
Es curioso, hace exactamente un año me dió gripe y esta semana se repitió. Lo único bueno de enfermarse es que, forzosamente, hay que reposar y eso elimina las excusas para avanzar con las lecturas. Afortunadamente superé mi convalecencia con dos libros que guardan ciertas similitudes y me entretuvieron los días de semana. Este finde ya le he entrado con fuerza a Los hombres que no amaban a las mujeres de Stieg Larsson. Y por...