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31 ago 2015

Top 5 errores sobre Julio Ramón Ribeyro

31 ago 2015

6 floritos
Hoy, como todos los días, cundió una noticia que, para variar "remece las redes sociales"(?). En resumen, harto trolleo por los garrafales errores que cometió la Municipalidad de Lima tratando de homenajear por su cumple al maestro Julio Ramón. 



Lo extraño de esto no son estos fails, sino que la gente se siga sorprendiendo de estas patinadas pues, cualquier hincha de Ribeyro que se respete sabe que durante toda su vida sufrió una interminable lista de erratas. Incluso lo dice en una de sus Prosas apátridas (la 198): "Quedarás tú, como tus libros, lleno de erratas, nadie te comprenderá".

Ahí les van:


1. En Las botellas y los hombres: En su tercer libro de cuentos, publicado por Populibros, el título salió al revés y fue publicado como "Los hombres y las botellas". Parece una tontería, pero queda mucho mejor como estaba previsto. Incluso, hasta hubo una errata en su pago: "El dinero de Populibros llegó finalmente a Cannes aunque con Ribeyro escrito con V." (Carta a Juan Antonio del 22 de julio de 1964).

2. En Tres historias sublevantes: Su siguiente libro de cuentos también tiene hartos roches. En la contraportada también se equivocan con su fecha de nacimiento diciendo que es 1930 cuando en realidad fue 1929. Luego vuelven a regarla cuando mencionan que Los gallinazos sin plumas se publicó en 1959 cuando realmente fue en 1955: 
"Mi libro tiene muchas erratas, algunas verdaderamente graves que vuelven incomprensibles ciertos párrafos" (Carta a su hermano Juan Antonio, 8 de junio de 1964)

3. En Los geniecillos dominicales: Ese mismo año publicó su segunda novela ganadora de un concurso organizado por un periódico que no sé como sigue existiendo ("Expreso"): el libro tenía 24 páginas cortadas y otras 24 repetidas: "Su edición es infecta (...) con una letra enana una diagramación demencial y un cúmulo de errores (omisiones, repeticiones, etc.) (...) No puedo presentar libros plagados de erratas o mutilados(Carta a su hermano Juan Antonio, 1 de julio de 1965).

4. En Prosas Apátridas: En la segunda edición (Milla Batres, 1978) hay pliegos que salen duplicados (por lo menos en la que tengo a la vista) y la carátula (al menos para su autor) tenía algunos defectos de impresión: "La carátula me parece pésima, chata, sin relieve, insípida (...) tengo la impresión que se han olvidado de imprimir un color" (La tentación del fracaso, Diario, 21 de agosto de 1978).

5. En La juventud en la otra rivera: Sin comentarios.

Y hay muchos ejemplos más, como el caso de una edición francesa en que apareció la fotografía de un hombre negro en lugar de la suya en la contraportada del libro. Incluso, hasta ahora la editorial Gallimard se equivoca cuando dice que solo publicó dos novelas, cuando en realidad publicó tres. Así, que no nos arañemos tanto. 

¿Quieren más ejemplos? Varias veces reemplazaron La palabra del mudo por "La palabra del mundo" (aquí hay un ejemplo). En Perú 21 se equivocan con el año de la publicación de Los gallinazos sin plumas y peor es lo que pasa en Universia (sí, esa página que se supone que representa a las universidades y la investigación) que en un artículo lo "mata" en un año y lugar errados (dicen que murió en París en 1993).

Hoy también el centro cultural de Petroperú mató a Ribeyro antes de nacer, pero pasó más caleta.

Debe estar sonriendo, si es que aún se encuentra en algún lugar. Feliz cumpleaños, maestro.

Algunos memes que salieron en respuesta:


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3 ago 2015

Último día en la FIL

3 ago 2015

0 floritos
Este es el segundo año en que la Cámara Peruana del Libro es presidida por el dueño de unas editoriales peruanas más importantes: PEISA. Y la Cámara es la que se encarga de organizar la FIL Lima. Quizás la visión de una persona con mucha experiencia en el negocio como Germán Coronado es lo que ha traído la sensación, quizás injustificada, que esta feria ha sido un poco mejor que otras. O al menos, de esta me quedan algunas recuerdos más que de otras.

Quizás la principal novedad fue la presencia de dos pesos pesados del mundo editorial por primera vez en el Perú: Penguin Random House o Harper Collins. Y por primera vez también el stand del que quizás sea el mejor lugar para comprar un libro en Lima: Librería Rocinante de Pedro Ponce. Créanme que es bien difícil encontrar un mal libro entre sus estantes. Aunque claro, los precios no son los de la Jr. Rufino Torrico.

 

Entre los lanzamientos que me gustaría leer, y por supuesto no compré, están el último de Rosa Montero (secuela de Lágrimas en la lluvia, como comentó en una entrevista) el último de Harper Lee (secuela de Matar a un ruiseñor) y la nueva Selección Peruana de Estruendomudo, esta vez 2000-2015 ¿eso quiere decir que la anterior ya no vale? Porque al ojo con las justas se repiten 3 nombres (Daniel Alarcón, Galarza y Sumalavia), es un cambio radical. Y, aquí entre nos, creo que para bien.


Y claro, vi mucha, muuucha gente. Un chico al que le vendí algunos libros, una chica de un círculo literario, un excompañero de clase que todo los años coloca en su facebook que "su libro se encuentra en la FIL" (el del Chorri también ¿y?). Es decir, los frikis de siempre. Y el máximo de ellos, no podía faltar: 



También vi al ex-canciller García Belaúnde haciendo tremenda cola en Planeta, a Clara Elvira Ospina cerca del lugar para firmar a favor de la renovación de la Ley  del Libro (tema que trataremos), a Fernando Ampuero corriendo apurado, a Francisco Ángeles (creo) cerca de los libros de Santillana y hasta a Onur y Sherezade (personaje literario si los hay) ahora que Las mil y una noches están de moda (al menos la telenovela).



