lunes, 25 de enero de 2016

"Max" - Sarah Cohen-Scali

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¿Es posible darle una nueva mirada al Nazismo? ¿Cómo una novela sobre un tema así puede producir placer estético? Algunas de estas preguntas me las hice también cuando leí Dora Bruder de Patrick Modiano. Sin duda, es difícil acercarse a un fenómeno como el régimen Nazi sin caer en clichés.Se ha escrito tanto sobre esto, que es complicado darle una nueva visión.


Este libro lo intenta (y en buena cuenta lo logra) mezclando un enfoque fantástico y uno mas realista, en el que el protagonista y narrador es un bebé recién nacido: Max (aunque el se llame a sí mismo de otra forma). Es la única manera de poder penetrar la mentalidad de un nazi, sin repugnarnos, contada por un simpático bebé, un poco en la onda de Mira quién habla

Hablando de películas, la combinación Segunda Guerra Mundial + niños + drama es super ganadora: lágrimas aseguradas. Me hace acordar un poco las que le gusta ver a mi viejita (La vida es bella, El niño del pijama de rayas, El gran pequeño, La ladrona de libros...), algunos de estas últimos basadas en libros. 


Como ninguna de esos films me gusta, pensé que la historia sería bastante predecible: No es así. Hay varios cambios en la trama y algunos giros interesantes. La historia es lineal, contada en orden cronológico, pero atrae, intriga, causa curiosidad y mantiene la emoción aunque bueno... creo que todos sabemos (¿Spoiler alert?) como acabó esa guerra.

Voy a decir algo más, con el riesgo de sonar muy pero muuuy políticamente incorrecto: algo también novedoso de la obra es que, por momentos, no se queda en el maniqueísmo de nazis malos - judíos buenos sino que le agrega algo que pocas veces se aprecia (quizás solo en otra película, Bastardos sin gloria, la que sí no le gustaría a mi viejita). 

No exento de cierta dosis de humor, crudo y de una sordidez disimulada, llega a transmitir la desgracia de la guerra y de la época anterior a ella. Así como vemos, como va evolucionando la situación de Alemania, también presenciamos la transformación del protagonista, la cual si bien no es sutil, tampoco es mecánica, digamos que está lograda relativamente. 

La novela ganó el premio Premio Sorcières 2013 a la mejor novela para jóvenes, otorgado por la Asociación de Bibliotecarios de Francia en conjunto con la Asociación de Libreros Juveniles. Y no es casualidad, creo que, con un lenguaje sencillo y en una onda de situaciones que serían una versión cruel de Harry Potter (se aprecia sobre todo en la tercera parte), atrae mucho a los jóvenes en una historia contada por alguien como ellos. 

Quien sabe, quizás hasta después se animen a leer Vida y Destino.
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lunes, 11 de enero de 2016

#PropósitosLectores (para el 2016)

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Ya es clásico que después de la tremenda resaca de año nuevo, la gente decida imponerse ciertos propósitos, que podría haber iniciado hace rato, pero, bueno, es más fácil contar los días desde el 1 de enero, para ver como se va avanzando.

Un objetivo muy común es cumplir un reto meramente cuantitativo: leer más de 20, 40, 50 libros en un año. Algunas veces hemos batido nuestros propios récords (en 2011 pasamos de 60, en 2012 pasamos de 100), y en goodreads uno se da con cada gente que dice leer más de 250 libros en un año (levantada de ceja, mohín que intenta ser sarcástico) lo que nos hace dudar de los "estudios científicos" que calculan en un poco más de 2 mil los libros posibles de leer en toda una vida.

Otras personas (los millonarios, los bloggers que trabajan con editoriales que les regalan todo, etc.) pueden concentrar su plan en las novedades que salen cada año. Y este 2016 hay varias: Cinco esquinas, lo último de Vargas Llosa y las obras más recientes de Banville, Murakami, Vila Matas etc.

Nosotros preferimos lo cualitativo (además que estamos misios), así que optamos por leer algunos pendientes e impostergables que se vienen arrastrando hace tiempo. No olvidamos que comprar un libro no es igual a leerlo, buena excusa para dejar de comprar tanto, ahorrar que la crisis está dura y aprovechar lo que se ya tiene en los estantes.

Y los libros del plan de este año son: (música tipo premiación del Oscar)


- En busca del tiempo perdido (por fin junté los 7 tomos!!)





- El Quijote (ya era hora)

- El hombre sin atributos.



- Y como todos los años, por lo menos uno de Saramago, Rosa Montero, Murakami, Borges, Safier, si hay tiempo alguno más por ahí...

Sep, algunos de mis escogidos son "cortitos".De repente estoy pecando de ambicioso. Veremos que pasa. Nunca he sido muy organizado y menos eso de ponerme objetivos. De hecho, me he propuesto por primera vez usar una agenda este año. Tal vez la vaya a necesitar...

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jueves, 31 de diciembre de 2015

#ResumenDel2015

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¿Qué nos trajo este año 2015? Pues casi tantas noticias bizarras como en 2013 y 2014, que es cuando empecé a hacer esta clase de resúmenes (y pensar que antes resumía los libros que leía, jajaja, oh ingenuidad). Bueno, vayamos al grano.

