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miércoles 29 de febrero de 2012

El mar - John Banville

El verano es tiempo de mar, de calor, de playa. Así que tocaba leer El mar de  John Banville. Como en muchos veranos, uno parte con mucha expectativa. Un aura similar nos traía este libro, premiado como uno de los mejores del 2005 e incluso considerado entre los mejores de la década.


Como muchas grandes novelas, empieza con una hermosa frase inicial: "Se marcharon los dioses, el dia de la extraña marea". Esa frase, que tranquilamente puede ser el verso del algún poema, resume bien, no sólo la historia sino también la tónica del libro, de frases que son prosa poética (o que por lo menos lo intentan). Nos enfrentamos a un largo monólogo, donde el protagonista nos transmite sus pensamientos, sus recuerdos, sus emociones, sus medios. El problema es que no sé hasta que punto la gente piensa con palabras como "estiloide cubital", "tegumento", "cinéreo", "rinofina" o "azagaya", a las que la verdad no estoy muy acostumbrado.

Este tipo de estilo privilegia la forma sobre el contenido, describiendo imágenes hermosas pero que no ayudan mucho a mantener el interés por la trama. Tiene hartas descripciones, minuciosas, detalladas de todo lo que rodea el mundo de los personajes: el óxido de la puerta, las arrugas de una vieja, la ropa, las que, aunque quizás no agotan, no sé hasta que punto aportan al desarrollo del conflicto (pienso en la ropa y la comida en los libros de  Murakami o en las descripciones de hojas, montañas y hasta piedras en El señor de los anillos). Pero ¿cuatro páginas para explicar como se mira en el espejo? (p. 109-113). Ya mucho, ya.

Y ya era mucho tiempo sin viajar. Así que, para aprovechar el verano, fui a visitar el mar. Recorrí varias playas del norte, comí ceviche todo los días y, aunque quizás esto debió ser un post titulado "Viajar libros 3: Norte Pone", la mayoría de fotos son impublicables (a pedido de los que me acompañaron). Me sorprendó encontrar un puesto de libros en la playa de Órganos (el único balneario donde había algo para leer, aunque nada muy interesante). Estuve también en Cabo Blanco, buscando el hotel donde se hospedó Hemingway y chequeando los enormes merlines que suelen pescarse por ahí. Contrario a la creencia popular no se inspiró en el Perú para escribir El viejo y el mar. El que sí se inspiró en Piura fue otro premio Nobel, para varias de sus obras como La casa verde o Los jefes. Así que pasé por la Mangachería (de día porque de noche dicen que es peligroso) y por el Colegio San Miguel (bastante cambiado desde que el gobierno decidió remodelar los "colegios emblemáticos") y pude recorrer la ciudad, escenario también de libros de Miguel Gutiérrez. Así fue pasando el tiempo muy fácilmente.   

La novela de Banville también se caracteriza por la gran facilidad que tiene el narrador para pasar de un tiempo a otro: del presente, a cuando conoció a su esposa, o cuando su hija era niña, o cuando él era niño, etc., algo que es quizás lo mejor del texto. Los temas del amor y la muerte, van cruzando los mútiples tiempos y es sobretodo la parte en la que se narra el primer amor infantil, la que ocupa varias páginas. Pero desanima un poco la chica que le gusta tiene olor a queso y los dientes verdes (p. 119-120) y más aun si dice que "(...) no era un prodigio de higiene y,  por lo general emitía un olor, más intenso a medida que avanzaba el día (...)" (?). Mmmmm, la verdad eso no pone. Sí me gustó lo que dice de la felicidad: "La felicidad era diferente en la infancia. Entonces se trataba tan solo de acumular, de coleccionar cosas -nuevas experiencias, nuevas emociones- y aplicarlas como si fueran relucientes azulejos en los que algún día sería el maravillosamente acabado pabellón del yo" (p. 124).


En resumen, el libro, más que una novela, es una especie de largo monólogo-elegía en prosa, prosa poética. Las relaciones entre los personajes, tanto de la familia Grace como ésta con Rose, como entre los hermanos Grace, o la de los inquilinos con la sra. Vavasour están plagados de silencios, de sobreentendidos, de misterios que se van aclarando al final de la novela aunque sin dejar cierta sensación de ambigüedad. El repentino cambio de ritmo, en la recta final de la historia, si bien interesante, no basta para ponerle punche a una trama más bien lenta, sin mayores peripecias.

martes 31 de enero de 2012

Cosas que pasan en la oficina

No sé si ha sido la lectura de Amado Amo de Rosa Montero o la cada vez más complicada e irrespirable atmósfera de mi centro laboral, lo que me ha hecho verlo de otra forma. Cuando ciertas cosas pierden importancia, uno tiene la ventaja de apreciarlas desde un punto de vista distinto que, al menos, tiene la ventaja de ser diferente. Y es que a veces no conocemos a la gente con la que trabajamos.


                   

1. Como cualquier día entro a marcar tarjeta y me encuentro con que uno de los vigilantes, distraído, lee un libro, que hasta ahora no he leído (El padrino de Mario Puzo). El otro guachi también tiene sus inquietudes literarias. Una vez conversando, me juró que tenía la primera edición de La ciudad y los perros (con sobrecubierta y todo) y que me la vendía a un módico precio. Le digo que primero lo traiga y de ahí hablamos. Hoy se lo vuelvo a recordar.

2. Mientras tomo el ascensor, debo hacer una precisión. En mi anterior trabajo, con toda la conchudez del mundo, llevaba señores ladrillos como 2666, Historia del Rey Transparente, Crónica del pájaro que da cuerda al mundo o la trilogía Millenium. Podía leer durante horas, tranquilo y a nadie le importaba mucho, de vez en cuando la clásica pregunta, pero nada más. En esta chamba en cambio, tenía que actuar con un poco más de cautela, para que piensen que también trabajo de vez en cuando. Sin embargo, parece que igual se dieron cuenta.

