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18 oct 2024

1000 libros

18 oct 2024

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“Esos gritos, pujas y sobrepujas en boca de individuos que en su vida no habían leído ni mil libros le parecía de una insolencia sin límites”

 Auto de fe, Elías Canetti

 

¿A favor o no de contar los libros que se leen en el año? Para algunos es un acto de vanidad, una forma ridícula de competencia como si solo importara la cantidad (esos mismos son los que se jactan de cuantos seguidores, likes y views tienen en sus redes). Otros lo hacen más con ese afán de cumplir las promesas o resoluciones que hicieron borrachos cuando se acababa el 31 de diciembre anterior, donde importa llegar como sea al número escogido (no importa que el próximo año ya no lean nada).


Probemos un punto intermedio. Que se vayan contando, pero sin apuro. Un número que no elegí, aunque me llamó la atención desde niño, el número mil. Sin ningún plazo ni presión. Algo que terminará sucediendo inevitablemente, como para otros significa el casarse o tener hijos.


Tengo un recuerdo algo borroso de esta edición. Dos volúmenes en tapa dura, pesados, impasables como dos backs centrales o guachimanes de discoteca, como diciendo que serán imposibles de superar. Para colmo de color naranja, una advertencia sutil, no tan chillona como el rojo, pero que va por ahí, con cierta radioactividad o como los conos de las obras en construcción. Eran libros caros, probablemente otro de los motivos de las interminables peleas de mis padres por la innecesaria compra en una época en que conseguir leche Enci ya era un lujo. Por eso, supongo que los pusieron en el estante alto, que casi tocaba el techo, al que sabían que no podría llegar ni subiéndome al banquito. Y funcionó porque nunca más los toqué, solo para tomarles esta foto, décadas después.

No solo porque lo vi solo una vez se me quedó grabado, influyó el título: Mil libros. Parecía algo imposible, más que tocar el techo, tocar el cielo. Creo que ni siquiera sabía contar hasta mil en esa época. O supongo que sabía, más o menos, de forma difusa, pero me daba flojera, no lo haría yo, pero sí una máquina (en este caso, sería goodreads pero yo aún no lo sabía).

Como todo niño, uno piensa mucho en ser grande y me pregunté si alguna vez llegaría a tamaño guarismo. Lo veía como algo lejanísimo pero posible. Me imaginaba que para esa época ya sería como mi papá, un señor alto, adulto, con voz fuerte o algo así. Un poco en la onda caricaturesca que un niño se imagina a un adulto, como en La tentación del fracaso (13 de enero de 1962). Contrario a Ribeyro, creo que de adulto uno es más imbécil que de niño, porque en la infancia solo te imaginas como será haber leído mil libros, pero no eres tan huevón de haber desperdiciado tu vida en eso o al menos, no todavía.

Este “hito”, al que llegué el año pasado creo y que siendo realista no es ni mierda, ni siquiera es seguro. La duda siempre estará porque todo depende de la edición que usas y hasta de lo que se le ocurra al algoritmo. Esa edición de Anagrama en que me vino en pack Bonsai y La vida privada de los árboles ¿cuenta como uno o dos? ¿La Trilogía de Nueva York que viene en un solo tomo? ¿El Quijote que son dos libros separados por una década? ¿Las pocas relecturas que hice? Sobre las antologías o Cuentos completos ya me pregunté antes.

A pesar de eso, hay bastantes ausencias en la lista. Los libros que corregí para algunas editoriales, casi todos aburridísimos ¿deberían contar? Porque de que los leí, los leí y hasta presté atención a veces. Ahí no más, tengo fácil como cien extra. No están los cuentos infantiles que nunca olvidaremos, así sean breves y con dibujitos, así no cumplan la definición de libro de la Unesco (mínimo 49 páginas, sin contar la cubierta). No están mis cuentos de la Guerra de las Galaxias con cassette, en que te indicaban que hay que dar la vuelta a la página cuando la campanita suene así. Si no están esos, esa lista no sirve para nada, esos cuentos son indispensables en cualquier remembranza de uno. Porque, aunque no me crean, uno no cuenta los libros porque no tenga nada que hacer, sino porque sirven para recordar la propia vida, son tan eficientes como las fotos. No es por soberbio, por favor, esta página no tiene ni mi nombre. De hecho, cuando me preguntan a veces digo que no me gusta leer. Finalmente, “contar” en su segunda acepción es narrar. Si te parece malo narrar ¿qué carajo haces aquí?

Es irrisoria esta cantidad si pensamos que Kim Peek, que inspiró al personaje interpretado por Dustin Huffman en la película Rain Man, llegó a los 12 mil, claro que tenía la ventaja de que podía leer a la vez dos páginas en ocho segundos (usando un ojo en cada página). Antes ya escribí de casos incluso mayores, como la viejecita que pasó de los 25k. Es más, encuentro con sorpresa que una niña de 4 años ha leído más que yo, es decir, ella ya es de alguna forma adulta a la edad en la que yo recién descubría que se podía lograr eso.

