sábado, 30 de septiembre de 2017

Sendero - Gustavo Gorriti

sábado, 30 de septiembre de 2017

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Este año, quizás por cuestiones de trabajo, he leído más libros de "no-ficción" que en otras oportunidades. Antes ya había invertido mi tiempo en libros sobre el conflicto armado interno: desde increíbles reportajes como Muerte en el Pentagonito de Ricardo Uceda hasta penosos textos como La cuarta espada de Santiago Roncagliolo, pasando por obras intermedias como En el reino del espanto de Alvaro Vargas Llosa u Ojo por ojo de Umberto Jara.

Pero en estos últimos tiempos, quizás por el contexto político, han surgido nuevas publicaciones como La hora final de Carlos Paredes o Hablan los enemigos de Antonio Zapata y se han reeditado o difundido más otros como Memorias de un soldado desconocido de Lurgio Gavilán o Los rendidos de José Carlos Agüero e incluso cómics como Rupay y Barbarie. Aunque de todos, el que me ha impactado más es, sin duda, Sendero de Gustavo Gorriti.



Si hay una "saga" que debió continuarse pero quedó estancada es esta. El plan original de Gorriti era hacer un primer tomo sobre la prehistoria de Sendero, antes que inicien la lucha armada, un segundo tomo sobre los primeros años, que es el que finalmente salió a la luz, y un tercero del avance sobre Lima (el libro apareció en 1990).

A pesar que el libro solo relata lo ocurrido entre 1980-1982 es interesantísimo y muy bien escrito que explica detalladamente porque no se actuó con rapidez frente a la amenaza terrorista. En los inicios de la década, se pensaba más en las elecciones presidenciales de 1980 y los medios cubrían con expectativa los primeros comicios en doce años. El optimismo de la vuelta a la democracia e incluso el éxito militar frente a los ecuatorianos en el "Falso Paquisha" (1981) parecía demostrar que no había porque temer a un grupo de fanáticos desconocidos, que incluso nadie creía que eran peruanos por lo absurdo de sus acciones. Beláunde no podía concebir que compatriotas destruyeran torres de alta tensión e infraestructura que costaba mucho mantener y un congresista inclsuso aseguró que Sendero era un grupo de guerrilleros foráneas que venían "de un portaaviones anclado en el Caribe" (p. 250).

Debe tomarse en cuenta que, durante el primer año, sólo hubo un muerto en Ayacucho y la mayoría de atentados -quema de actas perros colgados, apagones, pintas, robos- no solo no eran fatales, sino que no parecían indicar la sanguinaria violencia que vendría después. Un dato interesante, y que rompe un mito arraigado, es que entre mayo de 1980 y mayo de 1981 hubieron casi tantos atentados en Ayacucho (83) como en Lima (81) (p. 170). Uno de esos atentados fue el incendio a la Municipalidad de San Martín de Porres. Pero como sucedió "en el cono" sumado a los factores ya mencionados no causó mucha preocupación. Para recordar que no todo es Tarata.

Pero todo cambió el 17 de octubre de 1981, con el atentado en El Tambo, donde entre otros muertos los senderistas le metieron 6 balazos a un bebé de un año. Ahí es cuando se declara estado de emergencia en varias provincias ayacuchanas y, otro dato olvidado, el resto del año no hubo un solo atentado más, gracias a la correcta intervención de la policía lo que se logró casi sin abusos contra la población civil (muchos años después sería nuevamente la policía la que demostraría, a diferencia de las fuerzas armadas, que se podía combatir al terrorismo y derrotarlo sin torturas ni matanzas).

Todo acabaría al año siguiente, cuando Belaúnde cometería el error fatal de no renovar el estado de emergencia y, ya con el campo libre, Sendero regresaría y más fuerte todavía e incluso liberaría a una gran cantidad de presos capturados anteriormente. La falta de apoyo y la desmoralización de los efectivos iniciaría una escalada de violencia por ambos lados, con los sinchis, golpeando y aplicando "submarinos" a cualquier sospechoso detenido. Es increíble como se justificaban diciendo que eso "no era tortura" y que ellos "no hacían nada malo" porque no había ningún muerto. Al año siguiente, cuando llegó el Ejército los habría.

El libro tiene mucho de crónica periodística y uno se siente por momentos en lugar de los hechos:

"Tomamos un taxi en la plaza de armas, un viejo Ford que nos condujo cerro arriba a una de las barriadas que rodean Ayacucho. Después de un ascenso penoso para el motor venerable, subiendo a través de calles solitarias y sin iluminación, donde las luces de los faros del auto parecían perforar un túnel precario y cambiante en la oscuridad masiva, llegamos a un pequeño altiplano, donde el vehículo se detuvo (...) El silencio, ahora que el ruido, como de alegría embragada, del motor en bajada se alejaba, era más profundo y claro. Apenas se sentían los sonidos inciertos e inseguros de nuestros pasos sobre las piedras pequeñas, el eventual cascajo. A nuestra izquierda, muy abajo, las luces del centro de Ayacucho aparecían distantes y deseables" (p. 261-262).