3. Entro, me siento, prendo la compu y todo empieza otra vez. ¿Cómo empezó esto de los libros? Con unas chelas de más: la clásica salida de viernes, para "integrarse un poco" y un pata, ya con algunas copas de más, me cuenta su drama: su novia era profe de Literatura y el "no quería quedar mal" pues le arrochaba no haber leído nada de nuestro Premio Nobel (y en realidad de ningún otro autor). "Ayúdame pe" me dijo y le sugerí que empiece con Los cachorros o Los jefes. Incluso le prometí comprarle alguno por ahí. Nunca lo hice (y el creo que ni se acuerda que alguna vez me lo pidió).

4. Pensé que la cosa quedaría ahí, pero no. Una de las chicas que se sienta cerca mío me comentó que paraba aburrida y sin nada que hacer (vive sola) y que si le podía hacer el favor. De recomendarle un libro, por siaca. No se me ocurría nada en ese momento, pero le presté Tokio Blues, que al menos tiene bastante sexo. Sin embargo, ya pasaron dos meses y nada, creo que va en la tercera hoja (luego me enteré que su libro favorito es Mujercitas).

4. Tendría más éxito con otras chicas (en las recomendaciones). Una me pidió que le recomiende un libro gracioso o entretenido y le pasé Nuestro hombre en La Habana de Graham Greene (por lo menos llegó a la mitad). Otra me pidió que le pase La Tía Julia y el escribidor y le gustó mucho, aunque me dijo que ya se imaginaba el final (a lo que no pude responder porque no la he leído). Una amiga del otro piso me pidió que le recomiende algo y le pasé El extranjero y La perla, que por lo que me dijo, creo que le gustaron. Ella me devolvería el favor agenciándome La naranja mecánica.

5. Pero de todas las chicas, la más especial es sin duda P. Siempre almorzamos juntos y hoy no es la excepción. Todo empezó justamente en una conversa de almuerzo en que estábamos ella, una amiga X y yo. La amiga X no paraba de elogiar a su novio (director de una revista, con un par de libros de crónicas y cuentos encima y que se autodenomina escritor). Así, nos relataba que se había hecho muy amiga de Daniel Alarcón, que iba a cada rato a la casa de Ampuero (ignoro si esto implica que los leía) y cuando la conversa giró hacia lo "librístico", P. empezó a sentirse un poco perdida. Fue ahí cuando me dijo "¿Me puedes recomendar un libro?" Como ya se habrán dado cuenta, las recomendaciones no son mi fuerte, así que solo le pasé tres de mis favoritos: Prosas apátridas, Todos los fuegos el fuego y uno de Herman Hesse. Al final, solo leyó el primero.

No obstante me devolvió el favor y me pasó Trece mentiras cortas de Gustavo Rodríguez, obra que, según me comentó, le gustó muchísimo y que leyó en un día. Agradecí su generosidad, lo leí y coincidimos (es cierto que se lee en un día).

Y es que supongo que hay que tener cierto tacto o habilidad para que una persona lea algo que le recomiendas. P. me comentó que en el colegio le habían obligado a leer La Ilíada, Los miserables o Don Quijote entre otros clásicos librísticos y me sorprendió no solo que haya leído tantos básicos que tengo pendientes, sino que, a pesar que usaron un método tan bárbaro con ella, puede todavía encontrarle gusto a la lectura.

6. De tantas recomendaciones y horas que me ven leyendo en vez de trabajar, no era de extrañarse que, el día del cumple de jefe, las chicas que se encargan de comprarle la torta y esas vainas, me pidieron que les sugiera algún libro para regalarle. Les dije un par de títulos (incluso Desgracia de Coetzee, a riesgo que lo tome como una indirecta a su gestión). Quizás debí sugerir algo de Roberto Bolaño, recuerdo que una vez me encontró leyendo La literatura nazi en América, y se acercó a preguntarme, no por el manifiesto incumplimiento de mis obligaciones laborales, sino por la obra. Había leído al chileno antes, por lo que me contó. 

Finalmente le compraron Siddharta y cada vez que me veía, cuando se enteró que fui el de la idea, se me acercaba y me comentaba como le iba con el libro. Muy buena onda mi jefe. Quizás el mejor que he tenido.

7. Lástima que todo tiene su final. Y es que por esas cosas que pasan, mi jefe renunció y su reemplazo no fue muy chévere que digamos: un patín con un par de premios y libros de cuentos bajo el brazo pero, a diferencia del jefe buena onda, el nuevo mandamás era algo soberbio y poco amistoso (¿así son todos los escritores?).

A pesar de eso, ingenuo de mí, cuando vi que su "opera prima" era rematada a una luca en una ruma de libros en el Centro, decidí adquirirlo, un poco para conocerlo mejor (primera vez que tengo que leer un libro para conocer a mi futuro jefe). Fue una lectura un poco extraña ¿Con cuánta objetividad puede leer uno el libro de alguien que sospechas te va a despedir? Sin embargo, aunque mal recomendador, no creo ser tan mal comentarista o juzgador de la obra ajena: el libro era muy bueno, relatos relacionados entre sí, una atmósfera bien creada y un gran manejo del lenguaje.

Ahora estaba frente a un dilema completamente distinto. Naturalmente, la idea de ir y expresarle mi gusto por su texto estaba descartada, pues sería sospechosamente parecida a la tradicional sobonería (y pedirle un autógrafo ya hubiera sido asqueroso). Quizás debí venderlo a algún compañero más experimentado con la franela, pues todos sabíamos que el flamente superior jerárquico no tenía muchas ganas de seguir trabajando con nosotros lo que, con el correr de los días y de los libros prestados, hizo que la situación se ponga algo tensa. Para esto mi pata (el de la novia literaria) ya la había convertido en su esposa y madre de su futura primogénita (en realidad el orden fue a la inversa), y sus preocupaciones no iban precisamente por leer a Vargas Llosa: "pucha, ahora como voy a mantenerlas, ya fuimos, nos van a botar a todos como basura" musitaba antes de secar su vaso. Ante ese problema solo alcancé a decir "Dos más, por favor".

