
No sé si ha sido la lectura de Amado Amo de Rosa Montero o la cada vez más complicada e irrespirable atmósfera de mi centro laboral, lo que me ha hecho verlo de otra forma. Cuando ciertas cosas pierden importancia, uno tiene la ventaja de apreciarlas desde un punto de vista distinto que, al menos, tiene la ventaja de ser diferente. Y es que a veces no conocemos a la gente con la que trabajamos.
1....