Enero:  Fue a finales de este mes que se reveló la noticia literaria del año: el nuevo libro que publicaría Harper Lee, luego de más de 50 años: Go set a watchman, que es la secuela de su primer y único libro hasta entonces: Matar a un ruiseñor (que comentamos aquí).

Febrero: En plena campaña escolar, y venciendo el calor y demás obstáculos, la Unidad de Investigación de 0enliteratura (¿existe eso?) decidió revisar los planes lectores de diversos colegios del Perú. El resultado fue preocupante.

Marzo: ¡Homenaje a un poeta peruano en todo los canales de TV! Aunque parezca increíble, todos los medios informaban como nuestro más grande poeta fue reconocido en París. Eso no tendría nada de malo si no fuera que el Movadef colocó sus banderas y la foto de Abimael sobre la tumba de César Vallejo. Y claro todos se indignaron, pero igual no lo leen (menos lo homenajean).


Abril: El columnista literario (y de cualquier otro tema) con más lectores en el Perú fue acusado de violencia doméstica por su mujer y su hijo: nos referimos a Victor Patiño a.k.a. El Búho. Parece que el caso quedó en nada. El sigue escribiendo y de vez en cuando aún saca sus comentarios sobre libros. 




Mayo: Mientras perdíamos el tiempo pensando si vale la pena insistir en difundir la lectura, surgía una de las mejores campañas a favor de esta en la sección de farándula: no solo se presentaba uno de los más populares escritores nacionales y una de las más reconocidas escritoras peruanas (tanto así que se fue a la FIL Guadalajara con plata de todos), sino algo mejor ¡un romance entre ellos!: estoy hablando de Iván Thays y Mónica Cabrejos.



Ah, ese mismo mes nos visitó un Premio Nobel de Literatura: Mo Yan, algo que rara vez sucede, pero bueno, es lo de menos.

Junio: El chisme del año, el Hugh Hefner peruano se consagraba de ídolo y a sus casi 80 años la volvía hacer: Mario Vargas Llosa se separaba y se emparejaba con Isabel Presyler. La civilización del espectáculo en todo su esplendor. Y en vez de hacer un post con todos los detalles sobre tamaño mito (para subir las visitas), preferimos comentar sobre otros mitos literarios y otros padres de familia de novela



Julio: Quizás la mejor noticia de la FIL fue la llegada al Perú del imperio de Random House Mondadori, el cual ya está editando a varios escritores peruanos.

Agosto: Otra "noticia" que produciría memes y trolleo del fino por doquier sería los errores por el cumple de Ribeyro.



Setiembre y octubre: seguro pasaron cosas que no recuerdo. En octubre, después del anuncio del premio Nobel mucha gente fue corriendo a comprar libros de Svetlana Alexievich, aunque nadie pueda pronunciar el nombre y menos sospechaban de su existencia.

Noviembre: la mejor noticia del año: Se confirmó el Hay Festival en Arequipa, que de un solo golpe tuvo más escritores que todas las ferias de Lima, incluidos Martin Amis, Irvine Welsh, David Trueba, Fernando Savater entre muchos otros  y que se llevó a cabo entre el 5 y el 8 del siguiente mes. Fuimos a la ciudad blanca, pero un poco antes.



Diciembre: En  medio de la fiebre por Star Wars, salió campeón Melgar, el único poeta del fútbol peruano entre varios otros en lograr un título, lo que quien sabe, quizás motive a que al menos sus hinchas lo lean.

Y, aunque a nadie le importe, los mejores libros que leí en el año, aunque no son del 2015 fueron Las correcciones de Jonathan Franzen y Breve historia de casi todo de Bill Bryson. En el plano local, Nuevos juguetes de la Guerra Fría fue el mejor libro peruano del 2015 que leí. Otros libros publicados o que llegaron a las librerías de por aquí en estos 365 días y que disfruté fueron El peso del corazón de Rosa Montero, Hombres sin mujeres de Haruki Murakami y Alabardas de José Saramago; tres autores que leo religiosamente todos los años desde que se inició este blog. El resto de mi año lo pueden ver en mi cuenta de goodreads.



¡¡¡Genial 2016 para todos!!!

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miércoles, 30 de diciembre de 2015

#‎FelizDíaDeLosInocentes‬

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El Día de los Inocentes, en ocasiones, tiene más de Inconsciente que de Inocente. Refleja nuestros deseos ocultos. Una especie de pedidos atrasados, post-Navidad, lo que no alcanzaste a escribirle a Papá Noel en tu carta. Estos deseos aparecen incluso en las noticias, casi como aspiraciones que son graciosas, porque sabemos que no van a suceder. Un clásico son los diarios deportivos, que anuncian contrataciones de jugadores que, bueno, solo en los sueños más locos serían realidad (aunque con el humo de este tipo de diarios es posible que nadie se de cuenta).