8. Fue por eso que, a pesar de los libros prestados (y no devueltos en algunos casos), decidí presentar mi renuncia y decir adiós a mis compañeros.Creo que en el fondo los voy a extrañar...

No, no hay forma.

viernes 30 de diciembre de 2011

Lo mejor (todo) del 2011

En julio hablamos sobre lo mejor de la década. Ahora, sobre lo mejor del año. Fue un año de elecciones presidenciales, problemas políticos, muertes (como la de Ernesto Sábato),y celebraciones, como el Centenario de Arguedas. Y, como todos los años, hubo Feria Internacional del Libro y nuevo Premio Nobel. Como en 2009 y 2010, este año también variaremos de resumen y lo haremos estilo lista. Los libros leídos fueron: (incluye puntaje)

Esperando a los bárbaros - J. M. Coetzee (9): Fuerte, vibrante. Qué gran libro.

Ensayo sobre la lucidez - José Saramago (8): Qué rico que es leer a Saramago, su estilo es impagable.

Neguijón - Fernando Iwasaki (7): Prefiero lo menos erudito.

El coronel no tiene quien le escriba - Gabriel García Márquez (7): Distinto a otros de Gabo, pero bueno.

500 datos caletas de los Mundiales - Daniel Peredo (5): Harta info futbolística, pero entretenida.

El factor humano - Graham Greene (5): Entretenido pero no de los mejores del autor.

El diario de Andrés Fava - Julio Cortázar (5): Apuntes medio desordenados, para hinchas del cronopio.

Los perros hambrientos - Ciro Alegría (5): Sin ser malo, es el que menos me ha gustado del autor.

El libro de los seres imaginarios - Jorge Luis Borges (8): Excepcional recopilación, fantasía pura.

Extraña forma de vida - Enrique Vila-Matas (8.5) Una obra redonda y atrapante, buenísima. Post aquí.



Al sur de la frontera, al oeste del sol - Haruki Murakami (7.5): Un Tokio Blues sencillo. Me gustó bastante.

Sin noticias de Gurb - Eduardo Mendoza (4): Este... mis patas dan más risa.

El goce de la piel - Oswaldo Reynoso (5): No me terminó de convencer.

Bullet Park - John Cheever (9). Imperdible!! Post aquí.

Diccionario privado de Salvador Dalí - Mario Merlino (5): Tiene algunas buenas frases, pero nada más.

Tortilla Flat - John Steinbeck (4): No le sale ser gracioso.

Llamadas telefónicas - Roberto Bolaño (8). Muy bueno! Quizás su mejor libro de cuentos.

El lugar sín límites - José Donoso (8): Un must read.

Querido Hijo: estás despedido - Jordi I Sierra Fabra (6): Entretenido aunque sea "infantil". Vale la pena.

El dominio de la vida- Ronald Dworkin (9): Espectacular ensayo. Pienses lo que pienses sobre el aborto.

Entre paréntesis - Roberto Bolaño (8.5): Alucinante. Hasta sus escritos sueltos hacen una obra apasionante.

Viejas historias de Castilla La Vieja - Miguel Delibes (7): Entretenido, sencillo, relajante.



Helarte de amar - Fernando Iwasaki (8): Excelente! Sus cuentos son adictivos y entretenidísimos.

Lolo, su vida, sus goles - Cuatacho (5): Buena biografía de la máxima figura crema.

Poeta ciego - Mario Bellatin (5): Con altas, pero más bajas.

Todos los nombres - José Saramago (8.5): El portugués demuestra toda su grandeza en esta obra.

Diario de la guerra del cerdo - Adolfo Bioy Casares (8.5): Corto, fuerte e interesante. Super-recomendado!

La literatura nazi en América -Roberto Bolaño(10): GENIAL, conmueve, divierte, sorprende, educa. Obra maestra

Vida y destino - Vasili Grossman (10): Debe estar entre las novelas más importantes del siglo XX. Post aquí

Estrella distante - Roberto Bolaño (8.5): Solo Bolaño puede contar la misma historia otra vez y hacerlo bien.

Nocturno de Chile - Roberto Bolaño (8): Muy bueno, aunque no tanto como los anteriores.

Divertimento - Julio Cortázar (7.5): Una mini o una pre-Rayuela. Buena dosis del ídolo argentino.

Amuleto - Roberto Bolaño(9): Bellísima, muy recomendada

El tercer hombre - Graham Greene (5): Se nota que fue un guión convertido en novela a la fuerza.

Una novelita lumpen - Roberto Bolaño (6): Para otro autor hubiera sido buena. De Bolaño se espera más.

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? - Philip K. Dick (9): Genial! Trasciendo el género. Post aquí.

Un milagro informal - Fernando Iwasaki (8): Buenísima recopilación de cuentos de este gran autor peruano.

Trece mentiras cortas - Gustavo Rodríguez (7): Me ha animado a leer otros libros suyos.

Las pequeñas memorias - José Saramago (5): No todos los de este autor me podían gustar.

El gaucho insufrible - Roberto Bolaño (6.5): Un par de buenos cuentos y de buenos ensayos. Vale.


El décimo hombre - Graham Greene (8): Recomendable. Mantiene la tensión bastante.

Foe - J. M Coetzee (8.5): ¡Excelente! Aunque no entendí mucho de lo metaliterario.

Una casa para siempre - Enrique Vila-Matas (6.5): Tiene lo suyo, pero esperaba un poco más.

Bartleby, el escribiente - Herman Melville (7): Bueno, pero me quedo con la versión vilamatiana.

España, aparta de mi estos premios - Fernando Iwasaki (6.5): Hilarante, pero al final la fórmula se repite y cansa.

Sostiene Pereira - Antonio Tabucchi (7): Muy bueno, pero no es lo máaaaaximo como dicen.

Muerte en Venecia - Thomas Mann (7): Ídem.

Historia secreta de una novela - Mario Vargas Llosa (7): Básico si te gustó La casa verde.