Y como para estar a tono con los tiempos que corren, aunque no fue una granada como en en algún circo, la delincuencia estuvo presente también. No, no estamos hablando de los accionistas de Crisol, sino del robo de una cámara que sufrió un patita que estuvo haciendo cola para que le firmen un libro. Por lo menos no perdió su efectivo. Y yo tampoco, porque fue la primera vez, en mucho tiempo, que no compré ningún libro. Creo que es otra cosa que recordaré de esta FIL. 
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4 may 2015

May the 4th be with you

4 may 2015

0 floritos
Seguro ya todos, más un día como hoy, han visto las recientes imágenes exclusivas del futuro episodio VII de Star Wars: (cortesía de Vanity Fair)



¿Para qué sirven los blockbusters o las películas palomiteras? puede preguntarse alguien. ¿Tienen alguna utilidad además del mero entretenimiento? O en vez de estar concentrando nuestros esfuerzos en The Force Awakens ¿deberíamos estar viendo alguna cinta de Aki Kaurismäki?

Extrapolando lo anterior al caso de los libros, podríamos preguntarnos algo similar de los best sellers. Sobre todo ahora que las sagas parecen haber tomado el control de buena cantidad de las lecturas.

¿Es malo que muchos de los adolescentes de ahora lean y se obsesionen con lecturas de dudosa calidad como las sagas de Los juegos del hambre, Maze runnerDivergente o Cincuenta sombras de Grey?

Creo que no necesariamente. De hecho, la relación entre cine y literatura puede ser productiva porque es un gran impulso para empezar a leer. Cuando una película, te gusta o impresiona mucho, una excelente fuente para conocer más de la historia y satisfacer tu curiosidad es el libro del film. Puedes encontrar el nombre de un personaje secundario o repetir un diálogo con calma  (ahora también se puede con imdb por ejemplo, pero antes no teníamos eso).



Yo empecé a leer con La guerra de las galaxias. De hecho, ese fue mi primer libro sin dibujitos. Puede parecer una tontería, pero para mí, lo que define a un potencial lector, de alguien que no lo será, es el momento en que uno puede leer un libro sin dibujitos (mientras más joven, mejor).

Como dije, empecé a leer gracias a La guerra de las galaxias. Pocos lo recuerdan pero, a diferencia de muchos libros basados en películas, lo que conocemos como el Episodio IV una novela antes que un film (se publicó en 1976, un año antes del estreno de A new hope). Dicen que George Lucas tenía tantas ideas que explicar, como por ejemplo definir a un wookie o describir a R2D2 que decidió ordenar todos los esquemas y borradores y plasmarlos en un texto orgánico.

Como muchos de mi generación, lo leí en la colección de Best Sellers de Oveja Negra, esa editorial de la que ya hablamos en otro post, y que además también publicaría El imperio contraataca, El regreso del Jedi y una multitud de libros basados en películas o viceversa: Los cazadores del arca perdida, Tiburón, King Kong, Rambo, Desde Rusia con amor y un largo etcétera. 

Creo que lo mismo sucedió en una generación posterior con la saga de Harry Potter y a mí me ocurriría algo parecido con Lord of the Rings, la que probablemente nunca hubiera leído de no haber sido por la versión de Peter Jackson. Quizás a alguien le pasó lo mismo con libros como Los hombres que no amaban a las mujeres y toda la saga de Millenium. Incluso ahora, hasta El profeta de Kahlil Gibran tendrá versión fílmica

Por eso es que creo que cada generación puede ir teniendo su best seller/blockbuster sin que sea algo necesariamente malo, de hecho algunas de estos libros motivan a leer más que cualquier Plan LectorLo único malo sería que te quedas leyendo solo eso y no vayas más allá. Porque si esperas que todo lo que leas tenga película nunca disfrutarás Cien años de soledad, Rayuela o Ulises. Y ahí sí que serías parte del lado oscuro. 

Esa es una de las razones por las que le estaré eternamente agradecido a La guerra de las galaxias. Porque gracias a esa saga, empecé a descubrir parte del placer de la lectura, placer que, como la Fuerza, es difícil de explicar y exige mucha práctica. En esta eterna batalla no hay que desanimarse, estimado lector. Y que la fuerza te acompañe. 
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31 mar 2014

Entrevista a Fernando Iwasaki: "La continuación de "Libro del mal amor" será la penúltima novela que escriba"

31 mar 2014

0 floritos
Gracias a la Primera Bienal Mario Vargas Llosa, la semana pasada fue la más animada y con más escritores interesantes que recuerde en Lima. Uno de ellos fue Fernando Iwasaki, del que hemos leído casi todo lo que encontramos y que tuvo la amabilidad de responder a nuestras preguntas y de contarnos tantas cosas, que hay como cinco frase distintas para titular esta entrevista. Mientras conversaba con un programa de televisión, aproveché para tomar unas fotos.

En tus obras se ve que estás conectado a la cultura popular (música, fútbol, etc.) Y sin duda la tecnología se ha vuelto parte de esta cultura. En esta Bienal has participado en una ponencia titulada "Escribir literatura en un mundo tecnológico". Recordando que tus últimos libros tienen títulos como Papel carbón o El laberinto de los cincuenta. ¿Cómo es tu relación con la tecnología?

Soy un torpe usuario de la tecnología digital. Es decir, que escribo con computadora y mando y recibo correos electrónicos, pero todos mis programas son antiguos: Word 2007 y Eudora 1998 para correo electrónico. Por otro lado, ya no veo la televisión porque no sé sintonizar los canales y encima no comprendo los controles remotos contemporáneos. En mi trabajo me dieron un iPhone corporativo y tardé más de una semana en descubrir cómo se contestaban las llamadas. Nunca podría ser usuario de Mac porque son demasiado complicados para mí. Para colmo, hace dos años me regalaron un eReader y de pronto todas las novelas que leía en versión digital me parecían malísimas, hasta que de pronto releí una de esas novelas en papel y la encontré muchísimo mejor.

Leí que estás planeando un libro en el que vuelven los personajes de Libro del mal amor ¿Qué hay sobre esto?