Los libros no escapan de esto, Existen tan pocas buenas noticias literarias en el Perú (casi como de fútbol) que, salvo raras excepciones, lo normal es que uno se emocione ante alguna novedad, para luego, caer en la decepción, igual que en el Día de los Inocentes.

Así que allá van las mejores bromas involuntarias, en días distintos al 28 de diciembre, de nuestras más renombradas páginas culturales (?). Y los nominados al premio Humareda de la década son: 

1. Stephen King viene a la Feria del Libro de Huancayo: en el 2014, no solo cayó RPP, sino también varios medios locales en difundir la llegada del autor del rey del terroshow, y hasta acompañado de Vladimir Putin (?). El desmentido sería una de las choteadas más célebres vía facebook que se recuerde y el inglés del organizador Henry Quintanilla tan precario como la noticia




2. Sasha Grey viene a la FIL de Lima: En 2013, quizás como una campaña secreta para promover la Feria, el renombrado portal especializado en literatura netjoven, anunció lo que todo encuentro bibliográfico que se respete necesita: una actriz porno. Hasta dijeron que la habían visto por Larcomar (lol). Al final iría a la FIL... de Guadalajara (fuimos hasta allá, pero muy tarde, lástima) 


3. Paul Auster viene a Lima: el renombrado blog Moleskine, dirigido por Ivan Thays anunció en 2011, basado en una supuesta nota de un diario, que el célebre escritor gringo vendría  a esta ciudad. No por la FIL, no en "búsqueda espiritual" (droga y ayahuasca) como Burroughs o Ginsberg, solo vendría porque se le antoja quién sabe qué. Quizás la comida peruana.










Y así como estos reconocidos líderes de opinión se mandan con sus rocazas, nosotros queremos también expresar nuestros mejores deseos por este día y para el año que viene, por ahí que se cumplen. Quien sabe quizás algún día leamos "Feria del Libro será gratis para difundir la lectura y no la compra de discos y comida" o "César Acuña promete leer libro completo (de más de 70 páginas y sin dibujitos) si sale elegido". Y es que hay cada noticia rara que aparece en la web como "Mónica Cabrejos representó al Perú en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara" que uno no puede cre... aguanta...#ohwait... eso sucedió en realidad :P 
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martes, 29 de diciembre de 2015

#QuéLibroRegalaríasPorNavidad...

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Como en estos días da flojera todo, es más fácil hacer un post con el resumen de lo que estuvimos colocando en el facebook y el twitter.

Cualquier lector acucioso, se dará cuenta que esto es una copia descarada de lo que hacía el maestro Jesús Ángel de El Bocón, todos los años, respecto del fútbol local, casi una tradición navideña (al menos en mi casa). Estuve buscando algo similar en la web, pero que sea solo con libros y, como no lo encontré, me sentí libre de piratear.

Así que empecemos... 
#QuéLibroRegalaríasPorNavidad...

A Keiko Fujimori: Mi familia y otros animales de Gerald Durrell le cae preciso.


a NadineLa CONFIEP le obsequia ¿Puede prestarnos a su marido? de Graham Greene (uno de mis autores favoritos)



a Acuña: Ya sabemos que no lee, así que uno chiquito nomás: El hombre sin atributos de Robert Musil, aunque también podría ser su autobiografía para colorear.



al APRA: esta es demasiado fácil, ¡Miguel Delibes yo te invoco!



a los congresistas: Quizás sea otra parte del cuerpo la que más se rascan, pero la del texto de Bukowski es lo más aproximado.



a Martha Chávez: Desde 1992 viene siendo el mismo: ¿Quieres hacer el favor de callarte por favor?



A Alan: Quizás Moby Dick sería más apropiado pero optamos por un título del Nobel 1962 (¡cuidado con la trampa!)


A Mulder: Nada canino, solo algo que se me viene a la mente cuando lo escucho hablar...

a Ollanta Humala: Creo que cualquier manual de instrucciones le caería bien, pero empecemos por lo básico:

a Vargas Llosa: su esposa le regala El caballero inexistente de Italo Calvino.

a Milagros Leyva y Martín Belaunde Lossio: La conjura de los necios.

a Lourdes Flores: Después de todo lo que le pasa, creo que alguien arriba no la quiere, así que el escogido es este libro de David Safier, sobre todo después de esa alianza donde se junta perro, pericote y gato como en la carátula de la novela.

al Frente Amplio: por su porcentaje en las encuestas (y por su colorido, claro)


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miércoles, 16 de diciembre de 2015

Greatest Hits de Julio Ramón Ribeyro - The best of (sus mejores 12 cuentos)

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El año pasado hubo una encuesta en El Buen Salvaje sobre los mejores cuentos de Ribeyro. Como por supuesto no me invitaron :D será motivo para lanzar un ranking por mi cuenta. Total, somos bastante fans e incluso este blog empezó por él.

Además este mes se recuerda su fallecimiento, y hay que celebrar que por lo menos esta vez no se equivocaron en la fecha.




¿Cuántos cuentos escribió Julio Ramón Ribeyro? En sus nueve libros dedicados a la ficción breve publicó 87 relatos "oficiales". Si a esos les sumamos los inéditos, olvidados o que aparecieron solo en periódicos, como "Surf" o "Los huaqueros" la cifra se aproxima a la centena, siendo 97 en total. De ellos extraeremos el equipo titular más el entrenador.