Guía Oficial de La Pelicula "El Señor de Los Anillos" - Brian Sibley (5): Para fans. 

Relatos - Stendhal(7): El estilo del francés en formato breve

Nos vemos en Purgatorio - Ani Palacios (4): Del mismo puntaje que su autora, Post aquí.

Tres noches de corbata - Fernando Iwasaki (7): Desde su primer libro los cuentos de Iwasai eran buenos.

La guerra del fin del mundo - Mario Vargas Llosa (10): Otro level. Como Conversación en La Catedral.

Lágrimas en la lluvia - Rosa Montero (7): Un poco menos buena que las últimas, pero chévere. Post aquí

Lecciones de origami - Augusto Effio (8): Muy bueno, pensé que era un imbécil, pero es bueno. 

James Joyce en Padua - James Joyce y Louis Berrone (7): Ensayos bastante caletas del maestro. Bueno.

Sueño y realidad de América Latina - Mario Vargas Llosa (4): Tela. Ya lo leí en el discurso de Gabo.

La asesina ilustrada - Enrique Vila-Matas (5): Metaliteratura un toque forzada para mí gusto.

Historias de mujeres - Rosa Montero (7.5): Adoro a Rosa Montero. Estos textos me hacen adorarla más.

El informe de Brodie - Jorge Luis Borges (7.5): Sólo me gustaron algunos cuentos.

Textos escogidos. Antología - Abraham Valdelomar (6): Mix algo irregular. 

Fervor de Buenos Aires - Jorge Luis Borges (6): Su primer libro. Tiene buenos poemas.

Amado Amo - Rosa Montero (5): Hasta en mi trabajo pasan cosas más interesantes. Pero igual la adoro.

Copia este libro - David Bravo(8.5): Graciosísimo, recomendado! Aunque no estudies Derecho. 
  
Historia de la Eternidad - Jorge Luis Borges (9): Ensayos que hacen que los otros parezcan basura.

Luna de enfrente - Jorge Luis Borges (9): De extraordinaria hermosura. Borges era un poeta de quilates.

La luna se ha puesto - John Steinbeck (7.5): Retoma lo mejor de su estilo.

Cuaderno de San Martín - Jorge Luis Borges (6): Poemario cortito. No me gustó tanto como los otros.

El último verano de Klingsor - Herman Hesse (7): Tres relatos con todos los ingredientes de este autor.

¡¡Feliz 2012 a todos!!

domingo 27 de noviembre de 2011

Tarea de cole: La serpiente de oro - Ciro Alegría

La serpiente de oro fue el primer libro de Ciro Alegría y, aunque el estilo del autor suele encuadrarse en el indigenismo y en la novela social, esta obra nos puede hacer dudar un poco de los manuales escolares.

Coca, borracheras, fiestas y chicas ocupan buena parte de sus páginas. Los protagonistas escapan de la policía, cruzan el río, disparan armas, pero se dan tiempo para conquistar a la chica y ser parte de esas parejas que "se toman ebrias de alcohol y de ansias, plenos de fuego con el que encandilan carne y alma las tórridas noches del Marañón" (p. 94). Así, todo sucede en un ambiente un poco de informalidad, como la labor de uno de los personajes, el cura, que celebra misa con cañazo porque el vino se lo tomó (y termina disparando a algunos de sus fieles).

Para nosotros, habitantes de ciudades, acostumbrados a estar encerrados en el cemento y la polución, leer este libros nos ayuda a liberarnos y apreciar la magnificencia de la selva, escuchar sus mil sonidos, respirar el aire puro y sentir los árboles y los montes que se rinden ante el Marañón. Como Oswaldo (el único personaje citadino) somos extranjeros en un lugar distinto y vamos acostumbrándonos, Oswaldo paso a paso, nosotros página a página, a las costumbres, paisajes y ambientes de la región, subiendo los cerros, cruzando los ríos. Esta idea de la transculturación por el paso del tiempo, casi sin sentirlo, es un poco al estilo de La montaña mágica.

Sobre la trama, como que la historia no queda muy clara, se nos presentan un poco en tropel una sucesión de estampas o hechos que dan color a una región y nos hacen entenderla mejor. No en vano el texto era originalmente un cuento y el autor le aumentó paginas para entrar a un concurso. Una obra muy relax, muy tranqui, Como Viejas historias de Castilla La Vieja de Miguel Delibes sin la presencia de la sublevante injusticia presente en sus novelas posteriores. Por eso, finalmente, la idea que transmite es de optimismo, de vivir la vida: "La vida es buena. Comamos, bebamos, bailemos y amemos simple y rudamente. Es la vida esplendorosamente buena" (p. 162).

Otro ejemplo: "¡Qué euforia la de su cuerpo elástico entre las limpias sábanas, allá frente al mar, en una casita linda! (...) Ethel tiene los senos redondos y el talle flexible. Se dará a él en una entrega rendida y plena, civilizadamente, no como a esas cholas, que hay que domar como a fieras" (p. 149). Alguien debería hacer un estudio o algo así sobre la sexualidad en Ciro Alegría porque en otras de sus novelas, como Los perros hambrientos o El mundo es ancho y ajeno, a pesar de las múltiples desgracias, siempre salen chicas bien despachadas.

Y aunque dicen que esta novela fue el origen de la enemistad de su autor con su amigo Luis Alberto Sánchez, es un libro que, no sé si valdrá la pérdida de un amigo, pero sí que vale la pena leer.

martes 15 de noviembre de 2011

Viajar libros (parte 2): la ruta de Arguedas

Mientras Apurímac sigue presa de problemas que arrastramos hace tiempo, ocasionados esta vez por la insistencia en un proyecto minero repudiado por la población, quizás cometo una imperdonable ingenuidad en escribir las líneas que siguen. Sin embargo, para querer un país (y sobretodo para entenderlo) no basta con estar al tanto de los partidos de la selección en las Eliminatorias (que solemos perder), quizás sea necesario conocerlo primero. Leyendo sus libros es una forma de hacerlo.
Pero existe también la otra forma. Y como les comentaba en la primera parte de este viaje, sin mayores ganas de regresar a la ciudad, me encontraba en la Plaza de Armas del Cuzco pensando aún en el turismo libresco y en Arguedas. Y es justamente en Cuzco donde empieza una de sus libros más conocidos: Los ríos profundos (click aquí para descargar). Ernesto, el protagonista de la historia, relata como entró al Cuzco de noche. De la noche cuzqueña en realidad rememoro otras cosas, pero como Ernesto me quedo sorprendido de esta mágica ciudad. Más adelante (pág. 4-5) visitamos la Plaza y la Catedral. Me siento un rato en las gradas que dan paso a la majestuosa Iglesia. En la novela, el protagonista visita también Amarucancha, el palacio de Huayna Cápac, el Acllahuasi y el palacio de Inca Roca. Ya los visitaré más tarde.