Es verdad, se trata de una novela que comencé en 2005 y de la que tengo redactadas unas 50 páginas, pero tuve que interrumpir la escritura por falta de tiempo. Mi forma de escribir es muy caprichosa, porque no hago borradores y escribo en limpio de frente. Entonces preciso dedicar tres o cuatro meses a la novela y escribir unas dieciocho horas diarias. Y como no dispongo de ese tiempo, me resigno a la idea de retomar el manuscrito en algún futuro remoto. Pero sí, en esa novela –que será la penúltima que escriba- el protagonista de Libro del mal amor ha muerto en extrañas circunstancias y su viuda (la chica que aparece al final final de la novela) manda a Sevilla a un investigador que conoce al periodista Barberán y al guitarrista flamenco Rebollo.

A diferencia de tus primeros libros de cuentos, los que vinieron después son más orgánicos (Inquisiciones peruanas (época virreynal), Ajuar Funerario (terror), Helarte de Amar (erótico), España, parta de mi estos premios (sobre concursos). Incluso tienes un libro solo sobre crónicas de la Liga Española (El sentimiento trágico de la Liga). Como tienes varios cuentos o textos relacionados a la música ¿Has pensado publicar un libro solo sobre este tema? 

No he pensado publicar un libro dedicado a la música, pero sí pienso que la relación con mi obra es musical. Es decir, que quiero terminar cuanto antes con mi discografía para sólo dedicarme a dar conciertos en vivo. En cuanto a los libros de cuentos como publicaciones unitarias y coherentes, lo que me propongo es acercarme a ciertos temas más bien graves y solemnes a través del humor. A saber, el terror (Ajuar funerario), la represión (Inquisiciones Peruanas), el erotismo (Helarte de amar), la identidad (España, aparta de mí estos premios) y en el caso de las novelas, el desamor (Libro de mal amor) y el dolor físico (Neguijón).

Además de Neguijón ¿Has pensado en hacer novela 
histórica?  ¿Hay algún autor que te guste de ese género?

La novela que interrumpí en 2005 tiene muchos episodios vinculados con la historia peruana, centrados especialmente en el siglo XIX. El problema es que por novela histórica se entiende muchas veces un producto comercial muy definido en la forma y en el fondo, con tapas duras y argumentos más bien medievales, con ramalazos vampirescos y esos decorados góticos, tan propicios a los templarios.

Hay escritores como Bryce y Ribeyro en los que existe mucho humor en sus obras, pero otros como Vargas Llosa o Arguedas que no. Aunque atraviesas varios géneros, tus libros se caracterizan por el humor. ¿Has pensado escribir algo que sea puramente dramático, algo, no sé, a lo Coetzee?

No estoy muy de acuerdo con lo del “mucho” humor en Ribeyro y la ausencia de humor en Vargas Llosa. En Ribeyro el humor aparece en sus últimos cuentos («Alienación», «Tristes querellas de la vieja quinta» y «El marqués y los gavilanes») o en libros muy tardíos como Sólo para fumadores. Por otro lado, En el primer Vargas Llosa es verdad que no había humor, pero a partir de Pantaleón y las visitadoras la cosa cambió y así llegaron La tía Julia y el escribidor, Elogio de la madrastra, Los cuadernos de don Rigoberto, Travesuras de la niña mala y El héroe discreto. En cuanto a escribir algo puramente dramático, cuando termine la penúltima novela que comencé en 2005 empezaré a trabajar en la última, sobre la figura de mi abuelo japonés. No me imagino esa novela con humor.

Varias veces te han preguntado sobre tus autores y
libros favoritos. Pero he visto que eres fan, de por ejemplo, Los 4 fantásticos. Para variar un poco de pregunta ¿Tienes cómics favoritos?

Prefiero los cómics de superhéroes antes que los cómics de género negro. Marvel Comics y DC Comics tienen colecciones que me encantan. Por ejemplo, los cómics de Namor son estupendos porque se trata de un personaje marginal que no pertenece a los Vengadores aunque tomó partido en Civil War, lucha contra Los 4 Fantásticos pero se lía con Susan Richards, es amigo de Hulk e incluso del Dr. Doom. De chico leía una historieta mexicana que se llamaba El Monje Loco y luego estaban los cómics de Asterix.

¿Existe una opción que publiques en el Perú con alguna editorial? ¿Cómo Peisa de nuevo u otra?

En 2010 publiqué Nabokovia Peruviana con Aquelarre de Arequipa y ahora mismo colaboro con la editorial Ceques de Cusco. También la Asamblea Nacional de Rectores del Perú me va a publicar un libro de ensayos titulado Mínimo Común Literario. Por lo tanto, está claro que no voy a dejar de publicar en el Perú, aunque reconozco que me haría más ilusión publicar en editoriales provincianas.

¿Relees? ¿O prefieres descubrir nuevos autores? ¿Cómo haces para elegir que leer?

Es más grato rescatar a un autor olvidado que descubrir a un escritor novel, pero ambas cosas constituyen lo mejor de esta profesión. Y por supuesto que releo, pero cuando no es por trabajo sólo releo a ciertos clásicos por placer: Homero, Cervantes, Montaigne, Stendhal, Eça de Queirós, Poe y Borges por encima de todos.

¿Qué crees que falta para mejorar el mercado editorial en el Perú?

Lectores que lean los libros que compren. Bastaría con mil lectores de poesía y cinco mil de narrativa. En España tampoco hay muchos más.

Así como eres ciudadano de muchos lugares, eres hincha de varios equipos. Leí que eres hincha del Newell’s de Rosario ¿Cómo surgió esa curiosa afición en un lugar en el que, aparentemente, no resides?