Como son una buena cantidad, prefiero no mencionar los eternos "Los gallinazos sin plumas" ni "Silvio en El Rosedal" bien conocidos por todos (además que el primero nunca me gustó mucho). Así, que estos son los 12 cuentos de Julio Ramón Ribeyro que "tienes que leer", "no te puedes perder", "todo peruano debe conocer", etc. etc. (incluye tu lugar común favorito.)

1. "La insignia" (1952). de Cuentos de circunstancias. El cuento de lo insólito, no de lo fantástico (todo lo narrado podría perfectamente suceder), el absurdo, no pocas veces mezclado con humor es un clásico de Julio Ramón. La vida a veces parece no tener sentido, en este caso para bien, y no tiene sentido esforzarse por descubrirlo.

2. "Demetrio" (1953): de Silvio en El Rosedal. Este sí es fantástico. Y poco conocido, o al menos no muy difundido. Preferí elegirlo frente a otros más célebres como "Doblaje" o "Ridder y el pisapapeles", que me parecen de un registro ya leído en otros autores más acostumbrados a la fantasía, como Borges o Cortázar. Una pequeña volada de cerebro.

3. "Los eucaliptos" (1956): de Cuentos de circunstancias. Su primer cuento "evocativo", estilo que desarrollaría en varios cuentos de Relatos Santacrucinos. La lenta evolución de una vida, de un barrio, de ciertas decepciones, antiguas como árboles. Después de leerlo también nos quedamos, como el narrador, mirando al cielo... pensativos...

4. Por las azoteas (1958): de Las botellas y los hombres. Julio Ramón tiene muchos cuentos "de niños", en que los protagonistas son menores y enfrentan situaciones de la infancia y la edad escolar: "El próximo mes me nivelo", "Sobre los modos de ganar la guerra", "Los merengues". De todos, este es mi favorito (¿será porque describe una azotea igualita a la de mi edificio?).

5. "Al pie del acantilado" (1959): de Tres historias sublevantes. "Nosotros somos como la higuerilla..." es el inicio de uno de los relatos más extraordinarios y conmovedores que se han escrito. Y que debe tener algunos de los momentos más tristes de la literatura peruana. A diferencia de otros de sus personajes que soportan pequeños fracasos, en este cuento como los protagonistas se juegan la vida la derrota es mayor, pero también la esperanza.

6. "De color modesto" (1961): de Las botellas y los hombres. Una especie de "Alienación" al revés. Este no es uno de sus clásicos "cuentos de perdedores" (por llamarlos de alguna forma). Aunque el protagonista no logra su objetivo, no es víctima sino cómplice de las injusticias, eso le da otro cariz y mayor complejidad a esta historia.

7. "Fénix" (1962): de Tres historias sublevantes. El circo como micromundo, muy al estilo de La Strada de Fellini (sería tema de tesis el cine neorrealista italiano en la obra ribeyriana). Quizás el primer cuento peruano en que se usó la perspectiva múltiple de forma tan efectiva, justo el mismo año de la publicación de La ciudad y los perros. Otro de sus relatos en el que juega con la técnica es "El carrusel".

8. "Espumante en el sótano" (1967): de El próximo mes me nivelo. Quizás el mejor de sus "cuentos de perdedores" como "Una aventura nocturna" o "El profesor suplente", esos en los que alguien intenta cambiar su vida y falla miserablemente. Un relato de "parálisis" por usar un término joyceano (ya escribimos algo sobre los puntos en común entre los cuentos de Joyce y Ribeyro), teniendo un final menos dramático que otros de estilo, causa mayor efecto.

9. "Tristes querellas en la vieja quinta" (1974): de Silvio en El Rosedal. Ahora que casi todos vivimos, o terminaremos viviendo, en algún edificio o vivienda colectiva, no será difícil sentirse identificado. De todos sus "cuentos de perdedores" este es el más gracioso definitivamente. Casi una buddy movie, pero en versión relato

10. "Alienación" (1975): de Silvio en El Rosedal. De todos los problemas, de todas las injusticias, quizás la mejor descrita es la del racismo. Y, al igual que en "Tristes querellas.." es muy gracioso pues, como comentaba Iwasaki en la entrevista que le hicimos, el humor en Ribeyro apareció sobre todo en esta época. Creo que de todos es el cuento que tiene el mejor final y te genera esa extraña complicidad que solo JRR puede lograr.

11. "Solo para fumadores" (¿1987?): del libro del mismo nombre. Casi una autobiografía, un condensado de todo lo que caracteriza a su autor: evocación, crítica social, fracasos, humor. Y casi toda la historia se encuentra ubicada fuera del Perú, con sabor europeo como muchos de sus mejores cuentos ("Los españoles", "Cuando no sea más que sombra").