Hubiera quedado mejor el título con 1001. Y no, no por esa onda de “1001 libros/pelas/discos que hay que leer/oír/ver antes de morir”, sino por lo obvio: Las mil y una noches. La fantasía (Ali Babá, Simbad el Marino, Aladino) que incluso ha inspirado a Disney se conjuga bien con lo metaliterario, las cajas chinas y hasta el erotismo, como una manera convincente del paso de la niñez a la adultez, que supongo que es lo que me ha sucedido mientras terminaba mi primer millar.

Por cierto, el libro que mencioné es de Luis Nueda y Antonio Espina. Obviamente no lo he leído.

Adivinen cuantas palabras tiene este texto. 

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26 ago 2019

Consejos para NO comprar libros (1): Mis 5 bibliotecas favoritas

26 ago 2019

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A veces creo que entregaría las hojas de todos mis libros para revivir las verdes de la Amazonia. ¿Sientes que no puedes hacer nada por mejorar la situación? Tal vez comprar menos, sobre todo los innecesarios, que luego tienes que rematar porque no resultaron tan buenos como decía la contratapa. Créeme, cualquier árbol vale más que muchas de tus adquisiciones. Y quizás algunos bosques sean más importantes que ciertas bibliotecas. No solo la ganadería destruye las selvas: la fabricación de papel tiene un impacto innegable, de acuerdo al Ministerio del Ambiente.

No queremos ponernos en plan Marie Kondo (bueno, ya lo hicimos el año pasado, antes que salga la serie incluso), pero sí darte algunos tips para que gastes menos. Si no te convence nada: No lo hagas por el planeta, hazlo por tu billetera. Hace unos años, dí algunos consejos para comprar libros. Es momento de hacer lo contrario. 







Aquí es donde cito a Borges y lo del paraíso y todo eso. Ay si, ay si. Puro humo, porque muchos que se llaman lectores nunca van a una biblioteca aduciendo que "no pueden leer ahí", "no les gusta" etc. Claro, necesitan toda la concentración del mundo para tan virtuosa actividad, pero no se hacen problemas de leer en un bus maloliente y bullicioso, infestado de congéneres que no tienen su excepcional sensibilidad. 

Por eso el primer consejo es: vayan a la biblioteca. Es cierto que en nuestro país, el acceso a bibliotecas en general (ya ni siquiera públicas) es restringido. Pero con un poco de esfuerzo, uno se encuentra con hallazgos que valen la pena. Así que, de paso, les comentaré sobre mis cinco bibliotecas favoritas, un poco como contrapeso a mis cinco librerías favoritas.

5. Biblioteca Nacional: Aunque sufre la gran desventaja de que no entrega libros a domicilio, por su importancia histórica y tradición, tiene ejemplares casi imposibles de encontrar en otro lugar. Se necesita paciencia, como en todo lo relacionado a la lectura. Por eso, tuve que ir tres veces para acabar un libro de Bill Bryson, que si no no hubiera leído, y pasar la vergüenza de carcajearme ante imaginarias miradas atónitas, porque en realidad no había nadie, además de la señora que cuida.  


4. Biblioteca del Centro Cultural de España: Gratuita, préstamos por 15 días y encima en lugar céntrico. Además tiene una gran colección de comics. Su punto fuerte, lógico, es la literatura de dicho país y también la latinoamericana. Aunque fue el único lugar donde encontré La conjura de los necios y leí por primera vez a Beigbeder. Lo único malo es que abre solo cuatro días en horario de oficina. Privada con espíritu de pública.

3. Biblioteca del Metropolitano: ¡Qué buenos libros se encuentran aquí! Una amplia colección de Anagrama, Salamandra, Seix Barral, cómics. Me atrevería a decir que es mejor biblioteca que la de algunas "universidades". La única donde encontré esa obra maestra llamada Expiación de Ian McEwan. Gratis y con diversas sedes, además de en la Estación Central, en el norte y el sur de la ciudad. Lo malo es que solo permiten llevarte ejemplares a casa por una semana (con posibilidad de renovar a otra) y no hay donde sentarse.

2. Biblioteca Ricardo Palma: Se volvió uno de mis refugios en los últimos tiempos. Tiene dos áreas muy cómodas, una de periódicos y revistas y la otra de libros (y no solo, literatura). Casi gratuita -y gratuita para los que viven en Miraflores-, préstamos por quince días (pudiéndose renovar por igual tiempo), variadas sedes, buen horario e instalaciones cómodas con internet. Ahí leí la última novela de Franzen (que no hay en otro sitio), Houellebecq entre otros y suele adquirir novedades casi todos los meses. Y lo mejor de todo: es estantería abierta. Para qué mas.   

1. Biblioteca de la PUCP: Esta si es privada y aquí entra el feeling y lo subjetivo. Me han prestado material hasta por 45 días y, en otras épocas, solo por horas. Es lo más cerca que me he sentido de la idea de la popular cita borgiana. He leído (y visto películas, escuchado discos y aprendido cosas) tantas veces entre sus muros que es difícil calificar este rincón. 