Para el capítulo III, Ernesto parte desde Cuzco rumbo a Abancay, como Riva Agüero en Paisajes peruanos. El pasaje me sale 25 soles. La carretera es buena, pero el camino tiene innumerables curvas que pueden marear a alguien no muy acostumbrado a estos menesteres. El viaje son cinco horas de memorables paisajes, de picos nevados, de montañas y árboles, del río Apurímac, de hacer escala en Curahuasi, capital mundial del anís. Finalmente, desde las alturas, se ve, allá abajo, en un valle, la ciudad de Abancay.

"Es un pueblo cautivo, levantado en la tierra ajena de una hacienda" (p. 21). De lo que veo, parece que ya se ha modernizado bastante desde entonces. Hay mucho comercio y el clima es agradable, por lo menos en esta época.

Y, como ahora, en la novela también la población se rebela contra lo que considera injusto. Y como ahora, hay violencia. "Cuando desembocamos a la plaza, una gran multitud de mujeres vociferaba, extendiéndose desde el atrio de la iglesia hasta más allá del centro de la plaza. (...) Gritaban todas en quechua (...) La violencia de las mujeres me exaltaba. Sentía deseos de pelear, de avanzar contra alguien. Las mujeres que ocupaban el atrio y la vereda ancha que corría frente al templo, cargaban en la mano izquierda un voluminoso atado de piedras. (p. 63). Yo también voy a la Plaza, contemplo la Catedral, tomo algunas fotos. Recuerdo que es en esta Iglesia donde, muchas páginas después, se celebra una misa para combatir a la peste que asola la ciudad, al final de la novela.

Pero hay un lugar que no puedo irme sin visitar: el puente sobre el río Pachachaca. Y no soy el único al que le encanta el lugar, Ernesto "Bajaba por el camino de los cañaverales, buscando el gran río. Cuanto más descendía, el camino era más polvoriento y ardoroso; los pisonayes formaban casi bosques; los molles se hacían altos y corpulentos. (…) A veces, podía llegar al río, tras varias horas de andar". (pág. 42).

Y es que no es un lugar muy turístico. De hecho, llegar es un poco difícil. No hay rutas directas y, desde que se contruyó el nuevo puente, los carros circulan por ahí,  y el puente viejo lo usan solo los que no tienen brevete (para evitar a la policía). Hay combis que te dejan en la carretera, donde un cartel indica el desvío al puente antiguo, pero de ahí hay que caminar un buen trecho. "El río, el Pachachaca temido, aparece en un recodo liso, por la base de un precipicio donde no crecen sino enredaderas de flor azul (...) Hacia el este, el río baja en corriente tranquila, lenta y temblorosa; las grandes ramas de chachacomo que rozan la superficie de sus aguas se arrastran y vuelven violentamente, al desprenderse de la corriente. Parece un rio de acero líquido, azul y sonriente, a pesar de su solemnidad y de su hondura. Un viento casi frío cubre la cima del puente".


Llego al puente. Es viejo, pero se ve fuerte. "El puente del Pachachaca fue construido por los españoles. Tiene dos ojos altos, sostenidos por bases de cal y canto, tan poderosos como el río. Los contrafuertes que canalizan ias aguas están prendidos en las rocas, y obligan al río a marchar bullendo, doblándose en corrientes forzadas. Sobre las columnas de los arcos, el río choca y se parte; se eleva el agua lamiendo el muro, pretendiendo escalarlo, y se lanza luego en los ojos del puente" (p. 43).

"Yo no sabia sí amaba más al puente o al rio. Pero ambos despejaban mi alma, la inundaban de fortaleza y de heroicos sueños se borraban de mi mente todas las imágenes plañideras, las dudas y los malos recuerdos (...)  Debía ser como el gran río: cruzar la tierra, cortar las rocas; pasar, indetenible y tranquilo, entre los bosques y montañas; y entrar al mar, acompañado por un gran pueblo de aves que cantarían desde la altura (…) ¡Sí! Había que ser como ese río imperturbable y cristalino, como sus aguas vencedoras. ¡Como tú, río Pachachaca! ¡Hermoso caballo de crin brillante, indetenible y permanente, que marcha por el más profundo camino terrestre!" El lugar es hermoso. Estoy solo. Abajo, se escucha el río y el sol brilla con fuerza. Pocas veces me he sentido tan tranquilo y tan feliz.





lunes 7 de noviembre de 2011

Especial de Haruki Murakami (parte 2)

Hace unas semanas comentábamos sobre este autor en la primera parte de este especial de colección. Ahora, este post se podría resumir con uno extraído de devolución y préstamo. Ahí, Leox resumía de forma efectiva los tópicos comunes de las obras de Murakami : mujeres que desaparecen, chicos solitarios y gatos.

Es cierto que las novelas del japonés tienen siempre los mismos elementos, lo que para algunos, podría ser algo repetitivo. Y de alguna manera es cierto, porque se repite lo placentero de su lectura. Ya lo dijo Rodrigo Fresán, advirtiéndonos que “Murakami —al igual que los Beatles— produce adicción, provoca numerosos efectos secundarios y su modo de narrar tiene algo de hipnótico y opiáceo”. Así el japonés sería un escritor de esos que se envuelven en su interior y regresan siempre a los mismos temas, un escritor erizo, usando la terminología de Rosa Montero en La loca de la casa.