Pero en medio del dolor, hay muchos momentos en que se nos transmite la insanía, lo absurdo y hasta lo risible de lo que pasaba: un atentado en que Sendero no tuvo mejor idea que ultimar cientos de aves de corral, dejando todo un camino cubierto de plumas; el increíble pronunciamiento desde París de Julio Cortázar a favor de un senderista (p. 285) y un parte oficial que no tiene pierde:

"(...) policías Sinchis en estado de embriaguez jugaron al desafío de la ruleta a la rusa (sic) muriendo uno de ellos (...) un policía de la Guardia Civil embriagado (...) ha sido abaleado por miembros de la Policía de Investigaciones también embriagados (...) se proceda a la inmediata clausura de todas las discotecas de la Ciudad para evitar el plan operación-sexo-terrorista, ya que a dichos lugares cuentan muchos miembros (?) policiales (sic)".

Definitivamente en esa época no se entendía al terrorismo. Y ahora, si no leemos libros como este, quizás tampoco.

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jueves, 31 de agosto de 2017

Feria del Libro 2017: Una FIL que trae cola

jueves, 31 de agosto de 2017

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¿Qué tanto importa la cultura en el Perú? Pareciera que poco cuando estamos en plena huelga de maestros, que hace meses ha dejado sin clase a miles de alumnos, o cuando el Ministro de Cultura Salvador del Solar cuestiona una muestra artística por ser supuestamente "parcializada" o cuando la presidente del Congreso retuitea un insulto a un escritor como Raúl Tola, que por más malo que sea no merece ese trato. Un panorama así, aparentemente, es tan desolador como el invierno o el cielo limeño en estos días.

Además de esos sucesos, este mes también concluyó la Feria Internacional del Libro de Lima, a la que casi por primera vez desde que la conozco, no tenía la más mínimas ganas de ir. Al final, asistí el último día más para acompañar a alguien. Hubieron algunas novedades, como la presencia de la librería Lancom, y después de todo puede decirse que fue una FIL histórica porque batió el récord de visitantes: las colas fueron las más largas que recuerde (y eso que este año se implementó la compra de entradas por internet) sino miren la foto:



Curiosamente en la cola casi nadie estaba leyendo (a veces en los bancos o en la combi veo más lectores) como si la lectura no fuera el objetivo final de la compra. O como si hacer cola fuera un fin en sí mismo: en esta FIL había colas para entrar, colas para comprar, colas para pagar y hasta colas para recitar, como en el caso del concurso de "Los heraldos negros" organizado por un Banco.


Creo que lo mejor de la FIL fue ese concurso (y la carrera por los libros de SBS). Una forma distinta de promocionar la declamación y que tuvo bastante éxito. Y, lo mejor, una opción para que el público pueda interactuar sin estar sentado frente a un ponente o abriendo la billetera. Un poco de calma, entre tanta bulla.    

Porque faltan más espacios para conversar sobre lo importante: la lectura, el aprendizaje, el goce estético. Quizás es ingenuo creer eso en una feria del sector privado que tiene como principal interés aumentar sus ganancias, por más que la Cámara Peruana del Libro sea supuestamente una asociación sin fines de lucro. Pero, en el fondo, ante la ausencia de espacios públicos o iniciativas estatales, seguimos creyendo que esa es "nuestra" feria y, en la práctica es probablemente el único contacto que tenga mucha gente con el libro, hasta el próximo año. Pero no debería ser ingenuo pensar que todos tenemos el mismo derecho de acceder a la cultura.

Aunque uno puede dudarlo cuando recuerda que, en la Feria, Mijail Garrido Lecca, un tipo que tiene un espacio sobre libros en un noticiero televisivo, recomendó solo un libro: "Harry Potter, sin ninguna duda, Harry Potter y sobre todo el número dos"(?). Hay hermanos, muchísimo que hacer. Y no solo colas.






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miércoles, 26 de julio de 2017

El olvido que seremos - Héctor Abad Faciolince

miércoles, 26 de julio de 2017

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Una mala decisión puede acabar con la vida de una persona, una mala decisión puede malograr nuestra percepción de un libro. Y tomé esa mala decisión al curiosear los comentarios de El olvido que seremos antes de leerlo: todos elogios y puntuaciones de cinco estrellas. Y, naturalmente, las expectativas se incrementaron innecesariamente. Esperaba una prosa arrolladora, un gran dominio técnico o una trama trepidante o, en todo caso, algo más que una historia feeling. O quizás es que no soy tan aficionado a historias autobiográficas sobre el padre del autor (que al final siempre se muere), en la onda de La distancia que nos separa de Renato Cisneros o La invención de la soledad de Paul Auster.



Pero después, cometí un segundo error: dejarme llevar mucho por las ideas, las posturas, las críticas contra todo y todos que pululan en la obra. Si no son acusaciones contra la derecha, son contra la izquierda y principalmente contra la Iglesia Católica. No en vano, Vargas Llosa dice en la contraportada que este libro es "uno de los más elocuentes alegatos que se han escrito". Y a mí personalmente no me gustan mucho los alegatos, al menos cuando leo una novela prefiero que tenga más literatura que ideas, por bienintencionadas que estas sean.