En Lima siempre fui de la “U” y del Newell’s me hice por papá, que lo vio jugar en Lima y le encantó. Por otro lado, todas las ciudades del mundo tienen un equipo rico, señorial y aristocrático y otro más bien pobre, plebeyo y popular. Los primeros son apolíneos y los segundos dionisíacos. El «Ñuls» es el dionisíaco de Rosario y el Central el apolíneo. Dionisíacos son Inter, Boca, Lazio y Atlético de Madrid y Apolíneo son Milán AC, River Plate, Roma y Real Madrid, respectivamente. En Sevilla el dionisíaco es mi Betis y apolíneo el otro equipo de la ciudad.
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31 mar 2012

Hojeando el periódico

31 mar 2012

7 floritos
Si caminando por la calle observamos a la gente, casi todas las personas que nos rodean son lectores. Por lo menos del periódico.

Los periódicos (y las revistas) son de las lecturas más democráticas: baratas, rápidas, breves, digeribles.Además, casi todo medio de prensa tiene ediciones on line, lo que hace aún más fácil y veloz enterarse de las noticias.

Estas lecturas se complementan bien con las librescas: éstas últimas nos hacen fantasear y olvidar la realidad, aquellas nos ayudan a conocer el mundo que vivimos y saber que es lo que está pasando. Entre ambas parece existir una especie de contrapeso y tácito acuerdo de no intervenir mucho en los dominios de la otra.

Sin embargo, a veces pareciera que surge un encuentro. Con excepción del anuncio del premio Nobel, es muy raro que en los medios de comunicación aparezcan palabras como "libro" o "literatura", pero en las últimas semanas, y a pesar que casi no tengo tiempo para enterarme lo que pasa en el mundo, han ido difundiéndose varias noticias con esas palabras poco comunes.

Cultural - 01 de febrero: Thays vs. la comida peruana: Aunque nunca pensé que hablaría dos veces de gastronomía en este blog (bueno, ni siquiera una), la opinión de Ivan Thays sobre la comida peruana inició toda una cruzada seuda-patriótica digna de mejor atención.

Desde el comienzo, el revuelo parecía un poco farsesco, como un sicosocial mal construido, sobretodo desde que la noticia señala que el ex-conductor del programa Vano oficio es "considerado una de las mejores plumas de Latinoamérica". Ya pues, en serio.

Sin embargo, no era como para exagerar con lo patriotero. Si no te gusta el ceviche, normal, no hay roche. En realidad, no sé que es más risible, que Thays haga un post sobre un libro que admite no haber leído o que Gastón, siendo jurado de un concurso de cuento, no sepa de la existencia de Thays.

Y estoy seguro que si lo hubiera dicho otra persona, por ejemplo Bayly, no pasaba nada. Pero como lo dijo alguien como Thays, que cae más pesado que collar de zapallo, ahí si abusan ¿no? No me parece. Felizmente, la gente es desmemoriada y ya se olvidó de todo, así que difícilmente le escupirán si lo ven por la calle (además tendría alguien que reconocerlo primero, lo que es improbable).

Actualidad - 07 de febrero: Denuncia a editoriales: Que en nuestro país las editoriales venden carísimo es algo que todo el mundo sabe. Esta vez, no solo la Asociación de Consumidores denunció a cuatro editoriales, por los precios en los textos educativos sino que el Estado también tomó cartas en el asunto e incluso solicitó inmovilizar los fondos de estas empresas y e incluso cerrar sus locales.

Esta presión dió resultados. Las editoriales disminuyeron sus precios hasta en 20% y se llegó a promulgar una ley que promueve la reutilización de libros usados en las escuelas. Aparentemente, en Chile está pasando lo mismo.Ya era hora que este tema se ponga en agenda.
Policiales - 09 de marzo: Pérdida de miles de libros: El Perú tiene una sutil tradición de biblioclastia. No sé si cuenta la destrucción de quipus, pero el saqueo de la Biblioteca durante la Guerra del Pacífico, el incendio de 1943 o la quema de ejemplares de La ciudad y los perros por parte del Ejército son quizás algo para pensar.
La pérdida de más de 500 mil libros causados por un incendio en el almacén del Ministerio de Educación fue una tragedia. Pero parece que no fue solo eso, desde que se encontró material infamable debajo de los escombros, que apuntan a que el fuego fue provocado.


Opinión - 13 de marzo: Maleteo a Vallejo y Ribeyro: Una columna publicada en El Comercio decía, entre otras estupideces, que "Hemos superado esa letanía derrotista al estilo del cuento “Paco Yunque”, de César Vallejo, que tanto daño le hizo al país" (wtf??) y que el poeta "influyó de manera negativa en el subconsciente colectivo de los peruanos". No contento con eso, también se maletea al maestro Ribeyro. El texto fue bastante repudiado en las redes sociales. Al menos Google lo tiene bien claro y  le dedió un doodle el 16 de marzo.

Creo que todos estos sucesos hicieron que, después de buen tiempo comprara un períódico y me de tiempo para leerlo. Y me encuentro con lo más increíble de todo: un reportaje a un escritor, para mí al menos, completamente desconocido. Estoy hablando de Ulises Gutiérrez Llantoy. Su historia es maravillosa y ya es bastante surreal, sobretodo por estas tierras, que un suplemento dominical de la nada decida difundir, a dos páginas, la obra de un autor prácticamente nuevo. Bueno, seguiré leyendo el diario, a la espera que aparezca algún día lo que tanto anunciaron para febrero y nunca sucedió: que Paul Auster llegaba a Lima.     
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31 ago 2011

¿Comprar una obra por partes o de un solo golpe?

31 ago 2011

9 floritos
Una duda que me ha carcomido desde hace años es la de cómo comprar los libros que me gustan. O dicho de forma más clara, si comprar los textos de nuestros autores favoritos por separado o comprar sus "obras completas".