Este post también se podría resumir de esta forma:
Bueno, ya mucho resumen, vayamos al tema:
Mujeres que desaparecen: La chica de la orejas en La caza del carnero salvaje, la esposa de Toru en Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, Eri, la hermana de Mari, en After Dark, Sumire en Sputnik, mi amor; Shimamoto en Al sur de la frontera, al oeste del sol. En muchas de sus novelas, las mujeres simplemente desaparecen, nadie sabe donde están, nadie las ve. O se van a otros lugares o casi a realidades alternas (¿De dónde escribía May Kasahara sus cartas? ¿A dónde iba la sra. Saeki en Kafka en la orilla?)

Dicotomía: mujeres desinhibidas/tímidas: Pareciera que existieran dos versiones de la mujer para Murakami: la tímida-depresiva y la desinhibida-alegre. Naoko/Midori en Tokio Blues, Kumiko/May Kasahara en Crónica…, las hermanas Eri/Mari en After Dark. O Sakura /Sra. Saeki en Kafka… La primera toma la iniciativa de conversar con Kafka Tamura en el tren, la segunda, no; al contrario, Kafka es el que se acerca a conversar con ella En otros libros como Sputnik… o Al sur de la frontera…, es un poco más difícil determinar esto. Pasa algo parecido en las novelas de Stendhal, en los que una mujer joven y una mayor (Matilde de la Mole/ Madame de Renault en Rojo y negro o Clelia/ la duquesa en La Cartuja de Parma). No sería extraña una influencia por ahí, creo que a Murakami le gustaba bastante este autor.

Gatos: Como es fanático de estos felinos, el japonés los pone por todas partes. Como catalizador de la trama en Crónica…, como personajes en La caza… o Kafka… o simples extras en After Dark y Tokio Blues. Y en general diversos animales aparecen en sus libros: un perro que habla, un carnero, un pájaro de extraño canto, el “amigo ratón”, el “joven llamado cuervo”. Me pregunto si estos animales tendrán algún significado en la tradición japonesa.

Situación límite: Creo que esto tiene un nombre en griego, pero no me acuerdo. La cosa es que hay un momento, en la vida de un personaje que lo condiciona para siempre y que, quizás, puede ser la clave para entender su historia: Ejemplos: Lo que le pasó a Myu cuando sube a la rueda de Chicago en Sputnik…, lo que le pasa a Reiko cuando dictaba clases de piano en Tokio Blues, el accidente que de pequeño sufre Nakata en Kafka…, lo que Cinnamon ve en su jardín (y hace que pierda el habla) en Crónica…, cuando a uno de los personajes se le mete el carnero en La caza…. , el rayo que le cae a Koichi Tamura en Kafka… Suelen ser hechos tan impactantes como inexplicables.

Técnica del collage: Si bien en la mayoría de obras de Murakami suceden hechos fantásticos, esto se trata de compensar con la técnica del collage: insertar textos que le den mayor verosimilitud al relato. Así recortes de periódico son insertados en La caza… y en Crónica… al igual que una especie de conversación por chat (¿no se supone que los hechos ocurren en 1984?, no hay duda que en Japón tienen lo último en tecnología), se insertan informes secretos del gobierno en Kafka…, textos de un diskette en Sputnik… y muchas cartas en varios de sus libros. No sé si los relojitos de After Dark pueden contar acá.

Personajes solitarios: Aunque es algo muy común en varios escritores este tipo de personajes (a diferencia de sagas familiares tipo Steinbeck o García Márquez) los protagonistas de las novelas de Murakami suelen vivir solos siempre, no viven con sus padres o hermanos, si están casados, pierden a la esposa o se divorcian, los amigos se les suicidan etc. (incluso el personaje principal en Kafka... a pesar de sus 15 años, huye de su padre para vivir solo).

Huidas/viajes: Y hablando de huídas, muchos de los personajes quieren huir de la vida cotidiana o viajar. El escape de la realidad no se da solo por los sucesos insólitos que pueblan las historias sino también por la huida de la casa de los padres o de la ciudad. En Tokio Blues, Toru recorre la costa del mar de Japón solo, abandonando sus clases. En Sputnik…, el protagonista viaja a una isla griega y en Crónica… Toru Okada recibe una invitación para viajar a una isla de ese país de parte de Creta Kanoo (casualmente también con nombre de isla como su hermana Malta), Kafka Tamura huye de la ciudad y de la casa de sus padres. Todo en una isla naturalmente, Japón.

¿Y qué decir de lo que representa el poder político, las referencias musicales, literarias, etc.? La obra de Murakami es riquísima en interpretaciones, solo un libro como Crónica… ha producida toda una guía para entenderla escrita por Matthew Strecher. Mientras tanto, a seguir disfrutando y para Especial de Haruki Murakami (parte 3) espero comentar Sauce ciego mujer dormida, El fin del mundo y un país de las maravillas, De que hablo cuando hablo de correr y 1Q84, ahora sí, completas las tres partes.

jueves 3 de noviembre de 2011

Libro del mes: Lágrimas en la lluvia - Rosa Montero

A lo largo del año he leído algunos libros que me han dejado muy impresionado y, como en el 2010, la elección del mejor va a ser extremadamente dura. De algunos de los mejores libros que he disfrutado en los últimos doce meses he comentado algo, como en Extraña forma de vida, Bullet Park o Vida y Destino ; de otros, como La literatura nazi en América o La guerra del fin del mundo, no he dicho nada. Pero más o menos en cada mes hay alguno que me mueve el piso, lo que quizás coincida con unas reunas mensuales en las que nos encontramos con unos patas para comentar algún texto.

En octubre, el libro que más me impactó fue Lágrimas en la lluvia de Rosa Montero. En realidad, es prácticamente el único libro que leí en el mes, al menos según mi anobii. Qué raro, yo pensé que había leído más :(  (lo que demuestra una vez más que no es necesario  leer para tener un blog de libros, yeeeeeee).