La primera parte del libro puede resumirse en el testimonio de un niño que cree que su padre es casi Supermán. Un oasis de felicidad y si hay algo aburrido en un libro es describir la felicidad, y es muy difícil también, aunque podríamos decir que el autor sale bien librado del trance, con sus capítulos breves y sencillos, que titula cuando quiere, de una niñez paradisíaca. Luego vendría la acción, y de qué manera, donde la muerte y el dolor se hacen presentes, narrados de forma serena pero emotiva y esas son la mejores páginas del libro.

Pero como dije, estamos ante un alegato. Y, como todo alegato, puede caer en contradicciones. Es un poco contradictorio que el narrador critique a la izquierda por considerar a la gente feliz como reaccionarios, por ser felices en un mundo lleno de dolor (p. 153) y que, por otro lado, el mismo narrador cuestiona la aparente alegría del obispo en la misa del velorio de uno de los personajes (p. 182), como si solo ciertos dolores nos permitan el lujo de la alegría. Es también contradictorio, o al menos curioso, que el narrador desconfíe de la bondad intrínseca del ser humano, apartándose de un Robespierre e insista en las mezquindades de la naturaleza humana (p. 188) y no reconozca que el catolicismo coincide en los mismo desde hace siglos, apartándose de la idea rousseauniana de que el hombre "es bueno por naturaleza" y, por el contrario, asumiendo que todos nacemos con el mal dentro, llamándo a esto, sino me equivoco, "pecado original".

Pero, vamos ¿no estamos todos llenos de contradicciones? De hecho, el propio libro las admite ¿Es contradictorio ser ateo y tener una cita bíblica preferida (p.219)? Quizás sea un signo, de inteligencia, de tolerancia, ir más allá de nuestras convicciones. El padre modelo de la obra es lo suficientemente tolerante para poner a su hijo en un colegio, porque es consciente que es el mejor lugar de los que hay (p. 90) y suficientemente inteligente para admitir que estaba equivocado acerca de la real situación de la URSS (p. 85). 

Y el mundo también es contradictorio. Así como hay curas depravados (p. 88) hay otros que dan su vida en la lucha contra las injusticias (p. 228). Así como los romanos martirizaron a los cristianos, luego estos martirizaron a los nativos americanos. ¿Cuál es entonces el camino a seguir? ¿Cómo vencer estas paradojas cuando todos somos incoherentes y nada consecuentes? Para el autor, tal vez la respuesta sigue siendo su padre.

Probablemente estas contradicciones son una forma de llegar a un equilibrio, como sucede con el padre y la madre del narrador, ambos bastante contradictorios, como se advierte del capítulo 20, pero felices. Quizás estas contradicciones sirvan para no caer en fundamentalismos, pues todos son perniciosos (p. 100).

En resumen, estamos ante un libro hermoso y sencillo, pero como tantos otros libros buenos, así como el señor Héctor Abad padre era un buen ser humano, como tantos otros. Igual, tanto los buenos libros, como las buenas personas, todos seremos víctimas del olvido que somos y seremos.

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martes, 28 de febrero de 2017

It- Stephen King

martes, 28 de febrero de 2017

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Ahora que se viene la nueva película de It, será motivo para desempolvar este antigua y aterradora reseña. Tenía muchas expectativas respecto de este libro, que me tomó solo dos meses de mi vida y no toda, como a algunos de sus personajes. Las expectativas fueron cubiertas, en parte.




En primer lugar, nada de obra maestra ni cinco estrellas. Es un buen libro y ya. Excesivas las más de 1500 páginas. 

Una versión hardcore de Los Goonies (salieron ambas el mismo año), en el que un grupo de 7 amigos (Bill, Ben, Richie, Stan, Mike, Eddie y la adorable Beverly) se enfrentan, no a unos ladrones, sino a unos odiosos abusones y a un horripilante payaso. La obra tiene una estructura bien definida, con diálogos partidos entre el final y el comienzo de cada capítulo, jugando con los planos temporales (1958 y 1985). Pero si estos cambios de tiempos te parecen buenos, ¿qué serían los de Vargas Llosa, por ejemplo?




También hay "procesos" que se repiten en cada uno de los 7 personajes: (llamada telefónica, viaje a Derry, encuentro con "It" en 1958, encuentro con "It" en 1985). A pesar que es repetitivo, no aburre, y se pueden leer varias páginas sin cansarse.

Otra de las técnicas que se usan son los collage: leemos fragmentos de diario y de recortes periodísticos. Curiosamente, la obra empieza narrada en primera persona:

"El terror, que no terminaría por otros veintiocho años -si es que terminó alguna vez-, comenzó, hasta donde sé o puedo contar, con un barco de papel"

Pero luego, abandona estos comentarios y todo lo demás sigue en tercera persona, pero con la sensación de perspectiva múltiple, por la división de capítulos por cada uno de los personajes. Lo malo es que muchos de ellos solo aparecen un momento o aportan poco a la historia. 

