguntó ella con violencia, porque intuía que Martín se sentía agraviadopor alguna cosa que había pasado. Y eso la enardecía porque, como varias veces se lo repitió, él no tenía ningún derecho sobre ella, nada le había prometido y en nada por lo tanto le debía explicaciones. Sobre todo ahora, en que habían decidido terminar. Martín negó conla cabeza, pero sus ojos estaban llenos de lágrimas.
—Decime qué te pasa —le dijo ella, sacudiéndolo de los brazos. Esperó unos instantessin dejar de mirarlo a los ojos.
—Sólo quiero saber una cosa, Alejandra: quiero saber quién es Fernando." (Segunda parte, capítulo XXIV)

4. Lidia y Ricardo - El año de la muerte de Ricardo Reis

En realidad podrían ser varias parejas de Saramago, por
ejemplo el viejo y la mujer de las gafas oscuras en Ensayo sobre la ceguera, Don José y la mujer desconocida en Todos los nombres o Tertuliano que terminó dobleteando (nunca mejor dicho) en El hombre duplicado. Los personajes solitarios en sus novelas suelen terminar conociendo el amor, o algo así.

En El año de la muerte de Ricardo Reis, el protagonista del mismo nombre es un poeta dizque médico bueno para nada que se la pasa leyendo y sonseando en un hotel donde conoce a una de las empleadas, Lidia, que le limpia, le tiende la cama, y se la destiende también (una especie de "pensión Soto"). Pero Ricardo nunca la toma en serio y encima a la vez invita a salir a Marcenda, otra chica mas (era un maestro). A pesar de eso Lidia siempre se conforma, y le ofrece su amor sencillo  sacrificado, aunque en la ¿relación? luego pasan varias cosas. Moraleja: chicas, no salgan con heterónimos.

"oh Dios mío, hablará, no hablará, quizá no diga nada, quizá me toque sólo el brazo como el otro día, y si lo hace qué voy a hacer yo, otras veces otros huéspedes me pusieron a prueba, por dos veces cedí, porque, por ser esta vida tan triste, Lidia, dijo Ricardo Reis, ella dejó la bandeja, levantó los ojos asustados, quiso decir Señor doctor, pero la voz quedó prendida en su garganta, y él no tuvo valor, repitió, Lidia, luego, casi con un murmullo, atrozmente trivial, seductor ridículo, Es usted muy guapa, y se quedó mirándola sólo un segundo, no aguantó más que un segundo, se volvió de espaldas, hay momentos en que sería mejor morirse"

5. Marijana y Paul - Hombre lento

En la novela de Coetzee, Paul Rayment, es un anciano que
sufre un accidente y pierde una pierna (esto pasa en el primer capítulo así que no estoy spoileando nada). Ante esto, contrata a una enfermera para que lo atienda (Marijana Jókic) y se produce un síndrome de Florence Nightingale pero al revés.

La situación es ridícula: Paul es un anciano lisiado sin mucho que ofrecer y Marijana es joven y activa (además de casada y con hijos) Y Paul es consciente de su situación y de que se va a ganar la friendzoneada más grande de la historia. Pero a pesar de eso no puede olvidar sus sentimientos y esa sencillez en algo sin esperanza me pareció algo conmovedor y hermoso, además que mantiene el interés en la historia.

- Usted debe saberlo, Marijana-susurra él. Tiene la boca seca, siente latir su corazón, todo tan emocionante y tan horrible como cuando tenía dieciséis años- Una mujer siempre lo sabe.(...)
- Venga- dice Marijana- Dígamelo.
- La amo. Eso es todo. La amo y quiero darle algo, Déjeme. (capítulo 12)

¿Cuáles más se te ocurren?
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lunes, 9 de febrero de 2015

My Bloody Valentine

0 floritos
Este sábado es el Día de San Valentín, conocido también como el Día de los Enamorados o San Trampín. Y desde este humilde espacio queremos ayudarlos a superar esas dudas que ustedes, queridos forever alone, deben estar teniendo al acercarse la fatídica fecha.

Todos tiene su propia visión del 14 de febrero (a algunos les parece un estupidez, a otros les es indiferente, etc.), como todos tienen su propia visión del amor. Es cierto que es un día asquerosamente comercial, plagado de tarjetas, corazones rojos, flores, etc., pero también lo es el Día de la Madre (lo que también fue motivo de un post) y que yo recuerde, nadie se queja.

Pareciera que este tipo de celebraciones están radicalmente alejadas del goce de la lectura y hasta son incompatibles: una de las pocas cosas que no se puede hacer bien en pareja es leer un libro juntos a la vez, no es nada cómodo (a menos que seas un capo como Lennon, claro).



Paradójicamente, aunque parezca difícil de creer, los libros parecieron tener cierto grado de culpa en la aparición de esta celebración. Así, para algunos todo empezó con una poesía que escribió Carlos Duque de Orleáns y para otros fue un poema de Geoffrey Chaucer donde aparece la primera referencia al tema.

¿Qué se puede hacer ese día? Hay de todo. Desde firma de libros del archiromantiquisímo Federico Moccia hasta fiestas Anti San Valentín en una biblioteca (?). La Casa de la Literatura Peruana, como el año pasado, también ha organizado una actividad ese día, por si tienes un poema, pero no tienes a quién recitárselo.

En todo caso, a falta de planes, siempre hay un libro que puede hacer que te olvides de buscar un regalo o de buscar a alguien a quién regalarlo. Hay tantas sugerencias y listas de los mejores libros para regalar por San Valentín (como las que pueden ver acá) que me abstendré de hacer una más. Aunque debo reconocer que algunas sugerencias, como ésta, son algo raras: ¿Regalarle 50 sombras de Gray a tu pareja no es un poco hardcore? Y no entiendo como aquí recomiendan El héroe discreto ¿Alguien sería tan desabrido de obsequiarlo? (no está ni entre las diez mejores de MVLL) Travesuras de la niña mala, todavía pasa. En fin.

Sin embargo, tampoco es necesario gastar dinero y como mencionamos antes, comprar un libro es muy distinto a leerlo. Y la idea no es cambiar el consumismo desenfrenado de rosas y chocolates por el de gruesos volúmenes para pasarla bien ese día (o hacernos olvidar que nadie nos da bola). 

Aunque, es sabido lo difícil que es recomendar libros, si te gusta lo "romántico" existen muchas grandes parejas literarias y escenas de amor memorables. Cuando hablo de parejas literarias no me refiero a parejas como Simone de Beauvoir y Sartre o Paul Auster y su esposa que no recuerdo su nombre, sino a parejas de ficción, obviously.

Hay varios rankings sobre esto, pero no quiero caer en los nombres clásicos: Romeo y Julieta, algo de Jane Austen, García Márquez o Tokio Blues. Y menos en la "literatura juvenil" o romántica como Bajo la misma estrella, Sagas vampíricas, Divergente o Los Juegos del Hambre que monopolizan casi todos los recuentos que he encontrado (solo coloquen "parejas literarias" en el buscador de su preferencia y verán de qué les hablo). Pero este post se está haciendo muy largo y ya haré mi top de escenas de amor y parejas un día de estos.
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