Hace un tiempo, Rosa Montero nos contaba que su nuevo libro se llamaría “El secreto de ser mortal”. Y aunque el título finalmente fue otro, refleja en buena cuenta un tema que recorre todo el libro: la fugacidad de la vida, la permanente presencia de la muerte y cómo afrontar esta condición. Traté de leer esta novela sin ideas preconcebidas, pues hacía ya unos meses me había deleitado con la excelente ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Philip K. Dick, que también comentamos , y al que en gran medida homenajea la novela de la española. Sin embargo, a veces es mejor leer previamente el libro al que otra obra hace referencia. Sentí la pegada cuando leí Foe de Coetzee por no haber leído antes Robinson Crusoe y algo así sospecho que me pasará con París no se acaba nunca de Vila Matas por no haber empezado primero con París era una fiesta.

No obstante, la obra hace que no pienses mucho en estos dilemas pues desde la primera página empieza la acción y nos traslada rápidamente a un escenario futurista. El entramado medio policial o de film noir le da algo de gusto y los capítulos que empiezan con páginas tipo wikipedia son útiles para entender un poco el escenario del siglo XXII (qué placer leer wikipedia en papel) y demuestran que la tía se mueve como pez en el agua en todo lo relacionado con el mundo virtual.

Quizás para los fanáticos de la ciencia ficción la novela no tiene nada de original, abusa de clichés del género, etc. pero creo que la idea que transmite Lágrimas en la lluvia es muy similar a la que disfrutamos en Historia del rey transparente (con escenario medieval) e Instrucciones para salvar al mundo (con escenario actual). Es decir, la onda de la ciencia ficción es más que nada un decorado. Así el protagonista viaje en caballo, taxi o nave o tenga de mascota un basilisco, perro o una criatura extraterrestre; la idea es la misma: el mundo y la aventura de vivir son absurdos, pero no por eso pueden ser menos placenteros. Un poco en la onda de esos dibujos antiguos de Érase una vez el hombre: en todos los sucesos de la historia hay cosas que se repiten. 

Aunque se supone que esta novela será el inicio de una trilogía (al menos, según esta entrevista), Lágrimas en la lluvia repite elementos de novelas anteriores:

1. La pérdida de la pareja: En Historia…, Leola pierde a Jaques, su novio, por la guerra. En Instrucciones… el libro empieza cuando Matías pierde a su esposa Rita. En Lágrimas… Bruna Husky siente constantemente la pérdida de Merlín (casualmente en Historia… uno de los personajes había sido novia de otro Merlín). Esto hace que todos los protagonistas sean personajes solitarios, aunque cada uno a su manera encuentra un nuevo amor.

2. La aversión a los fundamentalismos: Sea la inquisición del siglo XII en Historia…, el fanatismo islámico en Instrucciones… o los Lavari en Lágrimas…, la autora nos muestra las funestas consecuencias de las posiciones extremas y discriminatorias en la historia humana. Esto también se condice con la permanente presencia del dolor y la violencia en nuestro recorrido por este planeta (las guerras absurdas entre caballeros en Historia..., el “asesino de la felicidad” en Instrucciones… o la muerte de replicantes en Lágrimas…). Ante esto, existen lugares imaginarios para refugiarse de estos males, Second Life en Instrucciones… y, tanto en Historia… como en Lágrimas… se menciona el mismo reino mítico: Avalon.

3. Los personajes femeninos: Las mujeres de Historia... o Instruciones... son jóvenes (Leola, Fatma) de las que conocemos su pasado y sus desventuras o son mayores (Nyneve, Cerebro) y destacan por su experiencia, sus conocimientos científicos y un aura enigmática. En Lágrimas..., la protagonista Bruna Husky es una mezcla de ambos tipos de mujeres: joven aún, pero con mucha experiencia, que sabe que le queda poco tiempo de vida pero que tiene las ansias y el ímpetu de una persona de pocos años.

4. El personaje masculino: Hay como un tipo de personaje masculino que se repite en su últimas tres novelas: el grandulón amable, estos gigantes aparentemente temibles, pero que tiene su lado muy sensible. Tenemos a León y a Guy en Historia…, a Matías en Instrucciones… al extraterrestre y Paul Lizard en Lágrimas…, todos ellos simpáticos roperos, sensibles con los animales (varios tienen mascotas) y que le inspiran ternura al personaje femenino, y a veces algo más.

En resumen, Lágrimas en la lluvia es una obra que a un fan de Rosa Montero le va a gustar pues, al igual que las otras novelas mencionadas, resume bien lo que dijo en la autora en una entrevista: “escribo para intentar otorgar al mal y al dolor un sentido que sé que no tienen”.

martes 25 de octubre de 2011

Nueva sección: tarea de cole

Hace tiempo hablábamos sobre esa especie de tópico común de la literatura en el Perú que es la adolescencia y la etapa escolar. Algo así también se entiende de lo que menciona Luis Hernán Castañeda en un artículo sobre la nueva edición de Los ríos profundos, publicada por Estruendomudo, cuando señala que los Bildungsroman (o como se escriba) han tenido un relativo éxito en el Perú (por cierto, en su artículo se equivoca con la fecha de publicación de El viejo saurio se retira, fue editada en 1969, no en 1960, sorry por ser tan fijón).

La cosa es que el colegio es muchas veces nuestro primer (y a veces único) encuentro con la literatura, porque después a la gente simplemente le llega, incluso y muchas “casas de estudio” ni llevan cursos al respecto, con el floro de “estudia para trabajar” “estudia tu carrera desde el primer día” y toda esa huevada que maletea injustamente a los estudios generales.