El autor mantiene el suspenso de la historia, a pesar de su considerable extensión, y sabe hilar fino para que no decaiga. Aumenta también (SPOILER) con la llegada a Derry de algunos personajes secundarios. También funcionan las historias complementarias (lo que pasó en Derry en décadas anteriores a la de los protagonistas). 

Quizás la escena más impactante debe ser esa en que (SPOILER) todos los chicos se la comen a Beverly, nunca había leído algo así en una novela. Fuera de ello, Beverly Marsh es probablemente el personaje literario del que me enamoraría (de adulto se entiende, no soy pedobear). La parte más estremecedora se encuentra en la página 666 ¿casualidad?

Como dato anecdótico, mencionan al Perú en las páginas 107 y 688. Y en la página 717 hacen una referencia a los dibujos de las chicas de "Luis de Vargas" ¿se referirá a Alberto Vargas?

Sin duda estamos ante algo más que una historia de terror, es también una historia de amor y de como se vivía en los suburbios de USA en los 50. Pero si esta es la mejor obra de su autor, solo leeré quizás una o dos más suyas. 
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martes, 31 de enero de 2017

Top 10 de un año raro (2016)

martes, 31 de enero de 2017

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Para mí el año pasado aún no ha terminado. Hay demasiado trabajo, muchas cosas por hacer, sigo básicamente en lo mismo y ni siquiera hubo feriados los últimos días, así que duró igual que cualquier fin de semana. También podría decir que no creo en la Navidad, que es patético celebrar el año nuevo, que para mí es como un día normal o alguna otra boutade para parecer moderno. Todas las anteriores pueden ser mis excusas para recién hacer un recuento, muy tardío, del 2016.

Luego de disculparme por haber cometido el pecado de no ceder ante la necesidad  (¿o necedad?) de la inmediatez de la información, recordemos 365 días más de intrascendencia y de libros:


http://periconoticias.com.ar/wp-content/uploads/2016/10/bob-dylan-nobel.jpg

1. El fin de Quilca (como lo conocemos): El 14 de enero desalojaban a los libreros de la Galería Quilca. Aunque varios de ellos tienen locales en otros lados, como Rocinante y Selecta, y varios de los stands luego encontraron donde reubicarse, las cosas no serían las mismas.

2. La muerte, esa gran protagonista: Este año fue la muerrrrrtetetete (leer con voz del chato Barraza). Oswaldo Reynoso falleció el 24 de mayo. Miguel Gutiérrez falleció el 13 de julio. Comentamos algunas de sus obras como El mundo sin Xochitl y Confesiones de Tamara Fiol. Tambien Umberto Eco y dos clásicos de la literatura gringa como Harper Lee (Matar a un ruiseñor) y Salinger (El guardián sobre el centeno).

3. #VargasLlosa: otro que parece que murió es nuestro máximo escritor vivo. Cinco esquinas es malísima, no tiene nada de esquina, es de quinta. Una decepción peor aun que Suicide Squad. A este paso lo mejor que hace es opinar de política. Y para cerrar el año, el mannequin challengeCincomentarios.

4. Elecciones presidenciales: Los sufragios suelen ser una desgracia peor que el juego de Saw, para elegir el mal menor. Más allá de los memes de Acuña atribuyendose la autoría de obras clásicas, estos comicios han sido los primeros que recuerde en los que se haya citado un libro durante el debate, el cual fue bastante comentado y parece que hasta leido en este año: Historia de la corrupción en el Perú. Aunque quizás lo único bueno es que haya sido ¿derrotado? nuevamente el fujimorismo. 

5. FIL con Nobel: Un suceso cuasi histórico de este año fue la visita de un Premio Nobel, creo que por primera vez, a la Feria Internacional del Libro de Lima: Le Clézio. El galardonado N.º 6 en llegar al Perú, luego de Hemingway, Gabo, Neruda, Saramago y Mo Yan. Dos años seguidos de estas noticias. Me pregunto que escritor famoso vendrá en 2017.

6. La concha del año: Además de las noticias "memorables" no podía faltar el hecho intrascendente o risible que sale en redes sociales y que es blanco de bullyng. En el 2013 fue una desafortunada frase de una alumno de la UPC, en 2014 Mónica Cabrejos representando a la literatura peruana en la FIL Guadalajara con dinero de todos los peruanos, en 2015 un anuncio de la Municipalidad que hizo que Ribeyro se revuelque en su tumba. En 2016 fue una ex-integrante de "Combate" quejándose de que nadie fue a la presentación de su libro. Le dieron duro, pero solo dejaré esta respuesta.

Risultato immagine per yidda eslava libro
7. Farandulero Faveron: Y hablando de farándula, no podia faltar la noticia "romantica" aunque en este caso, es bastante creepy. En otros años fue MVLL con la mamá de Enrique Iglesias o Thays con Mónica Cabrejos. En 2016 fue el autor de El anticuario con, básicamente, cualquier chica que no le respondiera por facebook.