Inicialmente, la duda no existía. Por ejemplo, con los libros de Ribeyro tenía claro que me compraría pacientemente, uno por uno, sus libros de cuentos por separado, esos que solo aparecían en primeras ediciones de hojas amarillas, buceando en librerías de viejo. Pero esta decisión no fue impulsada por un afán de bibliófilo o coleccionista, sino por motivos, quizás más crematísticos. La colección de todos sus relatos -La palabra del mudo- de la editorial Campodónico en 4 tomos era de un precio alto para mis, ya no diré exiguos sino, simplemente, inexistentes ingresos, así que opté por comprarme sus relatos "a plazos" (y si hubieran vendido cada cuento por separado, fácil me lo compraba así). Peor aún hubiera sido desear la edición de Cuentos completos de Alfaguara en 2 tomos, mucho más cara y difícil de encontrar (creo que incluso ya desapareció del mercado). Por otro lado, tenía la esperanza que algún día saliera la edición realmente completa, pues a ambas versiones les faltaban algunas cositas sueltas por ahí. Versión que apareció finalmente cortesía de Seix Barral. Lástima que no me gusten las carátulas y hasta ahora, no tengo La palabra del mudo.

Con Cortázar pasó algo parecido. Los Cuentos Completos en Alfaguara (2 tomos) eran de un precio sencillamente inalcanzable. Lo bueno es que existían los 3 tomos en Punto de Lectura. Lo malo es que también eran inalcanzables. Así que, con paciencia, fui comprando las ediciones usaditas de Final de juego, Todos los fuegos el fuego, Un tal Lucas, Queremos tanto a Glenda, etc. que, para mi agradable sorpresa, tienen las mismas carátulas, de la primera edición (en su versión de Editorial Sudamericana). Aún me faltan algunos. En general, soy pésimo ahorrando, si encuentro un libro que vale 10, es mejor que me lo compre en ese momento, a creer que puedo juntar hasta 100 y comprarme la obra cuentística completa. Además, ¿existe alguien que ahorre para comprar libros? No he llegado a ese level.

Con Borges fue peor aún. Los libros sueltos estaban todos en Emecé o Alianza Editorial, y no muy baratos. Y aunque hay varias versiones de sus obras completas (en 4, 2 y hasta un solo tomo), esos ladrillos de tapa dura se me hacen inmanejables. Cargar esa vaina me parece pesadísimo y así no se puede leer, sobretodo a mí que me gusta leer en la cama. Y si, por ejemplo, uno quiere llevarse algunos cuentos para distraerse en el omnibus o en un viaje, fácil que en el aeropuerto te cobran por exceso de equipaje. Conclusión: no tengo libros de Borges (buaaaaa).

Fue después de esas experiencias que entendí que el tema no iba solo por el lado del dinero. Por una cuestión de comodidad, así tenga para adquirir un compilado, prefiero los libros sueltos.Eso hice con Bolaño y me compré sus tres libros de cuentos, en vez de la edición en un solo tomo que sale ahora en la colección "Otra vuelta de tuerca" de Anagrama (y hasta me salió más económico). Pensé entonces que la tenía clara.

Sin embargo, las dudas resurgieron ya no en el tema de los cuentos, sino con otros géneros. Por ejemplo, hace poco salieron los primeros cinco textos de Enrique Vila Matas en un solo volumen de editorial De Bolsillo, el precio era tan barato y la posibilidad de encontrar los cinco libros por separado tan inexistente que ahí nomás me lo compré. Además no estaba tan gordito. La pensé más, y de hecho dudé mucho, con Graham Greene: sus tres primeras novelas venían en un solo tomo de esos gigantes de Seix Barral ("Obras completas"), al final me lo compré. Cuando, luego de muchos años de búsqueda, encontré El revés de la trama, en esas mismas mastodónticas ediciones de tapa dura junto a otra novela, caballero nomás me la compré, pensando que era ahora o nunca (efectivamente, nunca más la he vuelto a ver).

Y aunque existen ediciones de las obras completas de clásicos como Proust, Balzac o Dostoyevski, ahí no me pienso comprar los bodoques: la letra es microscópica y encima viene a ¡dos columnas! como si estuviera leyendo los avisos de un periódico. No hay forma. Si algún día leo En busca del tiempo perdido, me daré el trabajo de encontrar los siete tomos, aunque me demore más que juntar las siete esferas del Dragón.

Y ahora, hace poco, De Bolsillo está sacando sueltos los libros de Borges, me queda la duda ¿comprar esa versión o la de Alianza Editorial? ¿Comprar La palabra del mudo en Seix Barral o en Campodónico? Escucho sugerencias.
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4 ago 2011

¿Las editoriales necesitan a Gastón Acurio?

4 ago 2011

6 floritos
Esperaba postear hoy algo sobre la clausura de la FIL y comentar los libros adquiridos aprovechando las ofertas del último día (ya será para otro post). Y es que encontré algo que me llamó la atención, sobre un tema que nunca tocamos aquí, pero bueno, a veces no está de más dar una opinión ¿no? Total, para eso están los blogs. Y es más necesario aún cuando se dicen cosas quizás bien intencionadas, pero incorrectas.

Un blog que suelo visitar, el blog del Morsa, publicó un post titulado
"La literatura necesita su Gastón Acurio". La idea central del artículo es comparar el fenómeno de la gastronomía con la literatura y plantear que lo que se aplica a una se puede aplicar a la otra. Y ahí es donde incurre en un error. Voy a decirlo brevemente, aunque parezca una obviedad: en nuestra nación a todo el mundo le gusta comer rico, pero no a todo el mundo le gusta leer. Ese es, en resumen, la causa del error de la propuesta.Pero vamos por partes (las citas del artículo están en cursiva).
"Para empezar, rompamos el mito que en el Perú no se lee. De hecho el peruano lee y mucho". Es bastante arriesgado decir, basándose solo en el número de importaciones, que en el Perú se leen muchos libros.

Es una confusión común creer que comprar un libro es igual a leerlo. No es lo mismo, así como darle una laptop a cada niño no es educarlo. Se necesita algo más que la simple entrega de una base material, para que alguien lea. Y es que, para empezar, la gente compra libros por muchas razones y no solo para leerlo: regalo, coleccionismo, consulta esporádica, para ayudar a sus hijos en las tareas o para el trabajo, lo que no quiere decir que a la gente que se los regales lo lean o que los niños lo hagan (lo más probable es que saquen la info de Internet). Hasta hay gente que te compra libros por pena o "para colaborar".