El tema es que, incluso en el colegio, a los chibolos también les llega y, naturalmente, en caso fastidien mucho con las lecturas forzadas, se bajan el resumen de internet. El problema es que páginas como rincón del vago o monografías.com son recontra conocidas y hasta el profe más monse ya las manya, las revisa por siaca para evitar estafas y si te descubre te clavan un cero sin anestesia. Como aquí tenemos experiencia con esas calificaciones, y además esta web es muchísimo más caleta que las célebres páginas mencionadas, vamos a ir colgando resúmenes o comentarios de algunos libros clásicos del cole, igual ya saben que nota sacarán, pero por lo menos la fuente será un poco más original. Empezaremos con los autores peruanos más clásicos para ir pasando a los más recientes (puede ser también alguno del Plan Lector) y quizás hasta por ahí algún “clásico de la literatura universal” (de paso que los leo por primera vez).

¡Hagan sus pedidos!



PD: ¿O sea que lo que hago es promover el trabajo fácil y la ociosidad? ¿Qué los critters dejen de leer para solo hacer copy/paste?¡Qué alguien por favor piense en los niños! Tranquilos, nada de eso. Ya verán.

viernes 21 de octubre de 2011

Viajar libros

En la aventura de definirse frente al mundo, el Perú ha difundido su historia, sus paisajes, su comida, sus danzas, su música. Y es que, además de todo lo anterior y quizás de los goles de Guerrero (en cámara lenta, con música criolla de fondo) nunca he tenido muy claro que cosas que nos identifican como peruanos o, dicho de otro modo, en que piensa la gente de otros países cuando escucha la palabra “Perú”.

Hay una cosa que sí es la cláaaaaasica de Perú: Machu Picchu, que cumple ahora “100 años para el mundo”. Hay otro centenario más, del que ya hablamos hace tiempo: los 100 años del natalicio de José María Arguedas. Pero eso no nos identifica tanto ¿verdad?

Y es que pareciera que nuestra literatura no una de las cosas que nos “hacen sentir peruanos”, con la excepción, discutible, de cuando un peruano ganó el Nobel y luego lo maleteamos hasta el cansancio por las elecciones. O quizás es simplemente que la celebración de un aniversario vende más que otra.

Pero ¿eso piensan también afuera? No estoy tan seguro. Pongo un ejemplo que saqué del blog de una chica española: “Lo cierto es que antes de venir aquí, el Perú para mí significaba básicamente tres cosas: Amazonas, Machu Picchu y Mario Vargas Llosa. No quiero presumir de ignorancia, pero no creo que para el resto de españoles que nunca han viajado a Sudamérica, el Perú signifique mucho más que esto”.

O sea que Machu Picchu y un escritor están por ahí. Interesante. Por lo menos una de las cosas que un extranjero relaciona con el Perú es la literatura (y hasta dos si, cuando se refiere a “Amazonas”, está hablando de la calle, pero lo más probable es que se refiera al río). Es decir, debió ir un escritor en vez de tanto monse que estuvo en la propaganda esa medio rara que se grabó en Perú, Nebraska por la vaina de la marca Perú. Y es que algunos de nuestros escritores son leídos en otras latitudes. Mira tú.

Sin embargo, al margen de lo que nos puedan decir desde afuera, aún pareciera que los libros no son una de las cosas que más nos identifican, para bien o para mal. Al menos esa impresión me da mientras hago hora en la librería del aeropuerto. Hay libros de Vargas Llosa y Bolaño (ambos en ingles), y de Bryce y Bayly (en español), pero no había de Arguedas, ni de ningún otro autor peruano. Esto me sorprendió un poco, tanto como la irracionalidad de los precios (110 soles por Dublinesca de Vila Matas, se malean).

Ya en el avión, como en la combi, trato de fijarme, que es lo que leen los pasajeros. Algunos turistas están absortos frente a libros de Henrik Mankell, Louis Lamour y de otros autores que no conozco. Seguro que el 90% de los ocupantes viajan al Cuzco para conocer Machu Picchu.

Y es que conocerlo es una experiencia excepcional, sobrecogedora, hermosa. Como leer un buen libro. No en vano esta ciudadela ha sido motivo de inspiración literaria: Pablo Neruda, Martín Adán, Juan Gonzalo Rose entre otros. Cuando uno está en ese lugar se olvida de todo y si Mick Jagger pasó a mi costado, pues ni cuenta me di, (aunque quizás si me hubiera gustado encontrarme con la selección en el Aeropuerto).

Por eso es que no entiendo como la gente puede llevar libros a un viaje. Uno no puede estar viviendo algo inolvidable en dos lugares a la vez. Nuestro país es hermoso y hay que darse un tiempo para conocerlo. El Perú es sus paisajes y también su literatura. Y claro, también es las diferencias entre los trenes, la explotación de los trabajadores en Aguas Calientes y el niño que vi orinando cerca del Intihuatana, pero mejor no hablar de eso.

Entonces ¿está bien preferir Machu Picchu que a José María Arguedas? Sobre eso también ya hubo un debate, por ver cuál de los dos motivos sería el elegido como nombre del año 2011. Y es que conocer lugares aparentemente vende más que los libros.

Pero ¿Por qué tiene que haber confrontación entre las famosas ruinas y el tío bigotón? ¿Por qué no juntar ambas cosas? Total, algunos de nuestros escritores son leídos en otras partes del mundo y por ahí a alguno le gustaría conocer muchos de los escenarios de sus libros y la realidad descrita en sus páginas. Además, los tours literarios ya tienen tiempo: La ruta del Quijote, Dublín en el Bloomsday y hasta Suecia con sus tours de Millenium. En nuestro país ya existen por lo menos algunos intentos de esto. PromPeru difunde tres rutas literarias: tenemos “La Lima de Vargas Llosa”, “El Norte de César Vallejo” y “El Sur de José María Arguedas” (click en los títulos para descargar los libros). Incluso hay una de MVLL en Arequipa y en París. Vallejo también tiene la suya en la Ciudad Luz.

Luego de viajar en avión, en ómnibus, en tren y subir caminando es suficiente para mí por el Centenario de nuestro destino más conocido. Qué flojera regresar a la ciudad. Podríamos recordar al otro homenajeado ¿por qué no? Creo que ya sé por dónde empezar (continuará…)

Más fotos:

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