8. Un polémico premio Nobel: Otro tema que tomó innumerables caracteres y megas dignos de mejor causa fue el Premio Nobel otorgado a Bob Dylan. La noticia literaria del año y que hizo que el mundo volviera a hablar de la Academia Sueca, que era exactamente lo que ellos esperaban. Y todos caímos redonditos en la trampa.

9. Hay Festival: Por segundo año consecutivo, Arequipa fue la capital de la literatura peruana, en un festival con muchas actividades e invitados. Un esfuerzo que motiva y que colabora a la descentralización de los libros.

10. Venden Crisol: Y como para cerrar el círculo, después del fin de Quilca, ponen a la venta la librería más grande del país. Como dicen por ahí, que haya pasado del APRA a Patria Roja es toda una experiencia.

Los libros que leí y que más me gustaron en 2016 los pueden ver en goodreads. Algunos son bastante conocidos como Lolita o Trópico de Cáncer, otros menos como 13'99 euros. Y, ahora que lo pienso, quizás la demora en escribir estas tonterías se deba, entre otras cosas, a que no tengo computadora y que estoy a más de diez mil kilómetros de casa, en el Viejo Mundo.
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sábado, 31 de diciembre de 2016

El siglo de las luces - Alejo Carpentier

sábado, 31 de diciembre de 2016

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Calificar solo de "novela histórica" a este libro es casi una falta de respeto.

Leí la primera edición española (1965) en un ejemplar de un familiar mío. El volumen ya estaba algo maltratado y con el clásico olor de humedad y libro antiguo. Eso sumado al denso inicio y la compleja prosa del cubano me dieron algo de dolor de cabeza y por un momento parecía que me iban a afectar, pero esta obra es tan extraordinaria que me atrapó a pesar de las adversas condiciones materiales.

Lo exuberante del Caribe y el trópico, es también un despliegue de riqueza verbal y de sensaciones, donde los colores, olores y sonidos explotan por doquier. La esclavitud, el paraíso perdido, la guerra, el sexo, el mar, todo se encuentra en esta novela que va de La Habana a París, de Haití a Madrid, pasando por Guyana y Surinam. 

Pero sobre todo nos cuenta el fracaso de toda revolución, sus inevitables contradicciones y la imperfección de los ideales del ser humano, que solo pueden terminar en desilusión, la cual puede ser incluso más triste que la desilusión amorosa.

Excelentes todos los personajes: el ambicioso Victor Hughes, el práctico Carlos, la romántica Sofía y el confundido Esteban, tan inteligente y a la vez tan dubitativo como su tocayo dublinés de los libros joyceanos. En resumen, el libro tiene el impacto de una de las imágenes que usa: una explosión en una catedral, con toda su fuerza, sus múltiples ribetes churriguerescos, su carácter iconoclasta que no puedo dejar de relacionar con la decepción quizás de otra revolución, la misma de la nacionalidad del autor: la cubana.

Muy recomendable.

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miércoles, 30 de noviembre de 2016

El elefante desaparece - Haruki Murakami

miércoles, 30 de noviembre de 2016

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Así como hay tradiciones navideñas, hay tradiciones lectoras. Una de ellas es todos los años, al menos desde 2009, leer un Murakami. Es un escritor muy popular e inevitablemente publicará (o le traducirán) algo cada año, así que no es muy complicado.

Hace un tiempo hice un pequeño resumen de varios de sus libros (parte 1 y parte 2), pero desde ahí he leído varios otros, comentando algunos y otros no. Este año le tocó a El elefante desaparece.

Como en sus otros dos libros de cuentos que le leí, se incluye un relato que es una versión embrionaria de una de sus novelas: en Hombres sin mujeres está "Yesterday" y en Sauce ciego, mujer dormida está "La luciérnaga", ambas Tokio Blues reducidas. Esta vez el libro empieza con "El pájaro que da cuerda y las mujeres del martes", historia minimizada de ya se imaginan que novela.

Hay algunos cuentos "de lo insólito": "Nuevo ataque a la panadería", "Quemar graneros" o "Lederhosen". Un poco a lo Cortázar, pero sin el lenguaje del argentino, aunque con otros elementos suyos, que también son clásicos en Murakami como los gatos y el jazz. 

También hay cuentos que podríamos llamar más realistas como "Un barco lento a China", "El último césped" o "Asuntos de familia" donde el protagonista conoce a sus suegros y cuñados, vive con su hermana y es bastante sociable y desordenado, Un personaje poco común en las obras del japonés, plagada de tímidos y solitarios.

Hay relatos epistolares como "El comunicado del canguro" o "Una ventana". E incluso creepys: "El enanito bailarín" o "La gente de la TV" donde la caja boba cumple una función medio fumada similar a la que desempeña en su novela After Dark.

En "Nuevo ataque a la panadería" hace mención a los Baños del Inca. No es la primera vez que Haruki se refiere a los antiguos peruanos. Creo que en El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas también lo hace.



El cuento que más me gustó es "Sobre el encuentro con una chica cien por cien perfecta en una soleada mañana del mes de abril". Texto hermoso que es una historia dentro de otra.