12. "Te literario" (¿1987?): de Solo para fumadores. Un relato casi metaliterario, en el que los personajes se reúnen para comentar una obra. También mucho humor y claro, la clásica decepción: la protagonista es también una perdedora, pero la melancolía de la derrota es mucho más sutil, el drama es menor, sin que se deje de sentir una vez más la frustración. Construido casi enteramente a partir de diálogos, como "La solución" su otro cuento "metaliterario" del mismo libro y que tiene un final impactante.
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lunes, 30 de noviembre de 2015

Las correcciones - Jonathan Franzen

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Pareciera que la literatura actual, como la sociedad, cada vez toma menos en cuenta la familia, como si fuera una entidad caduca. Si no, fijémenos en las series de televisión: antes eran todas familiares, como Tres por tres, ¿Quién manda a quién?, Paso a Paso, Alf, Belvedere, Matrimonio con hijos. Podría haber un extraterrestre o algo más raro como un simpático mayordomo inglés que sirviera de elemento que producía graciosas situaciones, pero el fondo siempre era el mismo: la familia. 

En cambio ahora, las series suelen ser de personas que no viven con su familia o que simplemente no lo son: The Big Bang Theory, Two Broke Girls, The Office, Orange is the new black... La mayoría pasa más tiempo en sus trabajos o con sus amigos y la familia pasa a ser algo secundario, donde puede suceder cualquier cosa menos algo agradable (lo más cercano a una familia es The Walking dead, como para que se den una idea de como nos aterra la idea de estar juntos).

Pero empecé tratando de hablar de literatura y terminé divagando sobre series de televisión, algo imperdonable. Como les comentaba al inicio, la literatura parece darle la espalda a la familia y es común que los personajes o protagonistas de la narrativa sean personas muy solitarias, casi marginales. Pienso en los protagonistas de Coetzee, Saramago, Murakami, Roth o Auster, que no solo no tienen hijos, ni pareja estable sino que a veces no tienen ni hermanos o padres o al menos no los mencionan. ¿Qué pasó con la unión familiar a toda prueba como en Las uvas de la ira

Sin embargo, no toda la narrativa contemporánea es así. La novela más importante del siglo XX (por lo menos en español) es básicamente la historia de una familia: Cien años de soledad. Para algunos la mejor novela en inglés de este aún joven siglo XXI, y sin duda uno de los mejores libros de la década que pasó (entre los que se encuentra El mar de Banville) es también un relato similar: Las correcciones de Jonathan Franzen.


Dividida en siete partes ("St. Jude", "El fracaso", "Cuánto más lo pensaba, más se enfadaba", "En el mar", "El Generador", "Unas últimas navidades", "Las correcciones") el autor nos va presentando a los integrantes de la familia Lambert: papá Alfred y mamá Enid; los hijos: Gary, Chip y Denise.

La semana pasada, el blog de goodreads publicaba una nota sobre 10 familias que te gustaría invitar por el Día de Acción de Gracias. Estaba la familia Finch de Matar a un ruiseñor. Pero no estaba la familia Lambert. Y si se hace la misma encuesta por Navidad, la respuesta sería peor aún. De hecho, la novela de alguna forma gira en torno a esa celebración.

Con solo cinco personajes principales, construye un universo completo, una "novela total". Pero lo hace de forma sencilla, su lenguaje no necesita de metáforas complicadas, de prosa poética o de grandes descripciones. Hay todo ello, pero sin excesos. Y realmente te transporta, sientes en carne propia a sus personajes, se mete en tu mente.

Sus frases largas, cargadas de referencias, ironías, perífrasis, no cansan y nos recuerdan lo absurdamente complicadas, desordenadas y caóticas que pueden ser nuestras rutinas, nuestros días y lo que significa la clase media, muy en la onda de Bullet Park de Cheever. Oraciones que, de vez en cuando, tiene por ahí ciertas inclusiones muy sutiles: alguna etiqueta, un corazoncito mal dibujado, un par de mails, titulares como el capítulo VII de la obra más famosa de Joyce.

Libro cubierto de tantos adjetivos, bañado en epítetos, plagado de calificaciones de "obra maestra" no necesita en lo absoluto uno más por mi parte. Solo puedo decir que confío, o espero, que de acá a muchos años, la gente leerá Las correcciones para saber como vivía la gente a inicios de los años 2000, de la misma manera como se leen novelas decimonónicas, para entender esa época. Una tremenda obra, no sólo por sus más de 700 páginas, sino porque te puede hacer reír con las mismas ganas que hacer llorar, suspirar, mover la cabeza, y preguntarte muchas cosas.  Y aprender que, si la existencia es un guión mal hecho, podemos pasarnos la vida insertando las correcciones y de nada serviría. De absolutamente nada.

¿Ven por qué no hay que olvidar a la familia?. Ahora amístense y vayan pensando en cómo harán para sobrevivir a la Navidad. Quizás Pureza, la última novela del autor y que llegó por aquí el mes pasado a librerías o tal vez la propia Las correciones no sería un mal regalo para nuestros padres o herman@s. Paradójico, eso sí. Pesado y tal vez necesario, como las familias, también.
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domingo, 22 de noviembre de 2015

"Hombres sin mujeres" - Haruki Murakami

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En general, los libros que leído en los últimos años de Haruki Murakami no me terminaron de gustar: El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas me pareció predecible y pesado por momentos, los cuentos de Sauce ciego, mujer dormida son en su mayoría perfectamente olvidables y Los años de peregrinación del chico sin color, que comentamos el año pasado es una novela bien tela.


