
Siempre hay un tiempo para leer. Solo que a veces hay más tiempo. Antes fueron los feriados de Semana Santa o Día del Trabajo, estar enfermo en Fiestas Patrias o viajar solo siete mil kilómetros por tierra. Esta vez fue el desempleo, la enfermedad, la soledad, la preocupación o simplemente que tenía ganas de leer. Hacía años que no tenía una de estas "maratones lectoras" y me he sentido joven de nuevo: (entre paréntesis el puntaje...