¿Qué ventajas tiene leer de la biblioteca? Para empezar, se puede revisar con más calma que en el apuro de una librería, sino estás seguro de empezarlo o no. Pero además es una buena herramienta para motivarte a acabar una obra y tener un plazo fijo para hacerlo, que es el de devolución. A diferencia de muchos libros que compramos y siguen ahí, sellados con su bolsita y todo, durante años.

No es ponerse en plan progre, no existen solo razones ecológicas o económicas. Es un tema de nuestro derecho de acceso a la cultura. Pero como tus prejuicios pueden más, tendré que aplicar el ad hominem: Alberto Olmos adora las bibliotecas. Y a él no lo puedes acusar de progre, tal vez de machista, cínico o lo que sea, pero de progre no. Si hasta se burla de Greta Thunberg, una chica de 16 años (¡qué malote!) que protesta contra el cambio climático. Así que si él no se hace problemas por leer de una biblioteca, no veo porqué tu sí. 

Confieso como desventaja que las fotos de un libro de biblioteca, con su sello y código en el lomo, no salen tan bien en Instagram, lo que supongo es lo que más preocupa a algunos. Porque son tan giles que piensan que #PrayforAmazonia es una pérdida de tiempo, pero por alguna razón sus "historias" de Instagram, no. 
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31 ago 2015

Top 5 errores sobre Julio Ramón Ribeyro

31 ago 2015

6 floritos
Hoy, como todos los días, cundió una noticia que, para variar "remece las redes sociales"(?). En resumen, harto trolleo por los garrafales errores que cometió la Municipalidad de Lima tratando de homenajear por su cumple al maestro Julio Ramón. 



Lo extraño de esto no son estos fails, sino que la gente se siga sorprendiendo de estas patinadas pues, cualquier hincha de Ribeyro que se respete sabe que durante toda su vida sufrió una interminable lista de erratas. Incluso lo dice en una de sus Prosas apátridas (la 198): "Quedarás tú, como tus libros, lleno de erratas, nadie te comprenderá".

Ahí les van:


1. En Las botellas y los hombres: En su tercer libro de cuentos, publicado por Populibros, el título salió al revés y fue publicado como "Los hombres y las botellas". Parece una tontería, pero queda mucho mejor como estaba previsto. Incluso, hasta hubo una errata en su pago: "El dinero de Populibros llegó finalmente a Cannes aunque con Ribeyro escrito con V." (Carta a Juan Antonio del 22 de julio de 1964).

2. En Tres historias sublevantes: Su siguiente libro de cuentos también tiene hartos roches. En la contraportada también se equivocan con su fecha de nacimiento diciendo que es 1930 cuando en realidad fue 1929. Luego vuelven a regarla cuando mencionan que Los gallinazos sin plumas se publicó en 1959 cuando realmente fue en 1955: 
"Mi libro tiene muchas erratas, algunas verdaderamente graves que vuelven incomprensibles ciertos párrafos" (Carta a su hermano Juan Antonio, 8 de junio de 1964)

3. En Los geniecillos dominicales: Ese mismo año publicó su segunda novela ganadora de un concurso organizado por un periódico que no sé como sigue existiendo ("Expreso"): el libro tenía 24 páginas cortadas y otras 24 repetidas: "Su edición es infecta (...) con una letra enana una diagramación demencial y un cúmulo de errores (omisiones, repeticiones, etc.) (...) No puedo presentar libros plagados de erratas o mutilados(Carta a su hermano Juan Antonio, 1 de julio de 1965).

4. En Prosas Apátridas: En la segunda edición (Milla Batres, 1978) hay pliegos que salen duplicados (por lo menos en la que tengo a la vista) y la carátula (al menos para su autor) tenía algunos defectos de impresión: "La carátula me parece pésima, chata, sin relieve, insípida (...) tengo la impresión que se han olvidado de imprimir un color" (La tentación del fracaso, Diario, 21 de agosto de 1978).

5. En La juventud en la otra rivera: Sin comentarios.

Y hay muchos ejemplos más, como el caso de una edición francesa en que apareció la fotografía de un hombre negro en lugar de la suya en la contraportada del libro. Incluso, hasta ahora la editorial Gallimard se equivoca cuando dice que solo publicó dos novelas, cuando en realidad publicó tres. Así, que no nos arañemos tanto. 

¿Quieren más ejemplos? Varias veces reemplazaron La palabra del mudo por "La palabra del mundo" (aquí hay un ejemplo). En Perú 21 se equivocan con el año de la publicación de Los gallinazos sin plumas y peor es lo que pasa en Universia (sí, esa página que se supone que representa a las universidades y la investigación) que en un artículo lo "mata" en un año y lugar errados (dicen que murió en París en 1993).

Hoy también el centro cultural de Petroperú mató a Ribeyro antes de nacer, pero pasó más caleta.