Así, que quizás no esperaba mucho del más reciente libro del japonés, sobre todo porque sigo pensando que, en la mayoría de ocasiones, los novelistas no suelen ser buenos cuentistas (y viceversa). Y, tal vez porque leí esta obra sin mayores ilusiones, es porque me gustó y la disfruté.

Los dos primeros cuentos "beatlemaníacos" no son los mejores, aunque de alguna manera el primero "Drive my car" marca la pauta para lo que vendría después. "Yesterday" es una especie de "what if" o versión alternativa o muy similar a la trama de Tokio Blues (algo que también ocurriría en "La luciérnaga" uno de los cuentos de Sauce ciego, mujer dormida).

De ahí vienen las dos historias más intensas y más interesantes: "Un órgano independiente" y "Scherezade". Este último, como sucedía con las narraciones del personaje de su título, te deja con las ganas de saber que es lo que pasará (y de hecho nunca se termina de contar una de las historias). Este interés se repite en el quinto cuento: "Kino".

"Samsa enamorado" es La metamorfosis al revés, una versión invertida, y por ende, divertida, del clásico kafkiano, aunque este cuento no aparece en la versión original del libro. Cierra el ¿relato? que le da título al volumen: "Hombres sin mujeres", el menos "murakamiano" de todo lo que le he leído al japonés, y por eso no me gustó. Seguro que varios si lo disfrutarán (le sentí un aire a lo Bellatin). 

Esposos (des)engañados, solteros empedernidos, mujeriegos enamorados, divorciados esperanzados son los personajes que pululan por estas páginas en las que la soledad eterna, con sexo o sin él, es imposible de superar. Como es imposible llegar al corazón de una mujer o siquiera llegar a conocerla por completo. Aquí no hay finales felices, solo dudas.

"Convertirse en un hombre sin mujer es muy sencillo: basta con amar locamente a una mujer y que luego ella se marche a alguna parte" (página 262). Esta frase de la última historia de la obra resume bien el espíritu del texto, que me ha servido para reivindicarme con el ponja y motivarme a leer los 3 libros que me faltan de él para concluir toda su bibliografía: 1Q84, Underground y Después del terremoto, los que ahora se han ampliado a dos más, pues se han traducido al español sus primeros trabajos Escucha la canción del viento y Pinball 1973.
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jueves, 19 de noviembre de 2015

10 escritores peruanos para seguir en twitter

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Hace un tiempo pensaba hacer una lista de algunos
escritores peruanos que vale la pena seguir en tuiter. Y me quedé pensando demasiado tiempo qué significa ser un "escritor". Y mientras lo pensaba, se me adelantaron y salió esta nota.

Como es difícil, al menos para mí, definir qué es un escritor, dejaremos este tema, tal vez, para otro post. Así que vayamos a la lista (sin orden en particular)



1. Santiago Roncagliolo (@twitroncagliolo) 

¿Quién es?: El autor de varios libros como Memorias de una dama.

¿Por qué seguirlo?: Porque es actualmente, descontando a Vargas Llosa, el escritor peruano con más difusión internacional. Suele colocar links de sus columnas de El país y opiniones de las cosas que pasan.

2. Daniel Alarcón (@DanielGAlarcon)

¿Quién es?: El autor de varios libros como El rey siempre está por encima del pueblo y De noche andamos en círculos.

¿Por qué seguirlo?: Porque quizás es el mejor escritor peruano de la actualidad y por sus comentarios de fútbol. Debería evaluar ser parte de @pasededesprecio. Suele colocar links de su proyecto Radio Ambulante, fotos de su hijo y los partidos del Arsenal.

3. Gustavo Rodríguez (@GustavoEscribe) 

¿Quién es?: El autor de varios libros como Trece mentiras cortas.

¿Por qué seguirlo?: Tiene algunos buenos tuits. Suele comentar temas variados, como los de su columna en El Comercio, no solo política o libros. 

4. Iván Thays (@moleskinelit)

¿Quién es?: El autor de varios libros, pero más lo conocen por su blog Moleskine Literario.

¿Por qué seguirlo?: Porque su blog trae mucha información de actualidad literaria internacional: premios, lanzamientos y otras cosas que en realidad uno puede enterarse también con un buen feed y siguiendo directamente a los medios especializados.

5. Gustavo Faverón (@gfaveron) 

¿Quién es?: El autor de varios libros... ah no, solo de El anticuario.

¿Por qué seguirlo?: También de vez en cuando tiene sus frasecillas ingeniosas. Y de paso te enteras de lo último de su blog puente aéreo, que dicen por ahí que ha regresado. Además es un mate de la risa ver como maletea a Beto Ortiz.

6. Juan Manuel Robles (@palidofuego111)  

¿Quién es?: El autor de Nuevos juguetes de la Guerra Fría.

