domingo, 19 de septiembre de 2010

Lecturas del resfrío

domingo, 19 de septiembre de 2010

12 floritos
Es curioso, hace exactamente un año me dió gripe y esta semana se repitió. Lo único bueno de enfermarse es que, forzosamente, hay que reposar y eso elimina las excusas para avanzar con las lecturas. Afortunadamente superé mi convalecencia con dos libros que guardan ciertas similitudes y me entretuvieron los días de semana. Este finde ya le he entrado con fuerza a Los hombres que no amaban a las mujeres de Stieg Larsson. Y por siaca, me abrigo no me vayan a dañar los 21 grados bajo cero que sufren los personajes en esa historia, que ya me estoy recuperando de mi resfrío y no quiero recaer. La trilogía Millenium ya será motivo para otro post.

Señora de rojo sobre fondo gris - Miguel Delibes (1991): Es la primera obra que leo de este autor español y hacía tiempo no leía algo con una prosa tan límpida, con un castellano tan increíblemente sencillo y castizo, pero con mucha expresividad. Eso es, sin duda, lo que más impacta del libro, desde la primera página. También sin duda, el personaje de Ana y lo conmovedora y creíble que llega a ser la historia del sufrimiento y la relación entre los dos esposos y de éste con la pintura.

El único punto en contra quzás sea la trama, no hay mayor emoción desde que ya sabemos cual va a ser el final. Pero al margen de eso es una nouvelle super recomendable, un texto de optimismo que nos alegra como ver a una chica de rojo que resalta y da vida al fondo gris de la existencia. Cuando la empecé, empezó mi gripe y aunque me sentía incómodo por tan molesta enfermedad, luego de leer lo que le sucede a la pobre protagonista, no es nada. En eso los libros, nos ayudan hasta para darnos ánimo.


Del amor y otros demonios - Gabriel García Márquez (1994): Una prosa barroca y recargada, completamente distinta a la del libro mencionado líneas arriba, pero de gran belleza. La pasión de Sierva María de los Ángeles y Cayetano Delaura es tán intensa que inunda de luz toda la historia, oscurecida por la incomprensión de la época y la ignorancia de la gente, que como un eclipse, cubren su sentimiento. Y es que ellos son los únicos personajes que sienten y viven el amor en el universo de la novela, a diferencia del solitario médico Abrenuncio, el frustrado matrimonio entre Bernarda y el Márquez, el frustrado amor entre éste y Dulce Olivia, el obispo o las monjas. Entre los adjetivos tan ricos y cargados de imágenes que suele usar Gabo en sus obras y la descontrolada atracción de los protagonistas, logré sentir esas ansias febriles que los embargaban (o quizás solo era que mi enfermedad empeoraba y tenía un acceso de fiebre repentina).

El sufrimiento y los maltratos que le producían a la pobre protagonista, con la excusa de "curarla", también me hicieron sentir afortunado y más llevadero mi modesto padecer.Por otro lado, este año estrenaron la película de este magnífico relato. El trailer lo puedes chequear aquí.

Dos novelas noventeras, dos novelas breves, dos novelas de amor en medio de sociedades totalitarias y opresoras que traslucen la realidad social de la época en la que están ubicadas y nos recuerdan que no todo está perdido si te puedes dar el tiempo de, en estas épocas tan apresuradas, relajarte y olvidarte de todo con un libro. Y quizás con eso hasta te cures.
Continue reading >>

domingo, 5 de septiembre de 2010

Fail!

domingo, 5 de septiembre de 2010

7 floritos


Luego de reirme a montones con la web de perufail, se imponía un post de errores de escritores. No estoy hablando de las erratas de impresión, ni las imprecisiones de las carátulas que pueden existir en cualquier libro. Me refiero a los errores de los propios autores en la narración de la historia: continuidad, contradicciones, anacronismos, errores geográficos, matemáticos, etc. Aunque Joyce diga que "Los genios no cometen errores. Sus errores son siempre voluntarios y originan algún descubrimiento", jeje.

Desde el momento que todo es ficción, quizás es muy difícil hablar de "errores" al compararlo con la realidad. No sólo porque cada obra puede tener su propia coherencia interna, sino también porque no todo debe analizarse desde la fría lógica. Cortázar, en Rayuela nos deja un ejemplo impagable. En esta obra discuten dos personajes. El primero critica que en la obra de Morelli "(...) una enana de la página veinte tiene dos metros cinco en la página cien. (...) Hay escenas que empiezan a las seis de la tarde y acaban a las cinco y media. Un asco”. Y otro le responde: “¿Y a vos no te ocurre ser enano o gigante según andés de ánimo?”. Y eso que Rayuela también tiene sus
bloopers.