Quizás este puede ser un buen libro para conocer a Murakami. Es sencillo, variado, tiene de todo un poco. Tal vez no debemos complicarnos tanto con las lecturas. Después de todo, como dice en "Una ventana", "Al fin y al cabo la escritura no es más que una improvisación".

Lista de cuentos:

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jueves, 13 de octubre de 2016

Like a Rolling Stone

jueves, 13 de octubre de 2016

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Bob Dylan ganó el Premio Nobel de Literatura 2016 y se despejó la interrogante. Aunque ahora surgen muchas, muchas otras: ¿qué venderán ahora las librerías? ¿es un premio "merecido"? ¿puede un músico recibir este premio? Y sobre todo ¿Qué es literatura? Mientras tanto en las vitrinas...



Obvio que no contestaremos todo esto aquí (tampoco teníamos las respuestas), pero es interesante como esto está desatando right now las clásicas polémicas en la web. Ahora entienden porque se retrasó al entrega del premio una semana ¿no? Todos los debates en foros y las redes, ya la tuvieron en las últimas semanas unos viejitos encerrados en una habitación de la Academia Sueca. Después de todo, parece que era cierto eso de que tienen un fondo especial para hacer apuestas y despistar un poco a los curiosos.

La sorpresa es un poco exagerada. Hace años que Bob Dylan estaba entre los principales voceados, por lo menos desde 2009 que to recuerde. Había ganado el el Pulitzer y el Príncipe de Asturias. Y su nombre artístico no es en vano. Recuerden la película con Michelle Pfeiffer  (Dangerous minds) en la que la profesora compara al músico con el poeta Dylan Thomas. De hecho, el premio ya lo había postulado Nicanor Parra, y hasta se pronosticó antes:



Siempre hay alguien que dirá "debió ganar X". No hay alguien que "deba ganar": esto no es un partido de la selección. Los premios no se merecen. En realidad, ni siquiera tan importantes. Roth y McCarthy son buenos escritores, he leído pocos libros de ambos, pero los realmente grandes no necesitan el Nobel, el Nobel quizás los hubiera necesitado a ellos. Ya saben la lista pero la repetiré: Joyce, Proust, Borges, Kafka. Así que tranquilo chino.


Este tipo de noticias son útiles para tratar de ver las cosas desde otra perspectiva, tanto de los lectores voraces, los eventuales y los que se alucinan cool por no perder el tiempo leyendo libros. No importa que nunca hayas escuchado a Bob, no importa no saber de música. De hecho, tampoco nunca importó mucho saber de Literatura. Lo único malo es que las discusiones tengan un fondo de dicotomía tan falsa como cultura popular" vs. "alta cultura". 

Al menos, es seguro que va a revitalizar el interés por el galardón, la próxima espera va a ser mucho más entretenida. Las cosas ya no serán como antes. Bob Dylan ha avasallado el premio, like a Rolling Stone...

Algunos tuits:















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viernes, 30 de septiembre de 2016

¿Quién ganará el Nobel de Literatura 2016?

viernes, 30 de septiembre de 2016

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Este año se retrasará una semana la entrega del Premio Nobel de Literatura 2016. Descontando eso, no hay mucha diferencias, los favoritos siguen siendo los mismos de los últimos tiempos.

Para William Hill el podio de favoritos es el mismo de los últimos años Murakami, Adonis y Phillip Roth



Para Ladbrokes, igual:



Oddschecker bueno, no da mucha información novedosa





Nicerodds te da un buen resumen de las principales casas de apuesta y ahí vemos que Ngũgĩ wa Thiong'o tiene chances.


Sportsbet también se la juega por el keniano y por el portugués António Lobo Antunes


y luego se voltea la cosa: para BoyleSports Murakami y el africano están empatados.

Aunque quien sabe, quizás gane un completo desconocido...

Otras ediciones del premio:


2009: la previa / ganadora: Herta Muller
2010: sin previa/ ganador: Mario Vargas Llosa
2011: la previa / ganador: Tomas Tranströmer
2012: la previa / ganador: Mo Yan
2013: la previa /  ganadora: Alice Munro
2014: la previa /  ganador: Patrick Modiano
2015: la previa /  ganadora: Svetlana Aleksiévich
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miércoles, 31 de agosto de 2016

13'99 euros - Frédéric Beigbeder

miércoles, 31 de agosto de 2016

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De entre los muchos mitos que rodean la literatura, y principalmente, el hábito de leer, existe uno que, si no es un mito, por lo menos es una verdad a medias: que en el Perú es muy caro leer.

Es cierto que los precios de muchas librerías son absurdos, pero si como suele decirse, en el Perú se lee muy poco (¿otro mito?) de acuerdo a una ley económica, ante una escasa demanda de lectores y una amplia oferta de libros, el precio debería disminuir (creo que he dicho una rocaza, pero no importa, suena convincente).