Debe estar sonriendo, si es que aún se encuentra en algún lugar. Feliz cumpleaños, maestro.

Algunos memes que salieron en respuesta:


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24 ago 2015

Llenando slams

24 ago 2015

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Definitivamente es mejor leer que escribir. A veces, escribir da flojera, no hay ideas o simplemente uno tiene una vida. Y en esos casos, nada mejor que acudir a los clásicos test de lectores, esa suerte de encuestas virtuales que pululan por la red. Incluso, ya llené uno similar, hace un tiempo. Algo bastante pasado de moda, pero entretenido, como los slams, los blogs o leer, en suma.

1. Uno que leyó de una sentada: Ufff, varios. Muerte en
Venecia o El animal moribundo de Roth, por ejemplo.

2. Uno que se haya demorado mucho en leer: Ulises (10 meses para ser exactos).

3. Uno que sea un placer culposo:  Los de Graham Greene, supongo.

4. Uno que le gusta a todos menos a usted: El astillero 

5. Uno de viajes: El señor de los anillos.

6. Uno de un Nobel: Ensayo sobre la ceguera.

7. Uno muy divertido: Con el último que realmente me he carcajeado es con La tía Julia y el escribidor.

8. Uno para leer por fragmentos: El avaro de Luis Loayza. También podrían ser varios libros de Fernando Iwasaki o algunos de Rosa Montero como Pasiones o Historias de Mujeres.

9. Uno con una excelente versión cinematográfica: Drácula (la de Brian de Palma).

10. Uno con una pésima versión cinematográfica: Viaje al centro de la tierra (la de Brendan Fraiser).

11. Uno que lo haya motivado a visitar algún lugar: Los ríos profundos. Aunque uno de los lugares clave no es turístico, lo visité aquí.

12. Una biografía: ¿Puede ser autobiografía?

13. El primer libro que leyó en su vida: Fábulas de Esopo

14. Uno que haya odiado hace años y hoy admira: La insoportable levedad del ser.

15. Uno que haya amado hace años y del que hoy reniega: No se me ocurre ninguno. 

16. Uno ruso que sí haya leído: El destino de un hombre de Mijail Sholojov. Una obra maestra, cortita. 

17. Uno de este año: No tengo presupuesto para libros tan recientes que aún no se rematan en saldos.

18. El que más veces ha leído: Deben ser los de Star Wars.

19. Uno que lo haya sorprendido por bueno:  1984. No sentía algo así desde el colegio.

20. Uno que lo haya sorprendido por malo: El almuerzo desnudo. Debe ser el único libro que he dejado en los últimos cinco años.

21. Uno de cuentos (no valen antologías): El llano en llamas. Realmente te transporta a México.

22. Uno de poemas (no valen antologías): Alguno de Borges

23. Uno que le gustaría volver a leer en su vejez: Los detectives salvajes.

24. Uno que no le prestaría a nadie: ¿Por bueno o por malo?

25. Uno para aprender a perder: La palabra del mudo.

26. Uno que asocie con la música que le gusta: Tokio Blues.

27. Un libro que le regalaron y no le gustó: Dora Bruder de Patrick Modiano. Creo que no era para el Nobel, no es malo, pero no me terminó de convencer. Espero que la persona que me lo regaló no lea esto, jeje.

28. Uno que lo haya asustado: La música del azar de Auster.

29. Uno que se haya robado: París no se acaba nunca de Enrique Vila-Matas.

30. Uno que pueda salvar vidas: Siddartha.
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27 jul 2015

¿Qué libros recomendarías para conocer más al Perú?

27 jul 2015

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Para conocer un país, o quizás el mundo, probablemente solo haya dos opciones: viajarlo o leerlo. O ambos. El Perú tiene muchos lugares hermosos como el Cuzco, Abancay, las playas del norte o Arequipa

Pero si nos preguntarían que libros le recomendarías a un extranjero (e incluso a un peruano) para que conozca más este país, las sugerencias, para hacerlo más sencillo, serían solo tres:

Vargas Llosa y el Premio Nobel que dedicó a su país: “Yo soy el Perú”

1. Conversación en La Catedral - Mario Vargas Llosa: Nos guste o no, el Premio Nobel 2010 es una de las cosas que más conocen de nuestro país en el exterior y es altamente probable que alguien interesado en la literatura peruana, empiece por este autor. Aunque La ciudad y los perros o La casa verde también podrían ser una buena opción, el que muestra un panorama más completo de estas tierras, es quizás también su obra más compleja.

"¿En qué momento se jodió el Perú?" es una de sus frases iniciales y que todo peruano ha escuchado alguna vez.  En esta obra se encuentra toda la nación: la costa, la sierra, la selva, militares, estudiantes, prostitutas, pobreza, falta de trabajo, desigualdad, tráfico, lustrabotas, perros callejeros, partidos del "Muni", crímenes, accidentes de auto, chantajes, hospitales, drogas. Todo.

