
El lunes tiene esa sensación de rutina y sinsentido, que nos hace cuestionarnos sobre la verdadera utilidad de hacer ciertas cosas. Algunas por obligación y otras por vocación. Ir a los museos en Florencia es un poco una mezcla de ambas. Sí, nos gusta el arte, pero a veces entra la duda de si valdrá la pena el esfuerzo, no digo ya de producirlo, sino solo de disfrutarlo. Parafraseando a ya saben quien, el arte (y la lectura)...