¿Por qué seguirlo?: Porque es el único realmente entretenido de seguir de todos los mencionados hasta ahora. Y en su cuenta hay más info que en toda la página de @ensustrece

7. Jennifer Thorndike (@jen_thorndike) 

¿Quién es?: La autora de libros que aún no he leído, pero que quisiera leer.

¿Por qué seguirla?: ¿No has visto la foto? Además es aparentemente la única que sabe usar hashtags y emoticones.

8. Claudia Ulloa Donoso (@ulloadonoso)

¿Quién es?: Para mí, la mejor escritora peruana. 

¿Por qué seguirla?: ¿No te basta lo que acabo de decir? Es cierto que postea poco y muchos de sus tuits están cerrados a comentarios, pero lee El pez que aprendió a caminar y hablamos.

9. Gabriela Wiener (@gabrielawiener)  

¿Quién es?: La autora de varios libros que tampoco he leído.

¿Por qué seguirla?: Hace buenas entrevistas por Skype que salen en La República. Además es la única chica que salió en la foto del equipo titular vargasllosiano.

10. Renato Cisneros (@recisneros) 

¿Quién es?: El autor de varios ¿libros? y del blog Busco trampa.

¿Por qué seguirlo?: Su última novela ya va 4 ediciones en menos de un año (algo rarísimo en el Perú) y tiene más seguidores en tuiter que todos los demás de la lista juntos.

Hay muchísimos más sin duda, con un buen número de seguidores como Raúl Tola y Beto Ortiz, o que hace rato dejaron de actualizar como @mariobellatin. A todos los seguimos desde @0enliteratura donde leerán harto #chickentweet.


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domingo, 8 de noviembre de 2015

Libros que "hay que leer" antes de otros libros (que no necesariamente hay que leer)

2 floritos
Para leer algunos libros, a veces es necesario leer uno anterior. Y no me refiero a casos evidentes como sagas, trilogías, secuelas y demás, tan de moda, como Divergente, Maze Runner, Cincuenta sombras de Grey etc., sino a otros tipos de obras, básicamente dos, que podrían resumirse en una palabra manoseada: metaliteratura.

El primero son los que llamaremos "de crítica". Aunque quizás esa palabra es muy fuerte para aquellos textos en que autores se explayan sobre sus preferencias y comentan sus libros favoritos: Ahí tenemos La verdad de las mentiras de Vargas Llosa, La caza sutil de Julio Ramón Ribeyro, El amor de mi vida de Rosa Montero, Biblioteca personal y Prólogo con un prólogo de prólogos de Borges, los tres tomos de la Obra crítica de Cortázar, varios de Octavio Paz y muchos otros que no he leído o he olvidado.



En estos casos, incluso aunque las reseñas no tengan spoilers, creo que es mejor leer previamente los libros que se comentan, para tener una "opinión propia" antes de leer la de algún consagrado. O al menos es lo que prefiero hacer ello para luego no empezar alguno de los libros comentados con ideas preconcebidas. Todo depende de que "plan lector" se desee cumplir, cualquiera mejor que el de la mayoría de colegios

El segundo caso de libros que creo hay que leer antes de otros son los "homenajes" o referenciales, los que no son necesariamente remakes o revivals. Aunque, nuevamente, no hay reglas absolutas. Leí ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? antes de leer Lágrimas en la lluvia y ni sentí la diferencia. Aunque la saga de Bruna Husky (en la que se incluye la más reciente entrega El peso del corazón) tiene muchísimas más "deudas". Según esta web también debemos tener en cuenta la obra de "(...) Larry Niven y su mundo-anillo; Peter F. Hamilton (y la trilogía Void en la que reinos fantásticos se mezclan con sociedades high-tech); y la tradición noir de Raymond Chandler (como en La Ventana Siniestra)". 


Quizás cuando lea 1Q84 de Murakami (ya conseguí a una amiga que me lo preste) comprobaré si valió la pena disfrutar primero de la genial distopía de George Orwell. Confieso que no terminé La Odisea antes del Ulises, felizmente he leído casi todo Joyce lo que, se supone, me debería preparar para Dublinesca de Enrique Vila-Matas (su París no se acaba nunca, me gustó mas que el "verdadero" París era una fiesta de Hemingway).  

No leí Robinson Crusoe antes de leer Foe de Coetzee (ni mucho de Dostoyevski antes de El maestro de Petersburgo). La solapa de Triste, solitario y final de Osvaldo Soriano me advierte que tal vez debería revisar las aventuras del detective Marlowe antes de comenzar con el argentino. Por eso mi ejemplar sigue sellado y, quien sabe, intonso.

De lo que estoy seguro es que no necesité leer Los sertones para admirarme con La guerra del fin del mundo, a la que Saramago califica de "mala imitación" de la primera. En todo caso, creo, tampoco necesité leer la poesía de Pessoa para gozar de El año de la muerte de Ricardo Reis ¿o debí haberlo hecho?

