
En una época, muchos autores americanos -del norte y el sur- soñaban con ir a Europa (quizás ahora sería a EEUU). Incluso los propios europeos disfrutaron y relataron sus viajes por el Viejo Continente, como Goethe por Italia, Joyce en Suiza o Kafka en París, así que esto no es nuevo para los escritores. Y supongo que tampoco para los lectores. Desde esa modesta perspectiva, o de algo en el medio, trataré de contar esta breve...