2. Todas las Sangres - José María Arguedas: Mucho se ha dicho que el Perú es un país de "todas las sangres". A pesar de eso, el mundo andino sigue siendo poco conocido para muchos de nosotros y esta novela es una excelente forma de tratar de acceder un poco a él.

Luego de medio siglo de publicación, parece más actual que nunca, al reflejar el conflicto entre campesinos y una gran empresa minera, el del capital extranjero vs. el nacional, además de la tremenda desigualdad social y desconocimiento que existe en el Ande. En realidad, muchas otras obras de Arguedas podrían servir para adentrarnos en nuestra cultura originaria, como Yawar Fiesta, Los ríos profundos o varios de sus cuentos. Pero Todas las sangres debe ser la más completa.

3. La palabra del mudo - Julio Ramón Ribeyro: Creo que no conozco a nadie que haya leído cuentos de Ribeyro y no le hayan gustado. Más allá de eso, sus relatos nos muestran de manera breve, una mirada íntima a la desolación de la clase media, al fracaso, a la soledad de la ciudad. Y no solo nos muestran eso en Lima, sino también en otras partes del país. Incluso, uno de sus mejores libros es Tres historias sublevantes en el cual cada uno de los relatos corresponde a las regiones del Perú: Costa, Sierra y Selva.

Vargas Llosa afirmaba en un carta que "Todos sus cuentos y novelas son fragmentos de una sola alegoría sobre la frustración fundamental de ser peruano: frustración social, individual, cultural, psicológica y sexual".

Existen otros dos libros muy importantes para el país: Comentarios reales de los Incas de Garcilaso y Tradiciones Peruanas de Ricardo Palma. ¿Qué otro libro agregarían?

¡Felices Fiestas Patrias!
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20 jul 2015

5 presentaciones a las que ir en la #FilLima2015

20 jul 2015

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Es un poco pesado leerse todo el programa de la Feria Internacional del Libro de Lima para buscar las actividades y presentaciones más interesantes. Pero bueno, ya lo hicimos, así que para evitar que ustedes lo tengan que hacer nuevamente, les comento 5 presentaciones que me llaman la atención de esta #FilLima2015:


1. Mesa redonda Renovación de la Ley del Libro (Viernes 24, 20:00 - Sala José María Arguedas): Después que Vargas Llosa choteó a Luciana León el día de una firma de autógrafos en Larcomar, porque ella le pidió apoyo por el tema de la Ley del Libro, el debate  no parece haber avanzado mucho. Han pasado 10 años desde que se promulgó la norma y es momento del balance para decidir si este régimen debe continuar o no.

2. Presentación de libros de Vallejo y Arguedas en braille (Sábado 25, 15.00 - Sala Eielson): Hay tan pocos libros en braille en el Perú, que este tipo de iniciativas en beneficio de gente con discapacidad visual, son de las que más se necesitan. Quizás algún día los principales autores peruanos puedan estar disponibles en este sistema. Como lo dijimos antes, la falta de visión no es excusa para no poder disfrutar de la buena literatura.

3. El Mox en la FIL (Sábado 25, 18:00 - Sala César Vallejo): El popular Mox de What da faq show, debuta como escritor presentando su libro titulado "Historia del Internet según el Mox", todo un hito en lo que a libros (que provienen del mundo virtual) se refiere. Aunque ya existen algunos precedentes, como el libros del blog de Claudia Ulloa, Séptima madrugada, esto es algo completamente diferente. Y si no lo sabes... ahora lo sabes!!!

4. Presentación de Marginalias de Carlos Yushimito (Domingo 26, 19:00 - Sala José María Arguedas): El año pasado me perdí la presentación de Los bosques tienen sus propias puertas. Este año no pasará. Y es mejor que este tipo de eventos se den en la FIL y no solo en una librería, porque estamos hablando de una los mejores exponentes jóvenes de la literatura peruana actual. Participan Victor Ruiz y Juan Pablo Mejía.

5. Mesa redonda Booktubers en Perú (Martes 29, 16:00 - Sala Blanca Varela): El boom de las video-reseñas en Youtube ya no es nada nuevo. Pero es interesante que se siga consolidando como una alternativa en la difusión de libros, aunque parezca paradójico que la mejor forma de incentivar la lectura sea con medios audiovisuales.
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13 jul 2015

10 consejos/recomendaciones para ir a la FIL

13 jul 2015

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Encuentre las siete diferencias:


Sí, hasta el slogan es el mismo del año pasado ("Leer está en tus manos"). Lo bueno de tener una Feria del Libro tan predecible como la de Lima, es que uno no necesita ni siquiera ir para más o menos imaginar y pronosticar, con bastante acierto, que es lo que hallará. Y como procastinando en una página bastante penosa como peru.com, encontré un "artículo" con 4 cosas que debes tener en cuenta para ir a la FIL (básicamente el mismo artículo del año pasado, aunque antes eran solo 3 cosas), pensé que también podría yo mandarme con algunos tips para pasarla bien en el tradicional evento. Total, ya son casi diez años yendo y como la página oficial no tiene el programa ni la lista de expositores, a pesar que ya empieza en cuatro días (este viernes 17) habrá que hacer algo ¿no?