Lo que sí es difícil de negar es que los libros no escapan a las relaciones de mercado y existe toda una maquinaria de consumo de nuestros adorados bienes. Una opción ante eventuales complicaciones es tomar en cuenta estos 10 consejos para comprar libros. La otra es simplemente tratar de escapar de las garras del consumismo. ¿Misión imposible? En buena cuenta de eso trata esta novela: 



Un Fight club en versión más chic (y no solo porque sea francés). Estamos ante el libro contestatario de la publicidad: con ironías, crítica y desesperación ante un planeta consumista y decadente, pero con más estilo que el de Chuck Palaniuk, aunque ambos tienen ese aire tan late nineties en las que alguien todavía tiene VHS y el spam es una novedad.

Y sí, es una novela con harta coca, sexo y alcohol, pero no de la forma desordenada de, por ejemplo, Azul, casi transparente o tan soft como en La serpiente de oro. Todos estos seudo excesos son en realidad un decorado completamente fungible: como lo dice el propio autor su obsesión podrían ser las estampillas y no todo el típico equipaje del yuppie ochentero.

A pesar de toda esa sensación anacrónica, la novela tiene su interés, pasan varias cosas, hay sorpresas (algunas un poco forzadas). El humor, las frases y el sarcasmo me emocionaron y casi le pongo la máxima calificación. O quizás esto se debe a que en una época trabajé en algo parecido a una agencia (o que gastaba muchísimo en "creativos" y anuncios). Chongo en clave "cosas que pasan en la oficina". La estructura de sus seis capítulos narrados de forma diferente es más un adorno que otra cosa.


No le puse cinco estrellas porque el final resultó apresurado y no muy convincente. Definitivamente quiero seguir leyendo algo de este tío, creo que seguiré con El amor dura tres años. También hojeé Último inventario antes de liquidación (textos de dos hojas donde comenta los 50 mejores libros del siglo pasado) y Windows on the World (relacionado al atentado de las Torres Gemelas) y todos ponen.


Así, que hay mucho para seguir leyendo, sin caer en la trampa de comprarlo, por supuesto. Para eso está la biblioteca...




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domingo, 31 de julio de 2016

21 ° Feria Internacional del Libro de Lima 2016

domingo, 31 de julio de 2016

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Cuando concluya el flamante gobierno de PPK (confieso, no tengo idea como se escribe bien su apellido), si mis cálculos son correctos, la entrada a la FIL estará más o menos unas 10 lucas. 

Son en ese tipo de cosas en las que pienso para darme ánimo para ir a la 21 ° Feria Internacional del Libro de Lima, que en este año 2016 trae por primera vez a un Premio Nobel, en este caso el del año 2008, Jean Marie Le Clézio, gran admirador de José María Arguedas. Creo que es la primera vez que en dos años seguidos de Premios Nobel (si contamos a Mo Yan que vino de turista el año pasado), creo que nunca había pasado eso antes. Así que al menos en eso existe una mejora respecto a versiones anteriores.

En esta FIL también encontré algunas buenas ofertas. Un libro como El quinto hijo de la también premio Nobel Doris Lessig a tan solo S/. 10 (precio original S/. 32). Remate de los libros del la saga del conejo de John Updike (Corre Conejo, Conejo es rico, Conejo en el recuerdo). Y las últimas novelas de Enrique Vila-Matas: Dublinesca (originalmente a S/. 69), Aire de Dylan y Kassel no invita a la lógica (originalmente a S/.110) todas a S/. 24.90. Debe ser de las rebajas más grandes que recuerde en la FIL.



Muy simpática también la expo en honor a Gabriel García Márquez viajero, organizado por el país invitado: Colombia. Y trajo también a varios de sus buques insignias: Juan Gabriel Vázques, Laura Restrepo, Piedad Bonnet.





Algo que veo que va en aumento son los libros de youtubers o estrellas de Internet: el año pasado fue Mox, ahora Dross.
Todo evoluciona. Ojalá que la FIL también evolucione y permita sacar sus entradas por Internet, para no tener que hacer esa colaza, o crear un abono o simplemente no cobrar ¿no?
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jueves, 30 de junio de 2016

Trópico de Cáncer - Henry Miller

jueves, 30 de junio de 2016

0 floritos
Advertencia: lo que tiene frente a usted no es un libro. Es un viaje medio hipnótico, a una ciudad en particular y a varios estados de conciencia. Eso sí, con este libro se sentirá realmente en París, lo que no pasa con otros libros sobre la "Ciudad Luz" como París era una fiesta, París no se acaba nunca o La tentación del fracaso.