Tanto la gastronomía como la literatura responden a distintas necesidades, pero habría que ver que si estas necesidades tienen algo en común. Comer es una necesidad básica natural; leer, una necesidad adquirida, artificial. Siempre hay tiempo para comer y la gente se las agencia para darse "un gustito". Pero la mayoría de personas no leen libros porque "no tienen tiempo". Leer libros, para muchos, simplemente no es una necesidad básica.

Todo el mundo tiene un plato favorito en el Perú. Siempre, mucho antes de Gastón, a cualquiera le podías preguntar por su plato favorito ¿Todos tienen ya no digamos, un autor, sino un libro favorito? La verdad es que no.

Estas diferencias, y muchas otras, entre las necesidades de comer y leer, afectan la forma en las que estas necesidades se satisfacen. Toda necesidad (demanda) genera o debe generar productos o servicios que la satisfagan (oferta). Compárense los restaurantes en Lima con las librerías. De los 43 distritos de Lima, solo en ocho hay tiendas especializadas en libros. Por lo menos, la mayoría de distritos de Lima debería tener una tienda de libros, para satisfacer esa necesidad. ¿Entonces, por qué á nadie se le ocurre hacer el negocio de su vida y poner una librería en alguno de esos lugares?

Por la sencilla razón que esa necesidad NO EXISTE. Y no existe, como ya deben estar sospechando, porque a la mayoría de la gente aquí no le gusta mucho leer libros.¿Por qué creen que ya no se hizo la Feria del Libro de Lima Norte? ¿O por qué fracasó la Campaña "Vamos a leer" en la PUCP (al menos la del primer año)?
Esa es la gran prueba de que el mercado de literatura en el Perú sea muy reducido. Que, en el día a día, en la vida cotidiana, existe la necesidad de comer, pero -para la mayoría- no de leer. Y eso que estoy hablando de Lima, en provincias la situación es mucho más complicada.

Pero ¿y la piratería? La piratería, la que se hace en el cruce de los semáforos, funciona más que nada por el mecanismo de compra eventual, aprovechando la inmediatez y el apuro. No responde a una necesidad verdadera: la gente que consume libros no piensa "voy a ir al semáforo a ver las últimas novedades". No se puede considerar un lugar donde la gente va a consumir literatura, pues esto no es solo pagar y llevar, sino también comparar libros, hojearlos, conversar un rato quizás con otros interesados.
¿Todavía no me creen que la gente no lee muchos libros en nuestro país? Bueno, yo no quería, pero vamos a tener que sacar las tristes estadísticas. Según los resultados obtenidos por el estudio “Hábitos de lectura y ciudadanía informada en la población peruana-2004” (Biblioteca Nacional del Perú-Universidad Nacional de Ingeniería) del de población en capacidad de leer, 26% manifiesta no hacerlo. El resto (74%) alcanza a leer en promedio poco más de un libro al año. Un libro al año es nada comparado con los promedios internacionales. Este 74% de "lectores" se reduce a 55% de acuerdo a los criterios de CERLALC. Estamos en los últimos puestos en libros leídos por persona (click en el capítulo 2). Y eso, asumiendo que la gente entiende lo que lee, porque estamos antepenúltimos en eso.

En resumen, estamos en la cola. Ojo que los datos son sobre lo que la gente lee, no sobre lo que compra, y es que si hay una diferencia. Si hablamos de estadísticas, estas me parecen más útiles para entender la situación que las de la
Cámara Peruana del Libro que, sin ánimo de ofender, no puede ser un ente taaaan objetivo pues finalmente su negocio es difundir que su feria puede vender muchos libros (que los lean ya es otro tema).

"Reto a los lectores de este blog a nombrar diez autores peruanos menores de treinta años que haya que leer de todas maneras. O cinco." ¿Existe algo que hay que leer de "todas maneras"? Vamos a asumir que sí, que leer es bueno y que hay que promoverlo, supongo que por eso Vargas LLosa se queja
de Internet y Umberto Eco dice que va a adaptar "El nombre de la rosa" para hacerlas más accesible. (wtf?)

Pero no por eso se entiende que habría que leer algo de un autor peruano y necesariamente menor de 30 años. ¿Sólo por apoyar a la industria nacional? Lo curioso es que luego surgen las interrogantes"¿Como enterarme de algo? ¿Cómo promover la lectura?" La pregunta sería para qué promover la lectura si, según el artículo, se supone que en el Perú se lee un montón.

¿Todavía no me creen que en el Perú no se lee mucho? ¿Viven en un mundo en el que la gente siempre está hablando de libros? ¿Buscando en google datos sobre autores peruanos y lamentablemente no encuentran información? ¿Siguen pensando que hay muchísima demanda no atendida? Bueno, si no me creen, que hablen los expertos: Sergio Vilela, editor de Planeta, dice que
aquí hay talento y tradición literaria. Solo nos falta demanda... si, DEMANDA, no a Gastón Acurio, Superman o una foto de Melcochita leyendo.

"Si tanta gente puede gastar ¿pueden gastar en libros? ¿Por qué no?" Ok, lo diré de nuevo. PORQUE NO LES INTERESA. Efectivamente, la falta de dinero no es argumento, lo que demuestra una vez más que prefieren gastarlo en cualquier huevada menos en eso.

Ojo, no estoy dudando la calidad de nuestras letras. La literatura hecha en el Perú es, en perspectiva, muy buena, a pesar de todos los obstáculos. Pero afirmar que puede ser masiva tan fácilmente (o solo con la participación de alguna figura simbólica que muestre un interés popular "que ya existe") es absurdo. Porque ese interés no existe.

"La industria editorial es un negocio". Sí, es cierto. Como negocio pueden hacerse muchas cosas para que crezca (si es que lo único que importa es que se vendan más textos, no si se leen o no). Se deberían dar más facilidades para ingresar y alquilar stands en la FIL, repensar la legislación de Derechos de Autor y la Ley del Libro (esta última beneficia más a los grandes y no a las microempresas), sacar ediciones populares con periodicos y mucho más. “Ustedes tienen derecho a leer buena literatura”. Claro, pero pocos quieren ejercer ese derecho.