1. Hay que ir el primer día, máximo el segundo. Hay ofertas que solo duran o se encuentran los primeros días. A veces los expositores recién están instalando los stands y como andan medio desorganizados pueden rematar algo por error. Además que los otros días son los que se llenan de gente porque van escritores renombrados como Pedro Suárez Vertiz o el ex-novio de Bayly.

2. No pierdas tu tiempo en el sorteo ese. Todos los años con tu entrada te dan un ticket para el sorteo de una biblioteca/canasta de libros/algo así. Y en la puerta se ve a un montón de virgos parados, incómodos tratando de llenar todos su datos en un papel del tamaño de un boleto de ómnibus. Es sabido no solo que no vas a ganar, sino que probablemente nunca nadie ha ganado. Una vez me quedé hasta las 10 de la noche esperando el resultado del sorteo (que es el día del cierre de la feria) y el ganador no se apareció. ¿Casualidad? 

3. Hay dos lugares a los que TIENES que ir: Uno es Riguse y el otro es El Aleph. Son los únicos lugares donde podrás encontrar libros buenos (y a veces hasta nuevos) desde 5 soles. Y son ediciones, sobretodo en El Aleph, que difícilmente encontrarás en otro stand. Ahí si vale la pena invertir tiempo y paciencia en revisar uno por uno todos sus productos. Además, no es tan fácil visitarlos cuando no hay ferias. Si quieres perder tu tiempo en Crisol, Ibero, Zeta, SBS, etc. y otros lugares que tiene tiendas por todo sitio, a las que puedes ir todo el año, y que todas venden los mismos libros al mismo precio, allá tú. 

4. No te emociones con todas las ofertas: Libros "baratos" (o aparentemente) hay en varios sitios: BCR, Congreso, etc. Que sean buenos, es otra cosa. Disbook tiene una gran variedad de libros que van desde los 10 soles creo, pero lo cierto es que te los dará mas barato en su local del Quilca (y no te cobran entrada por mirar). Los remates de 2 x 20 de PEISA, pueden ser una opción, aunque temo que casi todo lo bueno ya se lo llevaron (hace como siete años que existe la misma oferta).

5. Pero tampoco seas tan lento con las ofertas. Porque sino se te van a escapar. Hay ofertas que sí valen la pena como algunas de Santillana, donde se encuentran buenos Alfaguara y Puntos de Lectura. Supongo que es una especie de compensación por todo lo que ganan en concertación con los directores de colegio por los libros de texto durante la época escolar (de hecho por eso los sacaron de la FIL 2012) Ese puede ser un tercer lugar al que tienes que ir. También hay algunas ofertas de Salamandra en el stand de Época creo.

6. Hay un evento que vale la pena, a veces hasta dos. Aunque nuestra FIL no se caracterice por traer mega estrellas, viendo el vaso medio lleno suele haber por lo menos una buena presentación y a veces más si se lee con calma la programación. El 2013 fue Claudia Ulloa, el 2014 fue Antonio Skármeta. Y no, no vendrá Paul Auster, ni Stephen King, ni Sasha Grey, confórmate con Mónica Cabrejos.

7. Ten cuidado si vas a robar: Aunque ante el robo de algunos precios, den ganas de pagarles a ciertos stands con la misma moneda, teniendo en cuenta que no hay sensores en la feria, hay que pensarlo dos veces. Sobre todo en Crisol: aunque parezca que no hay nadie, a veces hay vigilantes vestidos de civil que se hacen pasar por clientes. Ten cuidado  si quieres robar, además piensa que es la librería de Alan y Chang ¿en serio crees que sabes más de robar que ellos?

8. Trata de meterte gratis. Teniendo en cuenta que es estúpido pagar y hacer la cola varias veces cuando quieres ir más de un día (lo que podría solucionarse con un simple abono) puedes intentar meterte gratis algún día. Aunque no lo creas todos tenemos algún conocido en la FIL: es solo cuestión que te preste su carnet o que entres cargando algunas cajas haciéndote pasar por trabajador. Meterte por el baño de atrás donde están las canchitas de fulbito ya no funciona.

9. El mito del último día. Es cierto que hay más remates los dos últimos días. Por ejemplo, los descuentos de Océano (Anagrama) llegan al 50% el último día, cuando los días anteriores están en 20-30%. Pero si te esperas al último día puede ser que el libro que querías ya se lo hayan llevado. En todo caso tienes que revisar si hay varios ejemplares del mismo. Si hay solo uno, mejor asegúrate o escóndelo bien. Además que hay tanta gente el último día que no dan ganas ni de entrar.

10. Anda a Quilca antes que se la bajen (dizque este mes es el desalojo). En días de feria suele estar vacía. Es mi mejor consejo.