Es un libro que podría empezarse a leer por cualquier parte, como El spleen de París, Prosas Apátridas o Rayuela, libros todos también muy "parisinos". Porque Trópico de Cáncer no tiene estructura; sí, hay algunos personajes que se repiten y una serie de hechos más o menos sucesivos. Ni siquiera la razón del título me queda muy clara. Pero, en realidad, el objetivo del libro no es contarte una historia y eso Miller te lo advierte desde la primera página:
"Todo lo que era literatura se ha desprendido de mí. Ya no hay más libros que escribir, gracias a Dios" (p. 7)
De ahí, este libro no es más literatura sino, experiencia, testimonio de alguien que dice: 
"No tengo dinero, ni recursos, ni esperanzas. Soy el hombre más feliz del mundo." (p. 7)
Las primeras páginas son un poco confusas, pero cuando te acostumbras al ritmo es difícil no enviciarse y disfrutar de este "caos de bolsillo", un caos encerrado en tapa dura y que huele a antiguo. Que a Robert de Niro en Cabo de miedo le gustaba por esta frase: 
"me paro ante la taza con una erección tremenda: parece ligera y pesada al mismo tiempo: como un trozo de plomo con alas" (p. 24)
Caos que puede resumirse en este extracto del libro:
“Una mujer está sentada en un estrado sobre un inmenso escritorio tallado; tiene una serpiente en torno al cuello. Toda la habitación está llena de libros y extraños peces que nadan dentro de globos de colores; hay mapas y cartas de navegar en la pared, planos de París antes de la peste, mapas del mundo antiguo, de Cronos y Cartago, de Cartago antes y después de que lo sembraran de sal. En el rincón de la habitación veo una cama en la que yace un cadáver; la mujer se levanta tediosamente, retira el cadáver de la cama y distraídamente lo tira por la ventana. Vuelve al enorme escritorio tallado, coge un pez de colores de la pecera y se lo traga. La habitación empieza a girar lentamente y los continentes se van deslizando uno a uno hasta el mar; sólo queda la mujer, pero su cuerpo es una masa geográfica. Me asomo a la ventana y de la Torre Eiffel está brotando champán; está hecha enteramente de números y cubierta de encaje negro. Las alcantarillas gorgotean furiosamente. No hay otra cosa que techos por todos lados, dispuestos con execrable habilidad geométrica. Me han expelido del mundo como a un cartucho. Se ha formado una espesa niebla, la tierra está embadurnada de grasa helada. Siento palpitar a la ciudad, como si fuera un corazón recién sacado de un cuerpo caliente. Las ventanas de mi hotel están supurando y hay un hedor sofocante y acre, como si ardieran sustancias químicas. Mirando al Sena, veo cieno y desolación, faroles ahogándose, hombre y mujeres que mueren de asfixia, los puentes cubiertos de casas, mataderos del amor. Un hombre está de pie contra una pared con un acordeón atado al vientre; tiene las manos cortadas por las muñecas, pero el acordeón se retuerce entre sus muñones como un saco de serpientes. El universo ha empequeñecido; solo tiene una manzana de largo y no hay estrellas ni árboles ni ríos. La gente que vive aquí está muerta, hace sillas en las que otra gente se sienta en sueños. En el medio de la calle hay una rueda y en el cubo de la rueda se alza una horca. Gente ya muerta intenta desesperadamente subir a la horca, pero la rueda gira demasiado de prisa…” (p. 74-75)
Estamos ante un libro precursor, inspirador de los beatniks y de los que lo siguieron. Y hay partes, como esta, que pueden aplicarse incluso a nuestros tiempos:
"Podríamos tener las ideas más brillantes, más factibles para la mejora de esto o lo otro, pero nos falla el vehículo al que engancharnos. Y lo más extraño es que la ausencia de relación alguna entre las ideas y la vida no nos produce angustia ni desasosiego. Nos hemos adaptado tanto, que, si mañana nos ordenasen andar sobre las manos, lo haríamos sin protestar lo más mínimo. Con tal de que el periódico saliera como de costumbre, desde luego. Y de que recibiésemos nuestra paga con regularidad. Aparte de eso, nada importa. Nada. Nos hemos orientado. Nos han convertido en coolies, coolies oficinistas, acallados con un puñado de arroz diario".
Cuando leo este párrafo no dejo de pensar en libros como Fight Club y 19.99 euros. El absurdo de la vida moderna, o de relatar una historia normal con una estructura clásica es lo que denuncia este libro y lo trata de evitar a toda costa. Hay otro párrafo que me hizo pensar en It de Stephen King
"It is that sort of cruelty which is embedded in the streets, it is that which stares out from the walls and terrifies us when suddenly we respond to a nameless fear, when suddenly our souls are invaded by a sickening panic. It is that which gives the lampposts their ghoulish twists, which makes them beckon to us and lure us to like the guardians of secret crimes and their blind windows like the empty their strangling grip; it is that which makes certain houses appear sockets of eyes that have seen too much".
Es ese "that" inexplicable que nos aterroriza y que está en cursiva lo que me hizo acordar al libro del payasito Pennywise (en mi edición se traduce como "eso", ergo suena más al libro de King, en inglés creo que se mantiene la sensación, pero preferí citar el original).

Pero quizás donde más sentí el carácter "adelantado a su época" de la novela fue en algo que casi no aparece en texto: la política. Sobre todo después de todo lo que hemos pasado en Perú este año. Dice Miller:

"Me sentía libre y encadenado a un tiempo: como se siente uno justo antes de las elecciones, cuando han nombrado candidatos a todos los granujas y te instan a votar al hombre idóneo".
I know that feel bro.
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