En resumen, incluso si se ve el post desde la perspectiva de hacer negocio, es decir de crear industria nacional o mercado para que la gente compre libros peruanos, primero debemos lograr que tengan necesidad de comprar libros, y antes que nada, se debe lograr que lean esos libros, que les interesen, porque nadie gasta plata en algo que no le interesa. Y es que para que la gente gaste 50 soles en un restaurante, primero le tiene que gustar "comer rico".

¿Qué se necesita para crear esta demanda? Debería ser motivo para otro post. Gente que se esfuerza por difundir libros hay, no muchos, pero hay. Ni siquiera estoy tan seguro que sea bueno, per se, crear esta demanda. Lo que sí sé es que no se necesita una figura en especial, porque una sola persona no lo va a lograr. Ni así Vargas Llosa vaya a inaugurar la FIL.
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21 jul 2011

Feria Internacional del Libro de Lima: día 1

21 jul 2011

9 floritos
18:45 Bajamos de la combi y me tomo con la primera sorpresa de esta FIL 2011. Subió nuevamente el precio de la entrada, no pues. Lo peor es que nunca tiene sencillo, como no van a tener cambio de 10 soles para dos entradas, en fin…



No hay mucho tiempo para visitar todo con detalle, así que este será un viaje exploratorio, pienso yo. Primero voy a Santillana. Como el año pasado, venden con el 20% y hasta el 50% de descuento. Ofertas a mitad de precio de la Biblioteca Cortázar: Salvo el crepúsculo, Todos los fuegos el fuego y el Libro de Manuel. De este autor, han sacado las nuevas versiones de sus Cuentos completos en 3 y 2 tomos, lindo detalle el de las carátulas. Ofertas con el 20%: Nuevas ediciones de Saramago (incluida El evangelio según Jesucristo en esas desagradables portadas amarillas), casi toda la obra de Vargas Llosa y bastantes autores en Punto de Lectura.

Paso por El Comercio, veo si todavía quedan los libros de MVLL en tapa dura que salieron hace tiempo. No hay ni uno. “Desde que ganó el Nobel están agotadazos” me dice el vendedor. Pero encuentro el número de Thor que me faltaba y que era inubicable (el nº 8) y con eso es suficiente para olvidar el resto.


Océano: todo con 35% de descuento. Sí, todo. Tienen buena parte del catálogo de Anagrama: Truman Capote, Bolaño (aunque no encontré 2666), Auster, nombres raros. Pensé agenciarme algo del catalán, pero me contuve, quizás salgan más barato a futuro. Compré, eso sí, el último ejemplar que quedaba de Historia Argentina de Rodrigo Fresán a precio (espero) insuperable. De este autor también vendían Mantra y Esperanto, pero en el stand de Ibero. Doy medio vuelta olímpica y paso por varios stands de todo tipo.



7:45 Regreso al centro de la Feria. Se vive ambiente de Copa América: stands de Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Venezuela, Uruguay ocupan buena parte de la parte central de la Feria. En el stand de Brasil había un fulbito de mesa para jugar gratis (¡genial!) y en el stand de Venezuela, estaban viendo el partido de las semifinales escoltados de una buena cantidad de ejemplares de la colección Ayacucho. No llegué a ver un stand de Paraguay, o al menos no hubo bronca entre estas dos delegaciones. También habían locaciones de Italia, Taiwán, Turquía, Marruecos, etc.



Me doy otra vuelta y veo al editor de Estruendomudo acompañado de Beto Ortiz (no de la mano) caminando raudos hacia la presentación de un libro. Quería entrar a ver que ofertas tenían (me afanan Las Teorías Salvajes de Pola Oloixarac y Pájaros en la boca de Samanta Schweblin, debo admitir que más que nada por el físico de las autoras, pero aún no estoy seguro), pero cuando me dirigía hacia allí, noté que mi agradable compañía se dirigía hacia otro stand, creo que era Norma. De ahí seguimos avanzando hacia los puestos con precios más baratos (Riguse, Transandina) y compré un ejemplar de El Corán, pues desde que leí Las mil y una noches o El hombre que calculaba me interesó el mundo árabe.


8:15? Es hora de entrar a Planeta. Un cartel anuncia que por la compra de un ejemplar de la trilogía Millenium te regalan dos entradas VIP para los Red Hot Chili Peppers. Ah, no, era publicidad engañosa. Por la compra entras a un sorteo. Ya fue ya. Reviso rápidamente los precios, a ver: caro, caro, recontra caro…a la mierda, qué necios! Será motivo para una segunda visita. Me voy con el rabo entre las patas.




Sin embargo, decido reivindicarme. Regreso a Santillana y me compro Las pequeñas memorias de Saramago y Un milagro informal de Fernando Iwasaki. Al costado del stand, se encuentra el auditorio donde están presentando el libro del ¿exnovio? de Jaime Bayly. Los parlantes suenan fuerte y se escuchan las preguntas al autor de Morir maquillado. Alguien del público le interroga: "¿Cuándo fue tu primera experiencia sexual?". Y la multitud estalla en carcajadas, aunque algunos de los que están comprando libros muestran su desazón, yo no tanto, pues –no sé por qué- se me viene a la mente la vez que vino Vila Matas y le preguntaron cuál era su signo zodiacal. O cuando a Vargas Llosa, luego de ganar el Nobel, un periodista –creo que fue el escritor Enrique Planas- le preguntó dónde consiguió el frac que usó. Así que calladitos nomás.


Mientras estaba en estas reflexiones, mi acompañante ya se había comprado Cuentos completos de Scott Fitzgerald e Historia de cronopios y famas. Y hablando de famas, se quedó con las ganas de ver a los famosillos, así que fuimos hasta el auditorio. No obstante no llegó a cumplir su cometido, interrumpida por una nube de fotógrafos y periodistas. Me pregunto si pasará lo mismo cuando el Presidente de Ecuador, Rafael Correa venga a presentar su libro con Caballo Loco de presentador.