Me cuentan como les fue.
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22 jun 2015

Top 6 Mitos literarios

22 jun 2015

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Esta es de alguna forma, una versión corregida y aumentada de un post antiguo. Parte de la idea de que la literatura o las novelas tienen un fondo de "verdad" y cualquier interpretación distinta es un "mito". Pero al margen de eso, comentar estos "mitos" (como comentar los ¿errores? de diversos autores) puede ser divertido. E incluso puede servir para quedar bien con algún little known fact en una reunión/conversación. Juzguen ustedes.

1. Sherlock Holmes no era como lo pintan

En los textos de Conan Doyle nunca tuvo sombrerito raro ni
pipa. Ni dijo "Elemental, mi querido Watson". Lo más aproximado  esa frase aparece en un relato titulado “El jorobado” que se publicó en 1893. 

El sombrero de cazador de gamos tampoco se menciona  es un añadido del ilustrador de The Strand Magazine, Sidney Paget (que usó a su hermano como modelo para plasmar el aspecto final de Holmes). La pipa tan característica tampoco figura: no apareció hasta que fue usada en una dramatización de teatro de uno de los relatos en la década de 1920.

2. En La vuelta al mundo en ochenta días nunca viajan en globo

En esta novela de 1873, durante todo el viaje se usan
diversos medios de transporte, principalmente barco y tren, aunque también elefante, pero nunca globo. La confusión se debe probablemente a otro libro del mismo autor muy cercano: Cinco semanas en globo (1863) que también versa sobre un inglés sin nada que hacer que, acompañado por su criado, se dedica a viajar. Aunque es probable que también se deba a la célebre película de Cantinflas.

3. En La ciudad y los perros nunca dicen la célebre frase

"¿Qué me mira cadete? ¿quiere una fotografía mía calato?"
debe ser la frase vargallosiana más famosa junto a "¿En qué momento se jodió el Perú?" (otra frase no textual) de Conversación en La Catedral. El problema es que nunca la escribió. Tuve un amigo que se sintió estafado luego de soplarse toda la novela para no encontrar la célebre pregunta del Teniente Gamboa y que solo apareció en la versión fílmica de hace treinta años.

4. En Yawar fiesta nunca hay un cóndor encima de un toro.

La primera novela de José María Arguedas no tiene mucho
que ver con la carátula de varias de sus ediciones. Mucha gente que no ha leído la novela piensa que trata de la costumbre andina del mismo nombre en el que hay un cóndor encima de un toro. No pues. Eso nunca pasa en el libro. Si bien hay un toro (Misitu) este es toreado pero a dinamitazos (mucho más hardcore). Aunque creo que Arguedas, por su profesión, escribió un ensayo antropológico de esta costumbre con el mismo título de la obra. De ahí, tal vez, la confusión.

5. Don Quijote nunca dice "Ladran Sancho, señal que cabalgamos"

Una frase que se supone que está en Don Quijote de la
Mancha, de Miguel de Cervantes, no aparece en ninguna parte del libro. El origen, según Arturo Ortega Morán es el poema Labrador (1808) de Goethe: "Pero sus estridentes ladridos / sólo son señal de que cabalgamos". La adición del nombre Sancho se produjo, por error, en algún momento de la primera mitad del siglo XX. Esta frase la han usado muchos de nuestros connotados políticos, como Esther Saavedra y la hija del dictador, Keiko.

6. Frankenstein no era un monstruo verdoso medio mongo

Como muestra un botón: "La piel amarilla apenas le cubría la
musculatura y las arterias; el pelo era abundante y de un negro intenso; los dientes de una blancura perlada".

O sea que hasta tenía bonita sonrisa (?). Nada de cabeza plana ni tornillos en el cuello. Estas ideas surgieron de la adaptación cinematográfica, los cómics y las series. Aunque la película se rodó en blanco y negro, los carteles promocionales lo presentaban de color verde, al igual que en los cómics y en la serie La familia Monster.

Frankenstein tampoco era un grandote monse, a lo zombi sino ágil y rápido. Y para empezar ni siquiera se llamaba así (nunca le ponen nombre). Además podía hablar, y hasta le gustaba leer, disfruta mucho con El paraíso perdido de Milton, Werther y Vidas paralelas de Plutarco. Encantador.

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15 jun 2015

Top 5 padres literarios

15 jun 2015

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Me pregunto como le celebrarán a Mario Vargas Llosa el día del padre este año. Si se siente mal, puede consolarse pensando que hubieron papis que la pasaron mucho peor. 

El primer padre importante de la literatura fue probablemente Odiseo y como buen padre, se hace buscar por su hijo, como sucedería en Pedro Páramo y en El Palacio de la Luna. Otros padres clásicos son los de los libros de Kafka.