Pero incluso estos "errores" pueden ser interpretables. Por ejemplo, en "La muerte y la brújula" de Borges, se hace mención a una estatua de Hermes y párrafos más adelante se refieren, aparentemente, a esa misma figura como a una de Jano. Algunos estudiosos catalogaron esto como un error, pero también se puede postularse lo contrario, como hizo un
crítico peruano. Aunque donde Borges sí patinó feo fue en "La intrusa" donde el epígrafe cita un versículo de la Biblia que ni siquiera existe.

El Quijote, es un clásico y uno de las más grandes obras también en el tema de
errores. Epígrafes errados, personajes que cambian sus nombres, meses en orden inverso son sólo algunas perlas. Uno de sus errores más conocidos aparece en la edición príncipe: el burro de Sancho Panza desaparece sin que se explique como y más tarde es recuperado sin saber tampoco el motivo. Esta "burrada" se intentó arreglar en la segunda edición de la obra, modificando los capítulos 23 y 30, pero la embarra peor: el pollino es recuperado antes de que se pierda. Para la tercera edición, Cervantes hace decir a Sancho que esta contradicción se debe a un "descuido del impresor". Si, cuñau.

El Perú también tiene su cuota de fails. En la
primera de sus Prosas apátridas, Julio Ramón Ribeyro señala que fue Eróstrato en que incendió la Biblioteca de Alejandría. Fail! Y Luis Loayza se lo corrige en una de sus cartas. Jorge Coaguila también ha encontrado algunos errores de sumas y de cambios de nombres de personajes en Crónica de San Gabriel y en Cambio de guardia .

A Vargas Llosa también le han asignado algunas erratas. Marco Aurelio Denegri le cuestionó que, en Lituma en los Andes, escribe "y una vizcacha grande como un conejo saltó de pronto". Para MAD, las vizcachas son más grandes que los conejos (no tengo ni idea la verdad). Al último libro de MVLL, El viaje a la ficción, también le han encontrado fails. Y hasta a Valdelomar le han dicho que en su "El caballero Carmelo" hay tantos errores que parece que no sabe nada de
gallos.

Pero si quieren fails hilarantes, la lista de Roberto Bolaño en 2666 es de antología:


–«¡Pobre María! Cada vez que percibe el ruido de un caballo que se acerca, está segura de que soy yo.» El duque de Monbazon, Chateaubriand.
–«La tripulación del buque tragado por las olas estaba formada por veinticinco hombres, que dejaron centenares de viudas condenadas a la miseria.» Dramas marítimos, Gaston Leroux.
–«Con la ayuda de Dios, el sol lucirá de nuevo sobre Polonia.» El diluvio, Sienkiewicz.
–«¡Vámonos!, dijo Peter buscando su sombrero para enjugarse las lágrimas.» Lourdes, Zola.
–«El duque apareció seguido de su séquito, que iba delante.» Cartas desde mi molino, Alfonso Daudet.
–«Con las manos cruzadas sobre la espalda paseábase Enrique por el jardín, leyendo la novela de su amigo.» El día fatal, Rosny.
–«Con un ojo leía, con el otro escribía.» A orillas del Rhin, Auback.
–«El cadáver esperaba, silencioso, la autopsia.» El favorito de la suerte, Octavio Feuillet.
–«Guillermo no pensaba que el corazón pudiera servir para algo más que para la respiración.» La muerte, Argibachev.
–«Esta espada de honor es el día más hermoso de mi vida.»
El honor, Octavio Feuillet.
–«Empiezo a ver mal, dijo la pobre ciega.» Beatriz, Balzac.
–«Después de cortarle la cabeza, lo enterraron vivo.» La muerte de Mongomer, Henri Zvedan.
–«Tenía la mano fría como la de una serpiente.» Ponson du Terrail–. Y aquí no se especificaba a qué obra pertenecía el lapsus cálami.


El otro día, leyendo Dietario voluble de Vila Matas, me encuentro con que este autor menciona (p. 38) que le parecía asombrosa la "circulación humana que no se alteró cuando el joven de La Condena de Kafka se tiró por la ventana". Pero, si mal no recuerdo, en ese relato el protagonista se tira de un puente ¡Fail!
Continue reading >>
 

0 en literatura - Copyright  © 2012 All Rights Reserved | Design by OS Templates Converted and modified into Blogger Template by BTDesigner | Back to TOP