8:43 Antes de salir, pasamos por Crisol. Contrario a sus tiendas, esta vez tenían toda una gama de descuentos que fluctuaban entre el 10 y el 50%. En la sección de libros con rebaja de 50% habían varios libros de Vila Matas en la colección de Narrativas Hispánicas, recuerdo que estaban Bartleby y cía., Dietario voluble, París no se acaba nunca, El mal de Montano, Doctor Pasavento, entre otros. Algunos ya estaban bastante maltrataditos, de ahí el descuento, otros estaban mejor, incluso sellados, y tenían el 30%. Mientras calibro las ofertas, mi acompañante toma algunas fotos (muchas gracias Pam, por las imágenes). Venezuela-Paraguay siguen 0-0. Me encuentro con que incluso había un 10% de descuento para el último de Rosa Montero: Lágrimas en la lluvia (la autora me estafó, me dijo que llevaría otro título).Doy una última revisada para ubicar los puntos débiles de la seguridad para el próximo viaje, espero que de conquista definitiva y no sólo de exploración.


9:05 Salimos contentos con nuestras adquisiciones "¿Vamos a tomar algo?". Claro, respondo, todavía no ha terminado el partido.

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6 feb 2011

Remakes, revivals y recuerdos

6 feb 2011

8 floritos
Remakes. Bueno, hay varios. Es conocido que, varios años después, volvió Rocky, Rambo, Indiana Jones, Duro de matar, etc. Y hasta dicen (es noticia vieja) que se viene la 4 de Matrix. Los libros no se podían quedar atrás. Ya deben haber escuchado sobre nuevas versiones de clásicos de Jane Austen como Orgullo, prejuicio y zombies o Sentido, sensibilidad y mounstros marinos. A inicios de este año, se difundió la aparición de historias que no eran remakes, sino nuevas de dos personajes bastante célebres: Sherlock Holmes y Sandokán. Así, ya se eligió a un autor para que elabore el próximo texto sobre el Holmes. Lo mismo sucede con las nuevas aventuras de Sandokán. Esta noticia, que ya es de algunas semanas, me hizo recordar esos libros que se leen, se supone, en la infancia.

Del famoso detective solo léi un libro, el popular Aventuras de Sherlock Holmes en la entrañable colección de Best Sellers de la editorial colombiana Oveja Negra. Lamentablemente no habían más obras del héroe en mi casa y como escolar, mis opciones de comprarme alguna eran nulas, así que no lo leí más. Otras de sus aventuras como El caso Brackenstall y El sabueso de los Baskerville las conocí en las versiones de esa no menos inolvidable colección de Multi Aventura, que tan buenos momentos me hizo pasar (algún dia debería postear sobre esto, pero creo que basta y sobra con este blog: libros Multi Aventura). Aunque leí esta obra de Conan Doyle hace ya tiempo, recuerdo que no trataba de descubrir al eventual asesino o ladrón durante los relatos: siempre prefería dejarme llevar y que el protagonista me sorprenda con su habilidad deductiva. Para bien o para mal, esa filosofía de "disfrutar y no pensar" me ha perseguido en las historias policiales, sean de Poe, Agata Cristhie o la última trilogía Millenium hasta ahora.
Con Sandokán, o mejor dicho, con Emilio Salgari, la historia es un poco más larga. Teníamos varios de la colección Grandes Aventuras (también de Oveja Negra, mm, creo que también debería hacer un post de esta editorial). Eran vacaciones del colegio, buenos y hermosos tiempo de verano en qué, luego de jugar o montar bicicleta no había mejor forma de descansar un rato y relajarse que leer un buen libro (o ver JB Noticias). Empecé con las aventuras del "Tigre de Mompracem" que venía en dos gruesos tomos que me hicieron dudar de mi capacidad lectora. Su incréible resistencia al dolor, su suerte y su habilidad hacían de Sandokán un héroe de película. Sus aventuras desde Malasia hasta la India eran entretenidas (en la India se enfrenta a una secta similar a la que enfrenta Indiana Jones en su segunda película, creo que eran los thugs). Y aunque habían muchas descripciones e innumerables términos marinos y de armas que no conocía, valió la pena.

Luego seguiría con El corsario negro. Una obras más breve y más sencilla, donde tenemos como protagonista a un pirata singular, proveniente de una familia de piratas de colores (sus hermanos se hacían llamar "el corsario rojo" y "el corsario verde"). De este bucanero darkie recuerdo sobretodo la parte en la que ocupan la casa de un notario de Maracaibo, reduciendo a su ocupante. El problema es que un joven visita al notario para contratar sus servicios y los piratas se ven obligados a secuestrarlo también. Pero, a su vez, este joven tenía un criado que va en busca de su amo a la casa del notario y termina también secuestrado. Igual destino sufre un pariente del joven. Antes de tener la casa repleta de personas atadas y terminar secuestrando a todo el pueblo, los héroes huyen, aunque no recuerdo como.

El león de Damasco si me pareció un libro raro. En vez de piratas eran moros contra cristianos y en vez de un mar tropical, el escenario era el Mediterráneo. Todo eso me confundió un poco y no correspondía al estereotipo de aventura que tenía y que creo que muchos todavía adjudican a Salgari. Pero si recuerdo que la prosa se mantenía y la obra tenía bastante interés. Pero empezaron las clases y creo que me quedé en la mitad del libro. Por la misma razón no alcancé a leer La reina de los caribes y debe ser el primer libro "en cola" que recuerde y que se mantiene pendiente hasta ahora.

Todos estos libros me acompaña hasta ahora, aunque no son míos. Y supongo que todavía me acompañará el recuerdo de sus
carátulas que de niño me miraban, como yo las miraba con curiosidad, imaginándome que historias guardarían sus páginas y esperando el momento en que aprendería a leer para desvelar tales secretos. Libros que luego serían mis primeras experiencias, esas que van formando el recorrido de todo lector. Como el tuyo quizás.
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