Ya habíamos hablado de algunos libros que enfocan el tema de la relación entre hijos y sus progenitores, y también hecho un pequeño ranking de las 5 madres literarias más célebres. Así, que ahora era turno de homenajear (?) a los viejos. Con ustedes, algunos célebres padres de la literatura universal (que recordamos):



Atticus Finch - Matar a un ruiseñor: Realmente heroico soportar a dos joyitas como Jem y Scout, sin la ayuda de una esposa y encima tener que lidiar con los problemas de la chamba y que medio pueblo lo quiere linchar por defender al negrito Tom Robinson. A pesar de ello, sin perder la seriedad, pero tampoco la complicidad con sus hijos, suele aconsejarlos siempre en sus típicos problemas infantiles, con la palabra justa. Un capo realmente. La novela la comentamos aquí.

David Lurie - Desgracia: De todos los padres, el de la novela del Coetzee es el más salado. Aunque su hija ya es adulta e independiente, sucedería lo que describe el título de la obra. Lo peor no es solo descubrir que no puedes cuidar a tu hija, sino que no puedes cuidar ni de ti mismo. Y que no solo no entiendes a la niña de tus ojos, sino que no entiendes ya como funciona el mundo. Que ya no puedes enseñarle nada. Y que quizás ella te tenga que enseñar algunas cosas a ti. Quizás la novela más famosa del Premio Nobel 2003.

El Padre - La carretera: Corrección, hay un padre con más mala suerte que el anterior. Es éste, el de la novela de Cormac McCarthy. Porque peor que perder a la esposa, es perder a toda la civilización conocida. De todos los padres, es el más warrior, un auténtico padre coraje que, a pesar de la vicisitudes, se da tiempo para darle algunas lecciones a su hijo. Tan austero y sencillo, que ni siquiera necesita de un nombre propio. Hablamos algo de este libro aquí.

Fermín Zavala - Conversación en La Catedral: Si suele decirse que los libros del Premio Nobel 2010 suelen tener un rollo paterno complicado, esta debe ser su obra en la que se mezcla de forma más compleja todo el amor/odio de una relación patriarcal, porque va más allá del "padre cruel" como en La fiesta del Chivo o la vida del propio autor, que describe bien en El pez en el agua. Lo curioso es que, a diferencia del resto de padres que comentamos, tiene esposa a su lado y una familia "normal". También la reseñamos aquí. 

Jim Wormold - Nuestro hombre en La Habana: Escrita en 1958, es más antigua que todas las anteriores. Y a pesar que, como en el caso de Finch y del padre de The road, tiene que cuidar a su hij@ solo, atender su tienda y tratar de no ser descubierto por los servicios secretos de la dictadura donde vive, la novela transcurre con bastante humor, como muchas obras de Graham Greene. Y además, de todos, creo que tiene a la hija más insoportable y en el peor momento: la adolescencia, siempre tratando de comprarle cosas y pasar por alto sus comentarios.
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8 jun 2015

Decálogo del lector (sí, otro más)

8 jun 2015

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Hay muchos decálogos relacionados a la escritura. Por ejemplo, el de Ribeyro, el de Quiroga, el de Bolaño, el de Monterroso, el de Onetti, entre tantos otros.


Decálogos, ya no de los escritores, sino de los lectores, no hay tantos pero también existen. El más conocido es el de Daniel Pennac, que forma parte de su libro Como una novela, aunque es bastante elemental para mi gusto, pues tiene cosas obvias como el derecho a estar callado (que es el que suelen decir lo policías cuando arrestan a alguien) y además no parece tanto un decálogo que, si nos guiamos por los 10 mandamientos, es un conjunto de 10 reglas a obedecer, más que de 10 derechos que podemos disfrutar.

Además de eso hay muchos más decálogos para obsesos de la lectura. Tenemos el decálogo del buen lector, el del mal lectorunos que dicen que no puedes saltarte páginas, otros que dicen que sí (el de Pennac), el decálogo del lector profesional que trabaja en editoriales, etc., etc.

Así que, por qué no esbozar uno ¿no?

Decálogo del lector

 1. Eres libre de leer lo que quieras.

 2. Por ende, uno es libre también de no leer si no quiere. Leer no debería ser una obligación.

3. El libro puede desaparecer. La lectura jamás.

4. Lee porque te gusta, no para “ser más culto”, “estar al día” o idioteces por el estilo.

5. Los libros siempre son un buen regalo. No tienen tallas y a todos le queda uno. Si no encuentras aún el tuyo no te desanimes.

6. El tiempo no es excusa. Hay gente que dio la vida por sus libros. Puedes dar diez minutos al día.

7. El dinero no es excusa. Hay libros más baratos que una chela. Además, siempre te puedes prestar un libro de alguien (o el dinero).

8. La profesión no es excusa. No hay trabajo que no te deje un espacio para leer.

9. La educación no es excusa. Puedes leer teniendo primaria o Doctorado. ¿Qué eres analfabeto? ¿Y cómo estás leyendo este decálogo?

10.Ser ciego tampoco es excusa. Por algo existe el sistema Braille.

Otras listas:





- Los libros de la década (2001-2010).

- Por el Día de San Valentín: 5 parejas literarias.

- Por el Día de la madre: 5 madres literarias.
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