Aunque la prueba de que todo lo que vengo diciendo no es cierto es la "polémica"(?) declaración de MVLL en la que cuenta que fue gracias a un libro de Azorín, La ruta de Don Quijote, que pudo leer la obra máxima de Cervantes. A veces leer una obra derivada (aunque te cuente el final) es motivación nada insuficiente para enfrentarse al "original". En resumen: sigan leyendo en el orden que quieran.
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miércoles, 28 de octubre de 2015

"Nuevos juguetes de la Guerra Fría" - Juan Manuel Robles

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Este no será un comentario, reseña, crítica, opinión o resumen de Nuevos juguetes de la Guerra Fría. Sería difícil hacerlo, porque es complicado ser objetivo con este libro. No es común, al menos para mí que no manyo a nadie del mundillo literario peruano (?), comentar el libro de alguien que uno conoce (solo me paso una vez con el libro de cuentos de mi ex-jefe). Aunque decir que conocemos verdaderamente a alguien es mentir. Como recordar.

Así que empezaré de nuevo, no conozco a Juan Manuel Robles, bueno, conversé con él algunas veces de casualidad, mientras cada uno esperaba a sus respectivas enamoradas que eran amigas. Una vez fuimos los cuatro a tomar algo, no estoy seguro si esa vez contó su historia del pionero. Probablemente no pero, después de leer esta novela, quiero creer que sí. Así de mentirosos son los recuerdos.

Aunque también es difícil comentarlo porque es una novela que juega con la memoria de muchos de (¿mi? ¿nuestra?) generación, tiene un feeling que es difícil de resistir. Los que vivimos, o al menos recordamos algo de los años 80, podemos sentir por instantes algunos de los recuerdos de la obra. Yo también adoraba a los G.I. Joe, creo que tuve como una docena, me asustaba V. Invasión Extraterrestre, probablemente el "primer contacto" con los aliens (al menos en la ficción). Me encantaba también el KFC y usé sus juegos (era el único lugar de comida rápida en esa época: Mcdonald's y Burguer King llegarían en 95-96, Starbucks, Dunkin, etc. mucho después). A Lápiz y Tornituerqui no los ubico ¿no seré tan viejo? ¿o seré demasiado? El tiempo también es ilusorio.

Al MRTA sí lo recuerdo y la relación de su símbolo con otro no fue tan sorprendente, pero sí muy efectiva. En la novela nos damos cuenta que los terroristas no son invasores ni extraterrestres, son como nosotros, son nosotros, pueden ser más cercanos de lo que te imaginas. Y eso es mucho más monstruoso. Y difícil de aceptar.

Lo interesante, como lo dijo también José Carlos Yrigoyen, es que no exagera con los referentes ni con la nostalgia, ni cae en la cursilería barata. La novela tiene la dosis exacta de elementos que contraponen "lo infantil" con "lo adulto" y están bien relacionados. Y no, no aparecen sables láser como se menciona en la publicidad de la contraportada, lo que parece más bien un deseo inconsciente, quizás producto de la cercanía del estreno de The Force Awakens.

Ya lo dijo Ribeyro en una de sus Prosas Apátridas (la N.° 23): "Es falso, pues, decir que los niños imitan los juegos de los grandes: son los grandes los que plagian, repiten y amplifican, en escala planetaria, los juegos de los niños". Esta obra lo confirma.

Y esos juegos, se mezclan en nuestro recuerdos, que a veces son pequeños y escurridizos como un caballito de mar, como un hipocampo, pero a la vez están dentro de nosotros, como el otro hipocampo, el del cerebro, que nos permite recordarlos.

Pero recordar no es cualquier juego, puede ser muy peligroso. Si la memoria es un conjunto de habitaciones con imágenes, hay que tener cuidado y avanzar cauteloso, como en Doom, y mejor si uno está armado con una Makarov, no vayamos a encontrar algo que hubiéramos preferido no descubrir nunca.

(Recuerdo (yo no tengo derecho a pronunciar ese verbo sagrado, sólo un hombre en la tierra tuvo derecho y ese hombre probablemente sea Iván Morante) otra "Prosa apátrida" sobre esto (la N.° 56): "(...) no somos dueños de nada, ni siquiera de nuestro pasado. Todo lo que hemos vivido y que tendemos a considerar como una adquisición definitiva, inmutable, está constantemente amenazada por nuestro presente, por nuestro futuro (...)").

Eso le pasa al protagonista: su pasado se transforma radicalmente, luego de descubrir algo, y la historia da un giro a lo Dan Brown (?) con hartos códigos para descifrar, tumbas, huesos, sótanos, espías, conspiraciones y hasta la CIA.

El título de la novela, que un principio no me gustaba, luego de concluir la lectura me parece mejor, resume varias dicotomías: los juegos y la guerra, lo novedoso y algo tan aparentemente "de museo" como la Guerra Fría y, claro, la infancia y la adultez.

Y así, de La Habana a La Paz, de Lima a Nueva York, esta novela se suma a otras que se basan en la memoria y lo autobiográfico y que vienen siendo publicadas en años consecutivos: Contarlo todo (2013) de Jeremías Gamboa y De noche andamos en círculos (2014) de Daniel Alarcón. Pero esta es mejor. 
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